Imaginar lo imposible

Paulina nos lleva de viaje por el recuerdo de algunas mujeres que no debemos olvidar. Cada una de ellas ha construido desde la lucha, el arte, la resistencia un lugar utópico al que ojalá algún día podamos llegar.

Assata Shakur por Laura Farlete

Es importante hacer memoria, nombrar a quienes han caminado e imaginado otras realidades. También a quienes lucharon por materializar sociedades más justas, aunque a veces esos sueños de utopía quebraran lxs cuerpxs y las ganas. La creatividad es una herramienta poderosa porque permite concebir lo que nos es negado por la certeza, el miedo o la inercia. Por esa necesidad de creer que aquello que sabemos es más seguro (aunque imperfecto) que aquello que desconocemos.

Este texto es para hacer memoria e hilar historias de vida, de lucha y de deseo por crear otras realidades en donde el racismo, capitalismo y patriarcado no operen como sistemas de dominación de nuestrxs cuerpxs. Sobre la lucha por crear «mundos otros» habla la socióloga afrocolombiana Betty Ruth Lozano. Ella menciona el cimarronaje. Este describe a personxs africanas y sus descendientes escapando la esclavitud colonial para construir sociedades libres. Forjando vínculos en territorios reapropiados al haber sido arrancadxs de su tierra. Betty recalca que son las mujeres negras afrocolombianas quienes están al centro de la lucha por la vida en sus territorios.

El significado literal de la palabra utopía es “no-lugar”. Denota el ideal, aquello que no existe.  ¿Cómo nombrar lo que excede nuestra imaginación y lógica? Eso que no pudimos vislumbrar, pero que siempre ha existido al margen de una realidad dominante y que no habita en el “no-lugar”. Me refiero a lo improbable. Al levantamiento que se convirtió en la construcción de autonomía colectiva desde una cosmovisión enraizada: El movimiento zapatista. Las zapatistas escribieron la Ley Revolucionaria de Mujeres planteando sus demandas como mujeres dentro del mismo movimiento. ¿Acaso se había visto algo similar en otros movimientos revolucionarios? Ellas son mujeres indígenas que han convocado encuentros internacionales y autogestivos de mujeres que luchan por la vida.

La activista antirracista y revolucionaria afro-estadounidense Assata Shakur escribió en su autobiografía, “mientras menos pienses sobre tu propia opresión, más crece la tolerancia hacia esta. Después de un tiempo, esa opresión se entiende como el estado normal de las cosas. Para ser libres es necesario estar muy consciente de que se es un esclavo”. Assata vivió la persecución del estado. Escapó de la cárcel en Estados Unidos hace décadas y desde entonces radica en Cuba. Fue miembro del movimiento militante Black Liberation Army (Ejercito de Liberación Negra) y ha estado en la lista de criminales más buscados del FBI. Los sueños de revolución que acabaron con la segregación racial, mas no con el racismo, se disolvieron en la espera de una sentencia por crímenes que no cometió.  No hubo más opción que el exilio.

Una militante de otras latitudes y en otros tiempos fue Tina Modotti. Fotógrafa Italiana quien radicó en la ciudad de México en los años 20s donde la vida cultural florecía. Su trabajo fue reconocido, pero eso no la salvó de ser deportada. Tina era miembro del partido comunista en México. Presenció el asesinato de su pareja Julio Antonio Mella, quien fuese exiliado político y uno de los fundadores del partido comunista en Cuba. Este crimen cambiaría su rumbo… intentaron culparla del asesinato de Mella. Ese fue el comienzo de una serie de hostigamientos que la llevaron a buscar una nueva vida en Moscú; a tomar acción en la guerra civil en España como miembro del Socorro Rojo; y a buscar asilo, después de años de destierro, en México donde falleció en 1942. Su vida y trabajo artístico están plasmados en el libro de Elena Poniatowska titulado “Tinisima”.

La palabra también es resistencia. A veces, la lucha es por hacer memoria, ser testigo y nombrar lo atroz, lo que el silencio opresor intenta dejar en el olvido. Anna Ajmátova fue una poeta Rusa testigo del silencio y del derrumbe de una sociedad en resistencia. Nació en 1889 y falleció en 1966. Contempló los cambios políticos de la Rusia de principios de siglo XX. También presenció la violencia de un régimen temeroso del poder de la poesía. Tuvo que memorizar sus poemas para no dejar evidencia que la incriminara. Amigues, familiares y colegas fueron asesinades, encarcelades o trasladades a campamentos de trabajo forzado. Anna vivió para recordarles. Entre esos poemas-memoria se encuentra Réquiem. Anna, la de la palabra oculta como estrategia de supervivencia de la carne y la memoria escribe,

¿Dónde están ahora aquellas compañeras del azar,  

de mis años de infierno desnudo?

en la borrasca siberiana cuál es su soñar,

qué imaginan en el circulo lunar?

A vosotras os envío mi adiós y mi saludo.

Imaginar lo imposible ha sido menester de escritoras como Úrsula K. Le Guin quien ha creado mundos a precisión y detalle. Entre esos mundos destaca Invierno, un planeta de la novela titulada “la mano izquierda de la oscuridad”. En Invierno ni el género, ni el sexo son inmutables. Este libro escrito en 1969 muestra una sociedad donde todes pueden parir, no existe la jerarquía en base al género, ni la violación. Úrsula menciona que “toda ficción es una metáfora” y “la verdad es asunto de la imaginación”.  Las metáforas son la posibilidad de dibujar un vinculo para hacer visible una idea o una realidad. Éstas suelen estar empapadas de verdades. En los desposeídos Úrsula presenta un planeta anarquista sin gobiernos, instituciones, ni posesiones. Aunque la falta de instituciones jerárquicas no impide que existan relaciones de poder. La fuerza de la creatividad y la imaginación se hace presente al abrir posibilidades ya sea de soñar con construir mundos o por desmantelar los sistemas de opresión en las sociedades que habitamos. Úrsula recalca que, “la ficción no está para predecir el futuro”.  Hoy pareciera que la realidad ha sido alcanzada por ficciones de antaño. Quiero pensar que la fantasía del pasado nos ayuda a comprender el presente y a intuir lo ideal, parezca o no inalcanzable.

 Aquí concluye la mirada parcial que no alcanza mas que a vislumbrar a estas mujeres y sus luchas. Ellas, las que han sabido tejer imaginación, metáfora y utopía. Las del no-lugar y las que convocan-crean desde mundos otros que han resistido la colonización y sus lógicas. Tal vez no debamos hablar de “una verdad”, sino de verdades plurales. Porque las formas de imaginar, lo que es posible imaginar, depende de en dónde estamos paradxs más allá de la geografía… de cómo nos cruzan los sistemas de opresión, de qué historias y memorias colectivas han forjado nuestro pensamiento-experiencia.  Habría que seguir hilando historias desde distintas latitudes como un ejercicio de imaginación y memoria colectiva. Preguntarnos si ¿es posible crear mundos/sociedades donde el amor, cuidado y respeto a la vida sean prioridad? El cómo construir esas sociedades es tarea de la imaginación colectiva.

Referencias

Anna Ajmátova. (S.F.). He leido que no mueren las almas. Kindle edition: Literatura Random House.

Assata Shakur. (2010). Assata an Autobiography. Chicago: Lawrence Hill Books.

Betty Ruth Lozano. (2016). Feminismo Negro – Afrocolombiano: ancestral, insurgente y cimarrón. Un feminismo en – lugar. Intersticios De La política Y La Cultura, 5, 23-48. 11 Enero 2021, De Intervenciones Latinoamericanas.

Elena Poniatowska. (2006). Tinisima. Mexico: UNM Press

Ursula K. Le Guin. (1987). The Left Hand of Darkness: 50th Anniversary Edition. New York: ACE published by Berkley.


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