La agonía del like y nuestra salud mental

Una Frida (Vanessa) nos invita a reflexionar sobre la vida a través de las redes sociales. ¿Cuánto contribuyen a nuestro bienestar y cuánto malestar pueden generarnos? Saber qué lugar darles es también parte de nuestra salud mental

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Ilustración de Marta A. (Virgulilla)

¿Cuánto tiempo nos pasamos buscando la foto perfecta para colgar en la historia de WhatsApp, Facebook, Instagram o lo que sea que usemos?, ¿Cuánto del tiempo de nuestra vida durante nuestros viajes, conciertos o graduación estamos tratando de inmortalizar aquel momento con una imagen?, ¿Qué motivación está de detrás de esa cada vez más “necesaria” labor?, ¿Buscamos memorar el instante, compartir, inspirar, ser validados o vender quien somos en redes sociales?

¿Cuánto de verdad está detrás de esas fotos?, ¿Cuán maquilladas están por un filtro o una pose?, y lo que resulta muy interesante, ¿Cuánto de la mirada del otro influencia nuestro actuar?, si somos seres sociales, con las actuales tecnologías de la comunicación, cuánto de nuestra vida la estamos pensando en función de lo que el otro verá, de lo que el otro aprobará, cuán esclavos nos estamos volviendo del like.

¿Cuánto tiempo pasamos de nuestra vida en redes sociales?, ¿Cuánto de esos segundos (3067, 200000.00= si logramos llegar a los 100 años) únicos e irremplazables que tenemos los sedemos a hurgar la vida fantasiosa y parcial del otro, o en crear nuestro propia pantalla?, y ¿Cuánto estas imágenes alteran nuestra interpretación sobre la vida?, con aquellos estándares de vida, belleza y estados de ánimo que idealizamos en redes. ¿Cuánto del panorama
completo nos perdemos, y cómo esto impacta en nuestra salud mental?.

Ya lo decía el economista Seth Stephens-Davidowitz 1 en su artículo “No dejes que Facebook te haga miserables” invitándonos a no comparar nuestro interior con el exterior de otros, en su revisión de base de datos de Google encontró que esta interacción era más honesta que lo que muestran las redes sociales, por ejemplo, en redes sociales las esposas solían poner frases referidas a sus esposos como “Es el mejor, mi mejor amigo, increíble, grandioso y muy lindo”, sin embargo, en el buscador de Google los enunciados más frecuentes solían ser mi esposo es “Increíble, un patán, molesto, gay y egoísta”, develando que todos andamos resolviendo algo, aunque en las redes sociales vivamos un constante carnaval.

Por otro lado, ¿Cuánto de nuestro sentir y disfrutar del presente estamos perdiendo?, es sorprendente que desde hace un tiempo muchos de los tours turísticos incluyen un tiempo específico en el programa para fotografías, así tenemos la frase común “Foto para el face” (I am not sorry Zuckerberg). Por ejemplo, hace un tiempo viajé a ver una de las maravillas del mundo, mientras contemplaba y sí, también me tomaba un par de fotos, no pude evitar observar que mi compañera de viaje no paraba de tomarse fotos, esa sed de la imagen de seguro nos brinda ganancias pero cuánto del presente nos quita.

En este sentido, sobre los efectos específicos en la salud mental, estudios recientes en jóvenes del Reino Unido asocian el uso de redes sociales en el deterioro de la salud mental en 4 importantes áreas: 1) deterioro de la calidad de sueño, lo que además de impactar en nuestra salud física podría influenciar cuadros de depresión, 2) devaluación de la autoimagen, esto aparentemente afectaría más a mujeres, ya que quienes tendrían una cuenta de red social presentarían mayor preocupación sobre su apariencia que quienes no, 3) acoso virtual y la impunidad del mismo pese a reportes y 4) miedo a estarse perdiendo algo, lo que generaría una revisión constante de las redes 2 .

Esta no será una reflexión larga, es más bien una invitación a entrar en contacto con la variada, plural y deliciosa realidad, y conectarnos de una forma más auténtica y humana, ya sea humanizando las redes, asumiendo que lo que vemos es incompleto y es lo que se nos quiere vender de alguien, por ejemplo. Por mi parte, he decidido dejar de compartir cualquier tema o imagen personal en redes, y usarlas como instrumentos informativos y de opinión. Además, he decido reducir mi uso (me cuesta), y aislarme de aquellos aparatos que interrumpen mi contacto pleno con quienes están a mi alrededor, y quienes también tienen sus segundos contados conmigo.

En conclusión, existen varias las consecuencias negativas para la salud mental debido a la forma de uso de las redes sociales, sin embargo también existen usos favorables como el encuentro y el desarrollo de una identidad, tener un panorama amplio nos ayudara a desarrollar estrategias para su uso óptimo. Finalmente, no está demás recordarnos cuanto perdemos con la instantaneidad de las redes, y cuánto de esto impacta en nuestra capacidad de espera, paciencia y concentración, por eso y mucho más, un abrazo, y nos vemos en el café.

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Vanessa Rodriguez Narvaez
Psicóloga y guía de mindfulness. [email protected]

1 Don’t Let Facebook Make You Miserable. Descargado de:
https://www.nytimes.com/2017/05/06/opinion/sunday/dont-let-facebook-make-you-miserable.html

2 ¿Qué efectos tienen las 5 mayores redes sociales en la salud mental de los jóvenes?
Descargado de: https://www.bbc.com/mundo/noticias-39974688

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