Viviente

viviente
Ilustración de Laura García Alloza

Superviviente: 

• que mantiene o prolonga su existencia 

• persona que conserva su vida después de una situación o hecho de peligro 

De entre estas dos definiciones me gustaría quedarme con la segunda. En ella nos podemos sentir identificades todes en estos momentos. Tristemente no ocurre lo mismo con la primera. Hemos superado una pandemia global, o estamos en ello (siempre se me olvida) pero también nos hemos tenido que enfrentar a cambios drásticos, a tensiones, miedos, ansiedades, pérdidas de trabajo, de rutinas y de personas más o menos cercanas después de una situación que nos ha hecho sentir el peligro a la vuelta de la esquina o en nuestra propia casa. 

Muchas veces me he parado a pensar en lo que significa ser superviviente. Superar cosas, situaciones, obstáculos y alcanzar metas u objetivos. 

Pero el término que más me llama la atención es el de sobrevivir. Yo no quiero sobrevivir, quiero vivir. VIVIR en mayúsculas. Si esto implica ser inconformista, decir no, adelante, si implica reivindicar la libertad de elección por encima de estereotipos, mucho mejor. 

Puedo decir que he sobrevivido a virus muy graves que matan por dentro. He sobrevivido a estar mal acompañada, a publicidad que me decía cómo debía vestir, a colonias modificadas con testosterona, a familias tóxicas que me querían madre y con la melena rubia y larga al viento, a unes progenitores amantes de poner etiquetas y manipular, a nunca dejarme llorar, ser, a sonreír a todes todo el tiempo sin quererlo, a los: <<Ya verás que encuentras a alguien pronto que te complemente, tu media naranja>>, a los esto no lo cuentes, no vayas al psicólogo, a los no leas tanto, no pienses tanto, a los no seas tan exagerada, si un piropo le gusta a cualquiera, a los ya no eres la de antes, a los que pereza me dan los pelos de tus piernas, no es que no me gusten en ti, es que no me gustan en nadie, a la falta de espacio, a depender pero no interdepender, a escuchar sin ser escuchada, a ir despacio cuando mi mente corre. He sobrevivido a veintitrés años de embotellamiento. ¿Qué significa esto? Significa intentar encajar en un sistema que me (nos) concibe como propiedad de otres, como todo lo que no somos. Me han etiquetado sin preguntarme si la prenda que elles querían vistiera era la mejor talla para mí. Puede que lo de solo heterosexual, con novio, casa, hijes y trabajo fijo, no me funcione. No digo que a otres no les pueda servir, solo digo que a mí no me encaja. Si soy zurda, eso ya dice algo. 

Por eso, mientras lidiaba con el coronavirus puedo decir que he sobrevivido a otros muchos igual de graves, a toda clase de fobias cuyo punto en común es la injusticia. Tras ciertas dosis de miedo, incertidumbre, enfado y una gran belleza, puedo decir que me planteo montar una granja escuela en un futuro, ser un pelín más egoísta para mi 

salud emocional, voy a una psicóloga maravillosa, he empezado a autoplacerme, a etiquetarme felizmente, como feminista y a sentirme un poquito más VIVIENTE. 

¡Fuerza y salud a todes!

Laura Vivo (23), Valladolid.

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