Nuestras futuras mujeres

Por nuestras futuras mujeres.

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Ilustración de Paula C.

Puedo hacer todo el ejercicio del mundo, pero nada me va agotar más que vivir en los estándares de la sociedad. Desde chiquita te enseñan una cosa, estar bonita es lo que importa, te vas a conseguir un novio, cuando seas grande ya no vas a poder comer tantas porquerías, no hagas cosas que arruinen tu reputación y no cuentes las cosas para que la gente no piense mal de ti.

Muchas de nosotras nos aprendemos ésto como si fuera el padre nuestro, pero algunas suertudas pueden escapar y vivir felices sin importar lo que el mundo les diga. Por desgracia aquellas suertudas son muy escasas, lo que me hace a mi no ser una de ellas. 

Siento como si todos los días mi mochila de la escuela llevara cientos de piedras que tuviera que cargar todo el día. Estas en recreo y lo único que piensas es lo rico que se ve el cuernito de la cafetería, pero sabes que no te lo puedes comer, lo único aceptado son tus jícamas con un poco de tajín. Lo único que puedes pensar todo el día es lo feliz que te hubiera hecho ese cuernito, con su pan dulce, queso y jamón. La pregunta es ¿Por qué no me puedo comer lo que quiero?, ¿Por qué no me doy un lujo de vez en cuando? la respuesta es simple, no puedes. No puedes dejar que esas calorías entren a tu cuerpo, porque si estas gorda no le vas a gustar a los niños y tu único objetivo en la vida es conocer a un buen hombre que pueda llegar a ser un buen esposo, y ser gorda le pone un obstáculo a tu objetivo. ¿De dónde sacamos estas ideas? ¿Por qué he tenido esta información desde que tengo 8 años? Mis papás, mi escuela, mis maestros, la televisión, todos ellos me enseñaron ésto. Aunque yo lo tenga muy consciente, no puedo parar y decir que hoy me voy a comer un pastel, porque tengo que usar un crop top en la noche y nadie se le va a acercar a una niña panzona. 

No se si les pase lo mismo que a mí, pero el estrés que esto me provoca es ver todas las imperfecciones de mi cuerpo humano y querer llorar horas por ello. Y, ¿si yo no me quiero así, quién lo hará?. ¿Dónde buscaré amor?.

Al sentirte tan mal contigo misma buscas a alguien externo que te demuestre cariño, cometes algunas malas decisiones que te llevan a los brazos de un hombre, piensas que tus imperfecciones no importan, porque él si te quiso, pero desgraciadamente esto solo dura un momento. A la mañana siguiente te das cuenta que estas sola otra vez, tú y tus pensamientos negativos. Sí le gustaste al niño ayer, pero realmente no te quiere, solo fue un acto de lujuria y calentura de los dos. La gente se entera de todo, y ahora te juzgan por puta, ¿Qué niña bien le da un beso a un niño que no es su novio? Así menos te van a querer los hombres, ellos quieren a una niña pura que no haya pasado por otros, esto puede ser mentira pero por lo menos eso es lo que le enseñaron a mi generación. Todo se vuelve un circulo vicioso en el que tu te sientes mal, porque acabas de romper otra “regla”. 

Cada día que pasas se le aumenta una piedra a tu mochila, ya no puedes con ella, sientes que tu espalda no puede mas. Pero te intentas hacer la fuerte y pretendes que te vale madre lo que la gente piense de ti, le haces creer al mundo que tu autoestima esta en los cielos. Sería una vergüenza que el mundo supiera lo débil que eres. Mientras tanto el niño con el que estuviste se siente tranquilo, hasta feliz de que haya conseguido chingue en la peda, todavía mejor sabiendo que no te tenía que hablar después y ni pensar en invitarte a salir.

Pero tú, niña feminista, quieres probar el punto de que las mujeres también pueden tener chingues y sentirse orgullosas el lunes, de lo que lograron hacer el fin de semana. Así que naturalmente le cuentas a tus amigos, los que nada más se ríen y piensan que estas bien chistosa y que bueno que vives “la vida loca”. Por dentro estas hecha pedazos, sabes que eres el alma de la fiesta y que todos se ríen contigo, pero realmente no tienes nada, ya que al final del día solo estás tú y el espejo traidor, que siempre te dirá que no eres suficiente.

Es hora de romper este ciclo, no es mañana, es hoy.

Yo, junto con millones de otras mujeres, pasamos con estos sentimientos todos los días. Estamos hartas, queremos vaciar nuestra mochila y reemplazar todas esas piedras por felicidad y tranquilidad. No es culpa de los hombres, nuestra culpa, de nuestros papás o de nadie. Simplemente es algo de debería de pasar a ser una leyenda. Tenemos que empezar a enseñarle a los más chicos que lo más importante es el amor propio y que tenemos que respetar a todas las otras personas porque son iguales que nosotras. Cambiar los estigmas y dejar de decir que el gran objetivo es conseguir un esposo, en cambio tenemos que decir que el gran objetivo es sentir felicidad, llegar a tus metas profesionales, hacer lo que te apasione y llegar a tener una buena salud, pero no solo física, también mental. 

Daniela Vinay

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