Un nombre de guerrero, del autoconocimiento a la emoción compartida

Una Frida (Laura) nos comparte un fragmento de su texto personal titulado Un Nombre de Guerrero. En él cuenta su experiencia ante la decisión más importante de su vida, el tránsito por el dolor y por la valentía.

un nombre de guerrero
Ilustración de Silvia Cane

¿Qué me había pasado? Sentada en la toalla, enterraba los pies en la arena demasiado caliente, buscando sentir que seguía pegada a la tierra. A mi alrededor pululaban personas, todo el bullicio de los domingueros en agosto, mientras yo observaba la estampa desde una vitrina insonorizada, ausente, quería estar presente pero todo aquello no iba conmigo. De manera casi mecánica saqué un cuaderno de la mochila, no sé muy bien para qué. Lo agarré con firmeza, la espiral de metal clavada en mi palma, pero la vista apenas se fijaba en aquellas páginas en blanco, intentando mirar más lejos y más hondo de lo que el resto de mi cuerpo era capaz de vislumbrar. Frente a mí, los destellos de un sol radiante se reflejaban en el mar como espejitos en movimiento, en una danza pausada que acompañaba el vaivén de mis pensamientos suspendidos. 

Todo había sucedido en apenas un mes, una carrera atropellada contra el reloj y los pronósticos inciertos, cuya estación de termino parecía ser esta hermosa playa donde las manecillas del reloj yacían paradas. Había perdido a mi hijo. Los anhelos del embarazo habían sido acallados y donde antes había ilusión ahora se abría un páramo desabrigado, el vacío. Y sin embargo aquella había sido mi decisión, después de todo era lo que yo había querido. ¿O no era así?, ¿Cómo es posible sentirse tan a contrapié de una misma, tan abandonada por tus propios actos? 

Comencé a escribir unas primeras líneas titubeantes, sin un rumbo marcado, pero con una mano que parecía saber a dónde se dirigía. Instintivamente necesitaba explorar cada recoveco vivido, las infinitas capas de sentimientos que me envolvían como un papel de celofán que me separaba del mundo. ¿Qué haces? Su voz resonaba cercana, clavado junto a mí como un poste empapado recién salido del agua, sin osar solicitarme la toalla sobre la que yo seguía sentada. No sé, escribir… siento que necesito escribir. Percibí su desconcierto. Salvando la lista de la compra o los informes de trabajo, no me había visto coger papel y boli en los diez años que llevábamos juntes. Pero este era un territorio no transitado para ambes, y eso parecía abrir la puerta a que cada une sobrellevara el dolor como buenamente pudiera. 

A partir de esa tarde de agosto comenzó una preparación lenta y solitaria, como quien se encierra a remover un puchero al que va dando sorbos hasta que la mezcla diluida está toda dentro de ti, en harmonía con tu cuerpo. Cada noche, tras acostar a mi otro hijo, me acomodaba en el sofá para recorrer todos los capítulos de la historia… de nuestra historia. Cómo recibí la pésima noticia, que cayó como una losa sin amortiguación, la espera agónica, las múltiples pruebas diagnósticas y la ansiedad que se anticipaba a observar el ecógrafo queriendo entender. La decisión. La decisión que nunca quise tomar. No porque dudara de que era la más acertada, la que en mi interior se dibujaba como el camino menos malo, sino porque de haber podido hubiera paralizado la vida, congelado el tiempo en un segundo infinito para no tener que enfrentarla nunca. Y el amor… después de todo, esta es una historia de amor, de amor y de vida. Sentir con intensidad es la prueba más ardiente de que estamos vives. 

El fruto de aquellos meses de reconciliación y reencuentro conmigo misma es Un nombre de guerrero, una novela corta que ahora comparto con vosotras. Una historia que, espero, os emocione y acerque, no solo a mí, sino a las miles de mujeres que han perdido a quien más amaban. 

Compartir, al menos, crea un prisma donde las voces que entran se dispersan creando haces de colores, un arcoíris de luz, allá donde antes se erigía una pared muda. La soledad se diluye; reconocerse en otras vidas, en otras lágrimas, atenúa el dolor. 

Un nombre de guerrero* nace del apremio de poner palabras a una historia mil veces repetida, pero inexplicablemente silenciada. Nos relata la batalla sin tregua de una mujer cuyo anhelado embarazo de pronto se complica. Una mujer obligada a emprender un viaje contrarreloj donde las dudas, la culpa y el miedo a la pérdida irreparable la empujan hacia adelante en busca de soluciones. Pero la huida tiene una fecha límite que se llama semana 22, esa última frontera en la que una madre deberá afrontar la decisión más difícil de su vida. Un nombre de guerrero nos revela una realidad profundamente triste y perturbadora, pero lo hace mostrando una ternura infinita, una energía visceral y unas ganas de vida que te envuelven, impidiéndote mantenerte al margen.

Para saber más de la obra y la autora:

Instagram: unnombredeguerrero

* Un nombre de guerrero es una publicación independiente disponible en la plataforma Amazon. Hace tres meses desde su lanzamiento, y ha conseguido posicionarse en el puesto 25 del ranking de Amazon para literatura femenina. Cuenta con cuarenta y siete valoraciones de 4-5 estrellas en Amazon, y diferentes periodistas y medios han apoyado públicamente la obra, incluidas Samanta Villar, Armando Bastida o Nuria Coronado. 

Deja una respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Navegar

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies