El matriarcado de las Mosuo y las «visitas de amor»

El clan de las Mosuo, en China, conserva uno de los pocos sistemas matriarcales del mundo. «Matrimonios ambulantes», poliandria… Una organización social sin servidumbre ni jerarquías basadas en inferioridad/superioridad. Mucho que aprender…


Cuando estudiaba antropología me fascinaba conocer acerca de los matriarcados, tan escasos en la historia de este mundo casi cuadrado. La etnia Bijagó de Guinea Bissau, Juchitán en Oaxaca, Meghalaya en el noreste de la India… qué mujeres tan poderosas y qué sociedades tan diferentes. Me encontraba en China, así que cuando leí que las mosuo, uno de los últimos matriarcados del planeta, habitaban alrededor de un lago en Yunnan (China), mis ojos empezaron a hacer chiribitas. ¿Acaso estaría en la otra punta y no llegaría?

“Lugu Hu”. Rápidamente busqué el lago en el mapa y vi que no andaba demasiado desencaminada. A 270 km de Lijiang, que a una media ponderada china de 30 km/h significaba unas 9 horas de bus de ida y otras 9 de vuelta, aquello estaba hecho: había que meterlo en el itinerario como fuera.

 

Lugu Hu
 

Las mosuo son un clan de la etnia naxi, foránea de Yunnan, aunque algunas de ellas dicen ser mosuo sin más. Se cree que los naxi son descendientes de nómadas Qiang, un grupo étnico tibetano establecido en China hace un porrón de años. El clan, con cerca de 35.000 personas, vive alrededor del Lago Lugu, un lugar de paso a ningún lado, aspecto que sin duda facilitó la perpetuación del círculo, que de otro modo hubiese perecido en manos del cuadrado. Y el lago es grandioso, el segundo mayor de China con un diámetro aproximado de 50 km y contiene 5 islas, 4 penínsulas, 14 bahías y 17 playas, casi nada.

Una leyenda local explica el origen del Lago Lugu a orillas del Monte Gemmu y su cosmología:

Esta es una historia de amor libre. Gemu, un espíritu femenino, fue una sabia y hermosa joven que andaba ennoviada con varios espíritus montañeses masculinos de la zona y otros más lejanos. Normalmente lo tenía bien organizado, pero en una ocasión coincidió que un espíritu de una montaña lejana venía a visitarla y ella tenía ya una cita con un espíritu masculino de un monte local. Se le hacía olla y no decidía: ¿qué hacer, constantes montañas locales o esporádicas forasteras? El espíritu lejano decidió retirarse de la carrera, así que hizo virar su caballo con tal fuerza que este relinchó. Gemu, muy aguda ella, oyó los relinchos del caballo y se lanzó con el suyo tras el espíritu forastero. Lo tenía claro. Pero por mucho que corriera ya no llegaría, cosas del espacio-tiempo y el destino. Lo único que encontró fue la huella del casco del caballo de su amado. Se detuvo y se puso a llorar desconsoladamente y tantas lágrimas derramó que creó las cristalinas aguas del lago Lugu. El espíritu de la montaña, agudo también, oyó sus llantos y decidió regresar al encuentro. Allí encontró el gran lago de lágrimas y lanzó perlas y flores. Las perlas se transformaron en islas y las flores navegaron hacia la costa dando vida a enormes praderas donde aún cada año florecen las mismas azaleas.”

Pillé el único bus de línea diario que sube a Lugu Hu en Lijiang, a rebosar de parejas de chinos y chinas, que luego sabría suben al lago enamorados/as. Se ve que el lago tiene gancho, luego entenderéis el por qué. El bus finaliza en la aldea Luoshui, así que seguí el sonido de las maletas de las parejas que fueron a dar a la orilla de gran lago. Hermoso, por él me perdería por sus aldeas en mis correrías.

 

Orillas del lago
 

La organización social en forma de matriarcado es una tradición iniciada en la China rural hace miles de años, pareció ser propiciada por la ausencia de varones por causas como el nomadismo, las guerras o la castidad de monjes budistas (bien por castos o bien por no reconocer la filiación de sus hijos/as)… Así, en ausencia de hombres, las mujeres chinas recogían cosechas, proporcionaban alimento a sus familias e instauraban normas o reglas.

 

Mujer mosuo recogiendo maíz
 

Para las mosuo no existe el concepto de matrimonio o marido. Sus relaciones son poliándricas (más de un amante) lo mismo que ocurre con la contraparte. Para ellas solo existe el concepto de azhu, que significa en mosuo “enamorado íntimo”. Con ellos practican las “vistas de amor” o el “matrimonio ambulante”. Bajo esta fórmula de relación sentimental, los y las amantes no conviven bajo el mismo techo sino que él marcha por las noches a visitarla y retorna a su casa de madrugada. Estas relaciones, generalmente secretas, se mantienen vinculadas por afecto, así que cuando éste desaparece, simplemente se separan. Así de sencillo.

De este modo la familia está formada la mujer, hijas/os, su madre, hermanas/os y sobrinas/os. La paternidad poco importa. No hay problemas de divorcio o abandono ni ruptura de familias. Los hombres viven toda la vida en casa de su madre, no sin responsabilidades familiares, ayudando a criar a sus sobrinos/as donde tienen un papel muy importante. La figura del padre la ejerce el tío.

 

Mujer y bebé mosuo
 

La herencia se transmite de madre a hija, por lo que ellas son las únicas propietarias. Los apellidos, como sociedad matrilineal, identifican la familia materna regida por una matriarca, generalmente la abuela. No es una ginecocracia, puesto que a nivel político la responsabilidad recae en los hombres, que con una función clara se sienten partícipes de la comunidad. Quizá en esta reciprocidad está el equilibrio.

A los 13 años ocurre uno de los acontecimientos más importantes en la vida de los y las mosuo. Con la “ceremonia de la falda”, la joven, subida un pie en un cerdo seco y el otro en un saco de arroz, que simbolizan la abundancia y prosperidad, será vestida con las ropas tradicionales mosuo por primera vez y se pondrá su larga falda blanca. A partir de ese día dispondrá de un dormitorio privado en la casa familiar al que poder invitar a cuantos amantes íntimos guste. Sin tabúes. Con los chicos pasa algo similar en una ceremonia llamada de los pantalones.

Nos queda mucho que aprender de otros lugares. Erróneamente, creo que nadie apostaría que la idea de tener un amante solo para dormir fuese una apuesta claramente femenina, de un matriarcado. Pero aquí así es. Cuántos mitos, tabúes y bridas se nos imponen a las mujeres, de lo que tenemos que pensar o no, de lo que tenemos que sentir o no, del camino que tenemos que seguir o no… cual bucle maldito del patriarcado. Cuánto hay que aprender cerrando los ojos y mirando al otro lado.

Y por suerte, el matriarcado no es un patriarcado al revés. Me quedo con un extracto del libro de Carmen Posadas y Sophie Courgeon, A la sombra de Lilith, que creo lo explica muy bien:

En un patriarcado al revés, las mujeres controlarían la sexualidad de los hombres e incluso les cambiarían entre sí por dinero o estatus, como hicieron los padres con sus hijas durante siglos de patriarcalismo. El poder político que tienen las mujeres entre sus manos no supone la opresión, ni la explotación de los representantes del sexo opuesto, a los cuales no se les considera inferiores. Se trata de un tipo de organización social original que correspondería más al “matrismo”, esto es, una relación basada en la relación madre/hijos y organizada en torno a la mujer, sin que la supremacía femenina tenga como contrapartida el avasallamiento de los hombres. La noción de servidumbre y de superioridad/inferioridad que se da en el patriarcado, no existe entre los matriarcados, y probablemente tampoco existía en la Edad de Piedra.”

En este mundo del cuadrado, del patriarcado, yo hago un alarde por el círculo y por la madre. Desde el Lago Lugu, perdida a la vez que encontrada, pero sobre todo poderosa: matriarcados del mundo, creced y multiplicaos.

Belinda del Camino
https://caminaresunarteolvidado.wordpress.com

Autoría de todas las imágenes: Belinda del Camino

 

 

13 Comentarios

  1. Lo más curioso del asunto es que esta sociedad vive el amor de la manera más liberal que he oído en mi vida. Aún en nuestra sociedad inundada de pornografía y supuestamente desinhibida, los roles patriarcales y cristianos siguen presentes.

  2. Vi un documental hace tiempo sobre ésto, no es todo tan bonito. También hay gente que utiliza el turismo a estos lugares para aprovecharse de ello, y algunas mujeres lo utilizan como gancho para ganar dinero prostituyéndose

    • Proyecto Kahlo

      Sí, hemos visto el documental, es muy, muy interesante. Se llama Tierra de Mujeres, lo dejamos aquí por si alguna quiere verlo: https://vimeo.com/28019101

      Es una pena como un sistema social tan antiguo, armonioso y respetuoso haya acabado convirtiéndose en un objeto de consumo más para las masas de turistas procedentes de todos los rincones de China. Se ha interpretado la libertad de las mosuo como oportunidad de sexo gratis, deviniendo en un turismo sexual que ha convertido la zona en algo muy diferente de lo que era en un origen.
      Como siempre, la mirada masculina capitalista ha reinterpretado lo que no encaja en sus estándares y ha vuelto a convertir a las mujeres en objeto de consumo… 🙁

    • Tienes razón en cuanto a la apreciación Alba. En cuanto a la explotación turística de la zona del Lago Lu dónde habitan las Mosou, lo que a mi me pareció es que más que ser un destino de turismo sexual (que claro está más vetado a los ojos de las mujeres pero que en otros muchos lugares salta a primera vista) es que se está promocionando como un destino turístico dirigido a parejas de enamoradxs de China. Así lo venden, cómo un destino romántico. Todo eran parejas de chinxs paseando y agarradxs de la mano. Y en China les encanta el turismo interno con el impacto cultural que la explotación turística masiva supone. Así que deseémosles mucha suerte y sobre todo larga vida 😉

  3. Maria Andreina

    Gracias por el artículo, te comento como información complementaria que aqui en Venezuela existe una etnia indígena llamada los Warao que también funcionan como matriarcado, es muy interesante también la manera en que se reparten las tareas y conviven como una gran comunidad. Aún hay gente que cree en estos modos de vida y los siguen usando.

    • Gracias Maria Andreina por tu aportación. Investigaré sobre las Warao de Venezuela y quién sabe algún día podré ir también a visitarlas. Si voy por Venezuela no lo dudaré 😉

  4. Un articulo sumamente interesante para que las mujeres que hemos comenzado a vivir en matriarcados en América, mas específicamente en Argentina, que es donde vivo, nos miremos hacia adentro, y podamos aprender nuevas formas, mas libres , mas amorosas y mas equitativas de vivir en sociedad, alejándonos de la necesidad de dominar o establecer jerarquías. Gracias a Proyecto Kahlo por ser siempre una inspiración para nosotras.

  5. Elisabet García

    Veo muchas coincidencias con el rumbo que estamos tomando algunas mujeres del mundo. Ahora falta que se sumen hombres a esta idea…

    • Marcelo F.

      Evidentemente, el formato de sociedad en el que estamos viviendo ya no funciona… Pero, ¿cómo se consigue el cambio?… ¿Quién puede detener algún engranaje de esta maquinaria social?… Soy un padre preocupado por el mundo que les dejamos a nuestros hijos…

  6. Existe una novela china que tiene un personaje que pertenece a un matriarcado del grupo étnico Mosuo. Es una linda novela muy recomendable (desconozco si ya la tradujeron al español). En inglés es «The remote country of women» de Bai Hua, Hawaii Press.

  7. Charlotte

    Había leído sobre las mosuo hace mucho tiempo, y la verdad que me encanta encontrarme este artículo porque creo que es de esas cosas que se deberían saber, para que veamos que es posible una sociedad distinta. Gracias!

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