Conocernos para conocer

Una Frida (Ile) nos escribe desde Puerto Rico y nos recuerda que conocer nuestro cuerpo es otra manera de querernos.

Ilustración de Crystyan Ortiz

“La vida es un viaje y las personas son puentes, algunas nos ayudan a cruzar y otras tan solo a regresar.”

Durante mis mejores años de vida escuché esta colección de palabras a todo tipo de volumen. Todes lo decían y yo con el tiempo me fui empeñando en conocer personas para poder cruzar o para poder regresar a aquellos espacios donde me hicieran sentir viva. Entre más seres conocía, más desconocida me percibía frente al espejo tanto física como espiritualmente.

Aprendí a andar rodeada de todo tipo de ser; en el asiento del pasajero de mi choche siempre iba alguien y mi cama cuando quería llenarla siempre tenía con quien. Pero… me sentía sola.

Nadie me dijo que si algo debía cruzar eran mis manos en mi cuerpo para acariciarme completa y que si había un sitio para regresar era a mí misma cuando quisiera huir de todos. 

Tardé 25 años en entenderlo y es que antes de conocer a otres, debemos conocernos.

La exploración hacia nosotras mismas inicia cuando dedicamos tiempo a conocer lo que nos gusta y lo que no. No solo para generar una personalidad pura, si no para también desarrollar una sexualidad libre.

Quiero que todas podamos decir “este cuerpo es mío” desde las trincheras físicas, hasta en la intimidad espiritual. Aceptar que nuestro cuerpo sea un templo de fuerza, pero también de descanso.

Decidir conocernos para sentirnos cómodas cuando estemos solas, y así poder redefinir el concepto “soledad”. Aprender a decir “este cuerpo es mío” para tener la libertad de ir en busca de lo que necesitamos y no terminar conformándonos con lo que encontramos.

Frida Kahlo nos lo susurró “Hay algunos que nacen con estrella y otros estrellados, y aunque tú no lo quieras creer, yo soy de las estrelladísimas…” Les pido, ser como ella -estrelladísimas- para salir a brillar aun cuando no tengamos el cielo a nuestro favor.  

Seamos Fridas: Encontremos nuestros colores y usémoslos, pintemos nuestro corset, decidamos cuándo y con quien descubrir nuestra sexualidad, amemos a Diegos o Chavelas, que, si hay alegrías, las celebremos con tequila y si hay penas, lo haremos igual.

Que nunca nos falte un espejo para mirarnos. Que tampoco nos falten las ganas de salir a la calle en defensa nuestros ideales, que al final si las cejas se nos unen, encontremos la forma gritar “este cuerpo es mío” ¡y siempre lo será!

Ile Ayala, 25 Soles

San Juan, Puerto Rico

Instagram: @imayala

Ilustración de @crystyanortiz 

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