Deseo sexual en las mujeres

¿Se trata igual el deseo sexual independientemente del género? Marta nos habla de ello.
Ilustración de Shana Rey
No es una sorpresa que la idea que tenemos de sexualidad también esté ‘manchada’ de machismo. No voy a hablar de todo en lo que afecta porque tendríamos para tesis, libro o Biblia pero me quiero centrar en una que me he encontrado con frecuencia en sesiones.
Cuando hablamos de deseo sexual desde el punto de vista cis se suele asociar un mayor deseo a los hombres que a las mujeres.
Es como si la parte más animal de nuestra sexualidad, la instintiva y pasional, se la hubiesen quedado ellos. Por eso no es extraño escuchar cositas como ‘es que el hombre siempre está dispuesto’ o ‘si por él fuese tendría relaciones sexuales todos los días y más de una vez’. ¿Dónde está el deseo de las mujeres? Desde ese punto de vista, en una relación cishetero, el hombre tendría suerte si a ella le apetece alguna vez, si suena la flauta o si es sábado
Pero esto ¿es realmente así?
No, hermanas, claro que no. Lo que pasa es que, como muchas veces se parte de esa premisa, mostrar y aceptar nuestro deseo nos puede costar por todo lo que lleva implícito. Pero vamos por pasos. Evidentemente el que la sexualidad sea algo que no está bien visto si eres mujer va a hacer que se hable menos de ello, tengamos menos ganas de conocernos a solas o, que si se hace, pueda aparecer nuestra ‘amiga’ la culpa. Todo esto no ayuda a la respuesta sexual que tenemos ni a qué nos conozcamos en ese aspecto. Además puede influir a la hora de verbalizarlo cuando estamos en pareja. Si en estos momentos piensas que es una exageración y que no se trata igual la sexualidad en función del género cuando crecemos, piensa en cómo cambia la historia si, por ejemplo, en una escuela, instituto o colegio, se habla de alguien que se masturba. Sin más. ¿Se hace la misma asociación si se dice eso de un hombre que de una mujer?
Hay mujeres con un deseo sexual que podríamos calificar como alto -aunque poquito me gustan a mí esos matices tan subjetivos- o como bajo. Y también hombres. Así de sencillo.
Lo que me encuentro son situaciones de mujeres que disfrutan de su sexualidad y si sus parejas -en relaciones cishetero- consideran que tienen mayor deseo que ellos, lo ven como una demanda muy alta y aparecen las perlitas: ‘tienes un problema’, ‘eres una ninfómana’,… Porque yo como hombre cis, hetero y ‘buen macho’, ante un deseo mayor que el mío me hago pequeñito. Y ese discurso que tenía de ‘ojalá encontrar una mujer a la que le guste el sexo’ se le olvida porque siente una amenaza a su masculinidad. ¿En qué momento hemos creído las mujeres que podemos manifestar un deseo sexual alto? ¿En qué momento no nos limitamos a ocupar el espacio que nos corresponde? ‘Claro, pero esto les sucederá a unas pocas…’ Error. Lo que sucede es que muchas veces, precisamente por miedo a una respuesta tan estigmatizada como las anteriores, hay mujeres que se callan su deseo o directamente no se permiten manifestarlo porque hay algo dentro de ellas que les dice que no está bien.
Esa voz se llama machismo y lo hemos mamado por todos lados.
Pero eso otro que sientes se llama deseo y es parte de ti, de tu naturaleza, de tu ser y tienes toda la libertad del mundo para expresarlo.
Ojalá todos los problemas de este mundo fuesen porque nos excitamos mucho.

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