Sobre coronavirus, autocuidados y el bien común

Una de nuestras colaboradoras vive en Italia y ha escrito esta carta con reflexiones sobre el coronavirus y sobre la importancia de autocuidarse por el bien común.

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Ilustración de Marta A.

Querides amigues y hermanes, no pensaba pronunciarme sobre el tema del Coronavirus, pero dado lo mucho que me estáis contactando desde España he decidido escribiros este mensaje.

Las noticias que os llegan de Italia resultan alarmantes, pero quiero deciros que no estamos en medio de un apocalipsis, aunque vuestros medios de comunicación se empeñen en mostrar lo contrario. Por contra, nosotres aquí vamos viendo que los números de contagiados por Coronavirus en el resto del mundo se disparan, especialmente en España.

Es verdad que en Italia estamos viviendo una situación del todo inusual y que nos está costando mucho cambiar nuestras costumbres y recluirnos en casa, sin poder disfrutar de las actividades externas. No obstante, también es cierto que cada vez somos más conscientes de que lo que estamos pasando es por un bien mayor, y que, aunque nos cueste y sea difícil, vamos a ir por el buen camino.

Sí, Italia ha reaccionado tarde, pero ha reaccionado, y se están limitando nuestras libertades individuales para salvaguardar un bien mayor, el de la comunidad.

Las decisiones tomadas por el gobierno, como pueden ser el cierre de todas las instituciones educativas, cines, teatros o bares, la prohibición de cualquier tipo de evento -incluidos bodas y funerales-, la obligación de no tocarnos y respetar los límites de espacio entre unes y otres, el no poder salir de casa, etc. son medidas muy duras (copiadas, si no me equivoco, de China) que han cambiado completamente nuestra forma de comportarnos, pero que estamos interiorizando porque estamos comprendiendo el objetivo.

Debemos ser responsables y contagiarnos lo menos posible, o por lo menos poco a poco, para así no colapsar el sistema sanitario. Necesitamos que en el caso de que la gente caiga enferma, haya camas y cuidados intensivos para todes. Por lo que tengo entendido, el Coronavirus no es un virus peligroso que mata a tantas personas como una gripe estacional, pero por otra parte, debido a esta idea de poca peligrosidad, podemos fomentar el contagio y llegar al punto en que los hospitales se llenen de pacientes que han contraído este  virus, y que tendrán que rifarse las camas y los cuidados intensivos con los de gripe estacional, o los que ya de por sí sufren otros problemas graves (ictus, operaciones, cáncer …)

No queremos llegar a un punto, como dijeron expertes italianes, en el que el personal sanitario -eternas gracias por toda vuestra labor y esfuerzo- tenga que elegir tratar a una persona y no a otra, solo porque no hay recursos para todes. Ese el verdadero problema del virus, muertes innecesarias, que podrían haberse evitado si nuestro sentido de responsabilidad hubiese sido un poco más comunitario.

¿Qué cómo estamos en Italia? Pues bastante jodides, pero una gran parte de nosotres también esperanzades, porque entre gif y memes, hemos comprendido que quedarnos en casa y cuidar de nosotres mismes significa cuidar de les otres persones.

Efectivamente, y muy a mí pesar, hay gente que entra en pánico y olvida el sentimiento de comunidad; escapando de sus ciudades, asaltando supermercados o creando motines en las prisiones. Sin embargo, somos muchas más las personas que estamos tranquilas, miramos el lado positivo de quedarnos en casa, de auto cuidarnos, y de crear redes cada vez más creativas y genuinas de solidaridad, colaboración y apoyo mutuo de forma online.

Ahora nos es el momento de derechas o izquierdas, de atacar y echar culpas, es el momento de colaboración y de sacar nuestro lado más humano. Si a nivel político no se toman decisiones más contundentes, es hora de comenzar a tomarlas nosotres, a nivel individual, por el bien común. Es decir, aprended de los errores que hemos cometido en Italia, y comenzad a cambiar hábitos ya, por horrible que os parezca.

Aprovechemos el estar en casa para hacer todas esas cosas que no gustan y no podemos porque estamos siempre pensando en el trabajo, como descansar un poco más, aprender cosas nuevas, dedicar mayor tiempo a nuestras aficiones, etc.

Esto más tarde o temprano pasará, así que cuanto antes lo enfrentemos todes juntes, más rápido podremos dejar de hablar de este maldito monotema y volver a tener una vida normal.

Una vida común, sin sobresaltos. Ahora, encerrada obligatoriamente en casa y sin poder salir del país para abrazar a mi familia y amigos, comprendo que hasta las cosas más banales y que hemos dado siempre por hecho pueden en ciertas situaciones volverse un lujo.

Por otra parte, si me permitís que os aconseje, propongo que usemos también este tiempo para reflexionar sobre varios aspectos: Lo importante que es pensar en el bien del prójimo (aunque no esté de moda), el impacto de nuestras decisiones, lo que “realmente” queremos hacer con nuestro futuro una vez que se pase toda esta historia…

Sobre todo, pensemos en desdramatizar el Coronavirus, y en la suerte que tenemos en el fondo, porque, aunque nos hayan restringido nuestra libertad individual transitoriamente, no tenemos la necesidad de escapar ni de pedir asilo en ninguna parte.  Aquí estoy en mi casa, en mi zona de confort, y estoy escribiéndoos esta carta desde mi sofá y no mientras huyo de una catástrofe natural, de una guerra o de una sequía.

Quedaos en casa, y autocuidaos, protegiendo nuestros cuerpos salvaremos al resto.

Una frida madrileña desde Italia.

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