Retrato de una mujer en llamas

Pensar como mujer en un mundo masculino significa pensar críticamente, negándose a aceptar lo dado, estableciendo vinculaciones entre hechos e ideas que los hombres han dejado disociados.”

 

«Significa recordar que toda mente reside en un cuerpo; seguir siendo responsables ante los cuerpos en los que vivimos; contrastar continuamente las hipótesis dadas con la experiencia vivida. Significa mantener una actitud crítica constante en relación con el lenguaje, ya que, como señaló Wittgenstein (que no era feminista): “ Los límites de mi lengua son los límites de mi mundo”.

«Y también significa hacer lo más difícil de todo: escuchar y estar atentas, en el arte, en la literatura, en las ciencias sociales, en todas las descripciones del mundo que recibimos, a los silencios, a las asusencias, a lo innombrado, lo no dicho, lo codificado, pues allí encontraremos el verdadero saber de las mujeres. Y al romper esos silencios, al nombrarnos, al descubrir lo oculto, al hacernos presentes, estaremos empezando a definir una realidad que tenga sentido para nosotras, que afirme nuestro ser, que permita que tanto la profesora como la alumna nos tomemos personal y mutuamente en serio; es decir, que empecemos a hacernos cargo de nuestras vidas.” (1)

Retrato de una mujer en llamas. Premio en Cannes a mejor guión 2019. Premio a mejor guión europeo 2019. Nominada a mejor película extranjera en los globos de oro, y en los Oscar. Retrato de una mujer en llamas es una película francesa, dirigida y escrita por Céline Sciamma. Una mujer blanca, francesa, lesbiana, que ha dirigido 5 largometrajes: Lirios de agua (2007),  Pauline (2010), Tomboy (2011), y Girlhood (2014).

La película, situada en Francia, en 1770 cuenta la historia de Marianne, una pintora, que recibe un encargo para realizar el retrato de bodas de Héloïse, una joven que acaba de dejar el convento y que tiene serias dudas respecto a su próximo matrimonio. Marianne tiene que retratarla sin su conocimiento, por lo que se dedica a investigarla a diario.

Esta película cuenta nuestra Historia, la Historia de las mujeres. Una Historia en la que se acuerpan los silencios, las miradas, las clases sociales, los embarazos no deseados, los cuidados, los saberes, los deseos, los aprendizajes. Un retrato en el que la luz y los colores se van componiendo con el tiempo, con la narración. Del lienzo material en blanco de la ficción al cálido color de la pantalla. La luz va desarrollándose junto con el deseo de sus protagonistas, y su convivencia.  Sus rostros, pálidos al principio, van cobrando vida y color con el paso del tiempo. No es solo la historia del deseo entre dos mujeres, sino la sororidad de la convivencia entre clases: la ama de llaves, la pintora, y la señora. 

Una película que muestra el verdadero saber de las mujeres. Una película que al romper esos silencios, al nombrarnos, al descubrir lo oculto, al hacernos presentes, define una realidad que tiene sentido para nosotras, que afirma nuestro ser.

Retrato de una mujer en llamas es una película preciosa, para estos tiempos de lluvia.

(1) Adrienne Rich. Tomarse en serio a las alumnas (1978) en Ensayos esenciales. Cultura, política y arte de la poesía. Capitán swing. P 176-177.

Intérpretes: Noémi Merlant, Adèle Haenel, Luàna Bajrami, Valeria Golino, Cécile Morel. Directora de fotografía Claire Mathon.

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