Placeres culpables

Los placeres culpables, los guilty pleasures, esos que sabes que disfrutas «a pesar de» y que luego vienen con un regusto de culpa. Elo nos habla de ello.

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Ilustración de Miriam S. de Arcos

Creo que no voy a sorprender a nadie si a estas alturas digo que, por desgracia, vivimos en una sociedad que aún es profundamente machista y, como es obvio, los productos culturales están impregnados de machismo a todos los niveles. Muchas veces consumimos películas, series o libros en los que se dan situaciones que, en el mejor de los casos, nos chirrían y, en el peor, nos hacen apagar la tele o cerrar el libro e irnos a dar un buen paseo. Pero, ¿qué ocurre cuando, aún siendo conscientes de esto, no podemos evitar disfrutar con ciertos productos culturales?

Soy consciente de que a veces disfruto con ciertas cosas que me hacen sentir culpable: esa canción que me ha acompañado desde la adolescencia pero cuya letra ahora me parece terrorífica, aquella película que tanto me hace reír pero que no pasaría el test de Bechdel ni de broma, o el libro que puedo releer mil veces pero que lleva a cabo una representación de las mujeres que me espanta. ¿Disfruto con ellos? Sí, pero a la vez siento una culpa inmensa por hacerlo.

Es muy difícil dejar atrás todas esas historias que nos han acompañado durante tantos años incluso aunque sepamos que su mensaje pueda dejar mucho que desear. Por suerte, cada vez hay más variedad de contenidos en los que podemos ver a mujeres empoderadas y cuyas historias no nos revuelven la tripa. Pero claro, ¿qué hacemos con esa dicotomía en la que nos vemos envueltas cuando sabemos que algo está mal pero nos hace sentir placer?

Muchas veces somos demasiado duras con nosotras mismas y parece que debemos ser las perfectas feministas que no pueden permitirse ni el más mínimo traspiés; así que yo he decidido ser más indulgente conmigo misma. Pienso que si esas situaciones ahora me hacen saltar todas las alarmas es porque he aprendido mucho en el camino y porque, desde que me puse las gafas violetas hace ya muchos años, no puedo dejar de ver lo que es evidente. Pero a la vez me doy algo de cancha y sé que puedo disfrutar de películas, series o libros que no son perfectos.

Seguro que muchas de vosotras os habéis visto en esta misma situación. Lo primero es que la culpa no suele ser una buena compañera y que es mucho más constructivo pensar que, aunque podamos reírnos con una comedia que contiene algún momento claramente machista, lo importante es que sabemos identificarlo. Además, tampoco podemos olvidar que nos hemos criado en esta sociedad y que no es fácil abandonar de la noche a la mañana todo aquello que hemos aprendido.

No podemos tampoco olvidar que muchas de las pelis o novelas que nos han acompañado durante nuestra vida fueron creadas en otro momento muy distinto al actual y, naturalmente, ahora tienen situaciones o argumentos que chocan de frente con lo que pensamos del mundo. Por eso creo que es importante crear contenidos que muestren ese mundo en el que no nos sentiremos culpables consumiendo cultura porque no habrá un motivo para ello.

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