La nueva astrología

Creas o no en la astrología, en si te influye la luna o en si tu signo zodiacal marca de alguna forma tu conducta, seguro que alguna vez has buscado información sobre ello. Amanda nos cuenta su propia experiencia en este campo.

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Ilustración de Yolanda

Sabes cuál es tu signo zodiacal, pero ¿qué hay de tu ascendente y tu luna natal?

Nunca hubiera preguntado esto hace unos años, pero es que la astrología vuelve a estar de moda. No son cosas mías; lo confirman pinterest, las últimas colecciones de moda y las editoriales más influyentes.

Hace unos días mientras estaba en la playa, me llamó la atención un libro de preciosos tonos azules que alguien había dejado en la toalla. Me acerqué un poco, me gustan demasiado los libros. Astrología. De eso trataba. No hablo de un libro rojo y dorado lleno de polvo, sino de un libro muy pero que muy moderno.

Si una chica de unos 30 años, es capaz de llevar un libro gigante de astrología a la playa y dejarlo a la vista de todo el mundo, es que algo está cambiando.

No voy a fingir que no se nada de astrología. Es difícil resistirse al encanto de un arte -no sé como llamarlo- milenario, lleno de simbolismos, tradiciones y misticismo, que promete hacerte entender mejor la vida. Una que es atea, intenta contenerse, pero en algún momento pica, porque la curiosidad es lo que tiene.

La primera vez que estudié los signos zodiacales tenía 14 años y estaba totalmente obsesionada. Pensaba que todo lo que se había escrito durante siglos sobre mi signo era la verdad absoluta. Todo. Pasado el furor zodiacal adolescente, hoy me doy cuenta de que soy la persona menos escorpiana de la historia. En serio.

Sin embargo la vida avanza, y una vez descubierta la ciencia, y en especial la astronomía, lancé con orgullo todo conocimiento zodiacal por la ventana y nunca miré atrás. Hasta que una conocida bloguer a la que seguía porque escribía con mucha sabiduría sobre autoconocimiento, soltó la bomba. Había abrazado la astrología como una nueva forma de conocerse a si misma. Mi cabeza explotó en mil pedacitos. De pronto vi cómo toda la credibilidad que había puesto en ella, cogía las maletas y se iba para siempre.

¿Cómo era posible que alguien tan inteligente creyera que los patrones de comportamiento de su vida se regían de alguna forma por la perspectiva parcial en la que vemos las estrellas desde La Tierra? ¿Cómo puede alguien creer que esas estrellas, cuya situación exacta nada tiene que ver con nuestra visión desde aquí, tienen formas aleatorias de escorpiones y leones, y luego suponer que las personas vamos a comportarnos, casualmente, como esos animales que supuestamente vemos?

Con el tiempo entendí que no para todo el mundo abstenerse simple y llanamente a datos científicos es importante. A veces necesitamos algo más. Igual que tenemos creencias religiosas, podemos creer en otras cosas que no vemos. Pueden ser simples o fantasiosamente elaboradas.

La vida a veces es complicada e imaginar que tenemos algo de control sobre ella con las herramientas que sea, nos ayuda. Con este planteamieto solté el hacha de guerra y dejé de enfadarme con mi yo adolescente y con las personas adultas que deciden creer en algo, y empecé a aceptar e incluso apreciar que cada persona elija los rituales que crea convenientes para su vida.

Si algo me ha hecho hacer las paces con la nueva astrología, es que se ha vuelto más atractiva y simpática, y seguramente esa sea su nueva estrategia de marketing entre nuestra generación, que hace unos años habría enterrado cualquier acercamiento a ella con vergüenza. Para la nueva astrología los escorpiones ya no somos «mala gente», porque ahora sabemos que no hay blanco o negro, y además tenemos ascendentes que son igual de importantes. Ya no está de moda creer en el horóscopo del periódico, ahora está de moda autoleerse la cartal natal, y en el caso de que una se sienta identificada, trabajar en sus tendencias autosaboteadoras.

La astrología nunca ha pasado de moda, pero ahora vuelve con fuerza. Lo que antes es escondía, ahora se lleva a la playa. Si nos parece útil o incluso divertido, siempre que aceptemos que somos personas complejas y no sólo signos zodiacales, no seré yo quién se lleve las manos a la cabeza. Internet está lleno de coaches que mezclan astrología con otras perspectivas, ¿y qué es la vida sino mezcla y búsqueda de una nueva visión sobre las cosas?

Mi carta zodiacal está llena de líneas rojas, que hace unos años habrían sido una catastrofe horrible, pero que hoy en día, y siguiendo la nueva corriente, son sólo aquellas cosas en las que supuestamente tengo que trabajar más. Quién sabe si al final, el año más importante de mi vida fue aquel 2018 en que Júpiter visitó Escorpio. Por cierto, mi luna natal está en Leo. Que yo no creo y todo eso, pero no negaré que he mirado de reojo. Demasiado.

Y tú, ¿dónde tienes la luna?

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