Me quiero

¿Cuántas veces a la semana me dedico tiempo a mí mismx?, ¿me escucho?, ¿me priorizo? Reix nos invita a hacer un estupendo recorrido por diferentes opciones a nuestro alcance para escucharnos más y mejor.

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Ilustración de Shana Rey

A veces, el ritmo vertiginoso del día a día, nos hace vivir hacia afuera sin prestarnos atención suficiente. Además, vivimos en sociedades que no promueven el autoconocimiento y los viajes hacia el interior; sino que propician que vivamos hacia afuera para capitalizar nuestro tiempo y que seamos seres productivxs.

¡STOP!

Dentengámonos y parémonos a respirar. Existen numerosas formas de autoconocimiento y a cada persona pueden llamarle más la atención unas que otras; o no tiene porqué suceder que si a mi amigue le funciona alguna técnica, a mí me tenga que funcionar de igual manera. Si realizamos yoga, por ejemplo, pero no es satisfactorio por el motivo que sea, entonces nos frustraremos y, con esta frustración, vendrá el descontento y la desgana de seguir nuestro viaje hacia el interior.

Dedicar quince minutos al día para ti, favorece tu salud física, mental y emocional, aumenta la paz interior, reduce el estrés y hace que disminuya la producción de cortisol en tu cuerpo, subiendo así las defensas y teniendo un sistema inmune más fuerte. A continuación, se ofrecen algunas ideas que se pueden realizar; pero no olvides que esto no es un manual ni una lista estanca. Toma las ideas que quieras, desecha otras y añade todo lo que necesites. Al final, esto, es para ti.

Ideas cotidianas que puedo llevar a cabo

  • Meditación guiada (con vídeos, podcast o profesionales de manera presencial).
  • Meditación silenciosa, centrando mi atención únicamente en la respiración o en sensaciones corporales.
  • Mindfulness (hay muchos ejercicios de este tipo en vídeos gratuitos).
  • Ejercicios sencillos de yoga y estiramientos relajados.
  • Caminar por la naturaleza.
  • Dormir un mínimo de 7 horas de calidad por las noches, respetando los ritmos circadianos y en consonancia con las horas de luz; a veces no es mejor dormir 10 horas al día, sino tener descanso de calidad.
  • Comer productos naturales y de temporada. Reducir el consumo de comida procesada, evitar el consumo de drogas y cualquier sustancia y/o alimento que trastoque el Sistema Nervioso Central.
  • Beber abundante agua y jugos naturales.
  • Escuchar música a 432Hz.
  • Dedicar tiempo a hacer cosas que disfruto (pintar, dibujar, escribir, tocar instrumentos, cantar, hacer puzzles, tejer, construir objetos, conducir… todo lo que se te ocurra).
  • Recibir sesiones de Reiki (si es una técnica que me interese).
  • Trabajar mis preguntas a través de lectura de Registros Akáshikos (si esto es algo que resuene conmigo).
  • Dejar de lado el teléfono, las pantallas y las redes sociales (sobre todo a partir de las 20:00 horas; tiempo suficiente antes de ir a dormir para favorecer la producción natural de melatonina).
  • Caminar descalzx en la arena o en la hierba.
  • Duchas relajantes.
  • Automasajes con aceites o acudir a que une masajista profesional.
  • Ventilar y airear la casa y colocar velas, inciensos y/o aceites esenciales.
  • Limpieza de piedras y cuarzos en agua en la naturaleza, en casa con agua salada, o en la tierra de alguna maceta.
  • Leer al aire libre o junto a un fuego.
  • Hacer limpieza energética de mis espacios.
  • Hablar con nuestres seres querides.

Mi ciclo lunar

Además de todo lo nombrado anteriormente, se debe tener en cuenta que el cuerpo cambia según pasan los días del ciclo menstrual, nuestra mente procesa diferente según el momento en el que nos encontremos y, cada semana podemos sentir de manera diferente a la anterior. Para las personas que menstrúan, puede ser interesante llevar un registro de nuestros ciclos para observar patrones conductuales, emocionales o de pensamiento que se repiten, así como para poder sacar lo mejor de une misme según el momento en el que nos encontremos. El simple hecho de ser consciente de estos cambios, ya es un avance hacia el autoconocimiento. Esto nos ayudará también a aceptar nuestra menstruación ya que, en muchos casos, sentimos que es un engorro, no estamos conformes con nuestros procesos y detestamos ciertos momentos que son parte de nosotres.

Además, los ciclos de las personas que menstruamos están muy ligados a los ciclos lunares; aproximadamente, ambos duran en torno a los veintiocho días. Existen cuatro fases lunares predominantes (creciente, llena, menguante y nueva), así como cuatro fases del ciclo menstrual (premenstruación, menstruación, preovulación y ovulación). El cuerpo humano contiene agua en más del 60% de su composición; si la luna es capaz de mover las mareas de los océanos, ¿cómo no nos van a afectar sus cambios de fase?

Existen numerosas herramientas para observarnos y conocernos en este aspecto; aquí, se ofrece una de ellas que puede ser útil para registrar diferentes aspectos.

Puedes buscar en internet innumerables tipos de diagramas menstruales, lo importante es elegir el que más se ajuste a tus necesidades y gustos.

¿Cómo puedo hacerlo?

Comenzamos anotando diferentes aspectos:

  • Por un lado, anotaremos aspectos del cielo que nos interesen como los tránsitos diarios de la luna por signos (la luna suele estar entre dos y tres días por cada signo), además de la fase lunar en la que nos encontremos. También, se puede anotar la posición solar en los diferentes signos, los eclipses, solsticios y equinoccios. Podemos tener en cuenta que cada mes, suele tener una luna nueva y que, a los seis meses, las «semillas» que plantamos (metafórica o figurativamente), darán su fruto y resultados en su luna llena. Es decir, una luna nueva en Sagitario, tiene su luna llena en el mismo signo seis meses después. Además, cada signo tiene su propia energía y, sobre todo, observando tu carta natal podrás observar en cuál de tus doce casas cae el signo concreto de dicha luna y los aspectos que esta casa representan para que puedas trabajarlo. El significado de cada signo y cada casa se pueden consultar en multitud de páginas web gratuitas. Calcular tu carta natal también es sencillo si conoces tu hora de nacimiento; ya que, rellenando estos datos y lugar en el que naciste, se te ofrece una foto del cielo en el momento de tu nacimiento, lo que permite ubicar, entre otras cosa, la posición de los planetas y en qué casas tienes cada signo.
  • Por otro lado, anotaremos aspectos relacionados con mi ser, físico, psíquico y emocional, aspectos del consciente, del inconsciente y del subconsciente; anotando pensamientos, emociones, actitudes, estado físico, dolencias, niveles de actividad y cansancio, apetito en comidas, apetito sexual, sueños, fase del ciclo menstrual, color y tipo de sangrado, tipo de flujo… ¡todo lo que se te ocurra!

Por si te sirve de guía…

Observando el diagrama de dentro hacia afuera, yo coloco de la siguiente manera:

  • En el círculo pequeño interno del diagrama, el mes y año en el que me encuentro.
  • En el siguiente apartado, anoto las fases lunares.
  • En el que viene a continuación, coloreo los círculos con dichas fases para que sea más visual a modo de mini lunas.
  • Mi día 1 en el que empiezo el registro, se corresponde con mi primer día de sangrado y coloreo los números en rojo hasta que el sangrado desaparece, coloreando incluso con los colores más similares a mi sangre dichas casillas (desde marrón y tonos oscuros hasta vivos colores rojos).
  • En el siguiente apartado, anoto mis sueños y aspectos relacionados con mi inconsciente y subconsciente.
  • En el último círculo, anoto el día numérico del mes con el que se corresponden esas casillas (mi día 1 de sangrado puede ser el 23 de mayo, por ejemplo).
  • En las últimas casillas, anoto mi sentir, pensar, actitudes, dolencias (todo lo observable y consciente).
  • Finalmente, en los márgenes de cada casilla, anoto el signo por el que transita esos días la luna.

Al realizar aproximadamente tres diagramas, puedes empezar a sacar conclusiones de datos observables en patrones que vas repitiendo para luego, aplicar acciones en tu día a día de tal manera que te favorezcan. Quizás, eres capaz de ir observando si viene bien tener conversaciones importantes en una fase concreta u otra, dejar una mudanza para unos días concretos o dedicarle energía creativa a un proyecto en días en los que te sientas más conectade contigo misme.

En definitiva, se trata de mimarse y prestarse atención para afirmar que, aquí y ahora, soy capaz de decir que me conozco, me cuido y me quiero.

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Referencias bilbiográficas

Diamant. Anita., (2002). The red tent. London: Pan Macmillan.

Gray, Miranda. (2010). Las cuatro fases de la luna roja. Madrid: Gaia Ediciones.

Gray, Miranda. (2010). Luna Roja. Madrid: Gaia Ediciones.

Pinkola, Clarissa. (2009). Mujeres que corren con lobos. Barcelona: Ediciones B.

Shinoda, Jean. (2012). El millonésimo círculo. Argentina: Kairós.

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