¿Cómo hago que crezcan?

Una lectora nos pregunta sobre cómo aumentar su talla de pecho naturalmente y Clara nos propone un ejercicio de focalización sensorial para superar problemas en las relaciones sexuales. Éstas son las consultas de este mes.


Ilustración: Javitxuela


Buen día.

Quisiera que me ayudaran con un problema que tengo, a resolver algunas dudas.

Tengo 16 años, peso 80 Kg y mido 1.70, pero no tengo nada de busto. Desde los 12 comencé a rellenar mi bra y hasta entonces lo he hecho. No sé si eso me ha afectado en el crecimiento de mis senos, porque en realidad no tengo nada de nada a pesar de mi peso. ¿Cómo hago que crezcan? Un consejo, por favor. Les agradezco su atención, muchas gracias.

Adriana

 

¡Hola Adriana! Muchas gracias por enviarnos tu consulta y confiar en nosotras.

Lo que hiciste de rellenar tu sujetador no tiene nada que ver con que no te haya crecido el pecho. Además, por la edad que tienes, es posible que en algún momento crezca. De todas formas, también es posible que no lo haga más.

Sobre formas naturales de hacer que el pecho crezca, nuestra doctora dice:

La mama es una estructura anatómica formada fundamentalmente por tejido glandular y graso. A lo largo de la vida de la mujer la mama experimenta una serie de cambios, todos ellos influenciados por los cambios hormonales: desarrollo puberal, el embarazo, la lactancia.

Son éstas las fases en las que las mamas crecen y lo hacen de forma fisiológica y natural. No existe proceso que no sea artificial o secundario a una patología subyacente que haga crecer las mamas.

Sé que puede resultar difícil tener muy poco pecho en la sociedad en la que vivimos. Podemos, incluso, parecernos a nosotras mismas «defectuosas» o «poco femeninas». Pero lo cierto es que cada cuerpo es único, y normalmente no tiende a adaptarse a las demandas estéticas de la cultura en la que se desarrolla. La fuente de este malestar suele deberse al hecho de que al «no encajar» con lo que se supone -o suponemos- que debemos ser, surgen o se potencian nuestras inseguridades. Y ahí está la clave, en trabajar las inseguridades, aprender a verse en toda la complejidad y plenitud de quienes somos. Esto es, trabajar el autoestima. Si nos queremos y valoramos como merecemos, estas «molestias» porque no tenemos lo que nos gustaría o lo que se supone que tendríamos que tener, dejan de ser molestas. Dejan de darnos problemas.

Así que mi consejo es que, primero, aprendas a querer tu cuerpo tal y como es. Sé que es un mensaje que puede parecer manido y complicado de llevar a cabo, pero realmente es la única vía para sentirse bien. También quiero decirte que no te culpes si en algún momento te sientes mal por él; la presión social es mucha, y es difícil estar en guardia siempre. Así que, si te sientes mal, no te castigues. Es comprensible. Pero aprende a quererlo. Así, después de las «recaídas», sentirás el calor de la reconciliación y del amor propio. Además, es necesario que aprendas a quererte en toda tu magnitud, por todo lo que tú eres. Que veas tus aspectos más positivos -normalmente vemos los negativos con una claridad (y a veces exageración) pasmosa-, que sepas ver tus cualidades y las uses. Así potenciaras todo lo que tú eres y te sentirás mejor contigo misma.

Irene y Lola C.


Queridas Fridas:

Desde hace tiempo he querido escribirles, ya que siempre he padecido de problemas en la cama. Pero tenía muchísima vergüenza y no sabía con quién hablar de esto. En mi familia siempre se ha tenido la idea de que el sexo es malo, siempre lo repiten y siempre están presionándome con ello. Tuve relaciones muy chica y no me gustó. Probé con otro hombre y no me gustó tampoco ya que no sentía nada. Decidí intentarlo con mujeres y me hice una novia (con ella sentía placer pero nunca llegué al orgasmo), con la cual duré dos años. Obviamente en mi familia no sabían nada… pero siempre me presionaban diciéndome que el sexo es malo y metiéndome prejuicios. Tiempo después de que terminamos (porque ya era demasiada la presión de mi familia, creo que comenzaban a sospechar), decidí intentarlo con mi pareja actual. Es hombre y lo quiero muchísimo, pero tampoco puedo tener orgasmos. Siempre estoy preocupada y siento que estoy haciendo algo mal, que me van a rechazar en mi familia si se enteran, y no puedo disfrutar plenamente al grado en que terminamos y lloro de la frustración. Ojalá me puedan ayudar, necesito saber a quién puedo acudir, porque me estoy desesperando muchísimo. Gracias y un beso enorme.

Valeria

 

Hola Valeria, ¿qué tal? Mi nombre es Clara y soy psicóloga. En primer lugar, quería agradecerte que te pongas en contacto con nosotras y que nos confíes tus dudas, tratándose de un tema íntimo sé que a veces cuesta…

Según lo expuesto hasta ahora, puedo comprender tu desconcierto y frustración. Es normal que ante estas situaciones sentimientos negativos afloren, pues en el tema del sexo, siempre nos solemos frustrar las primeras y achacar que algo no va bien por nosotras.

En tu caso, como muy bien has expuesto, las creencias impuestas están haciendo de filtro para, ya no sólo ver la realidad, sino que influyen de manera MUY NOTABLE a la hora de vivir tu vida. Es como si te pusieras unas gafas de “sexo-malo” y fueras con ellas puestas a hacer la compra, a la biblioteca, a casa de tu amiga, a tomar un té, a la cama con tu pareja… Tú luchas por quitártelas porque sabes “que son absurdas”, pero ahí siguen. ¿Me confundo?

Las creencias y valores que tenemos acerca de la realidad modulan nuestra manera de comportarnos. En un porcentaje alto, estas creencias son aprendidas en el seno familiar y adquiridas como propias, en mayor o menor medida.

No sé si estarás de acuerdo, pero considero que puedes tener miedo al sexo, y que existe una dicotomía en ti acerca de: “sexo-malo-castigo”/ “sexo-bueno-necesario”.

Ya que tienes buena relación con tu pareja actual, yo te aconsejo que hagáis ejercicios de focalización sensorial.

El objetivo básico de esta actividad es erotizaros. Lograr que la pareja se conozca física y sensualmente adquiriendo una actitud positiva, segura y confiada. Con ello, la ansiedad irá pasando a un segundo plano y con ella las inhibiciones que podrían existir, mediante la exploración y el contacto.

A continuación, os muestro los pasos a seguir:

1ªFase: Se prohíbe a la pareja realizar el coito

Para esta primera fase es de suma importancia la elección de un momento tranquilo, sin prisas ni cercanas ataduras: el sitio ha de ser cómodo para ambos.

Partir de una actitud abierta es recomendable. Darse permiso para abrirse a experiencias placenteras es vital ya que no se busca ningún objetivo en concreto, no consiste en “llegar a” o “acabar en”, sino que se trata de disfrutar el/la [email protected] del/a [email protected]

Con ello se trata de evitar la ansiedad, ya que puede suceder que el acercamiento al/a [email protected] esté condicionado aversivamente.

Cada miembro de la pareja explora, recorriendo con sus manos (*) el cuerpo del [email protected], excepto las zonas de los genitales. Es importante que se centre la atención en las sensaciones que se están experimentando. Se pueden utilizar objetos externos como plumas o aceites para fomentar esa sensibilización.

El objetivo consiste en llegar al conocimiento sensorial y sensual del propio cuerpo y del cuerpo de su pareja. La prohibición directa de tocar genitales va a permitir centrar la atención en las otras partes al mismo tiempo que libera de ansiedad al miembro más inseguro.

Al final del ejercicio es recomendable que [email protected] comuniquen qué caricias han resultado agradables y excitantes y cuáles no.

(*) Las manos pueden ser las ejecutoras de tales sensaciones, pero también se puede usar la boca o lengua.

2ª Fase: Caricias corporales, incluyendo pechos y genitales, sin orgasmo

Una vez que las caricias generales por todo el cuerpo de la pareja resultan placenteras y no provocan malestar, la pareja, progresivamente, extenderá su exploración a las zonas erógenas del cuerpo, incluyendo las zonas genitales. La interacción se llevará a cabo por turnos, es decir, primero será un miembro de la pareja el que proporcione tales sensaciones y, posteriormente, se cambiarán los papeles.

El objetivo, como en la anterior fase, no va a ser excitar sexualmente a la pareja, sino que se trata de crear un clima de intercambio de sensaciones placenteras, explorando ahora las zonas sexuales, tratando de percibir esas impresiones que resultan al acariciar y ser [email protected]

3ª Fase: Caricias simultáneas sin orgasmo

La pareja deja de acariciarse alternativamente para pasar a hacerlo de forma simultánea.

En este momento, las caricias van a ser mutuas y practicables en todo el cuerpo. Las zonas de los genitales también van a ser estimuladas tratando de crear una situación natural de intercambio sexual. Sin embargo, todavía no se permite que lleguen al orgasmo.

Esta actividad evita la adopción por parte de algún miembro de la pareja de la actitud que se denomina «rol de espectador/a» ante la relación sexual.

4ª Fase: Orgasmo extravaginal sin realizar el coito

Consiste en el incremento de la estimulación mutua realizada en la fase anterior por parte de la pareja, hasta que se produzca el orgasmo extravaginal.

5ª Fase: Penetración con orgasmo extravaginal

En este momento, se da permiso para que se lleve a cabo la penetración. Sin embargo, los movimientos han de ser suaves y no bruscos y, cuando se sienta que se va a tener un orgasmo, se retiren y se produzca así un orgasmo extravaginal.

Si en algún momento del ejercicio, [email protected] de [email protected] experimentara ansiedad, pasaría un tiempo a la fase uno y luego, si quieren, pueden seguir en la fase en la que se encontraban.

6ª Fase: Coito normal sin restricciones

El objetivo en esta fase sería el de conseguir el orgasmo intravaginal. Antes de pasar a otras posturas han de practicar aquellas en las que la mujer esté encima, o a cuatro patas. Progresivamente, se irá ampliando el abanico de posturas.

El propósito de esta actividad es crear un vínculo emocional en la pareja, y debe realizarse periódicamente.

La efectividad de esta técnica se explica, primero, porque se libera a la pareja de toda una serie de obligaciones o de logros, lo que a su vez libera a la pareja de la ansiedad favoreciendo que aparezca la excitación sexual, y, segundo, porque los ejercicios constituyen en sí mismos algo agradable que une afectivamente a la pareja.

Clara Colino. Puedes encontrarla en www.tucomportamiento.es

 

5 Comentarios

  1. yo lo que quiero es tener pechos pequeños, porque soy bajita y delgada y tener los pechos grandes me estorba y molesta. Quiero redurcilos de manera natural.

  2. apotigra

    Buenas!

    Respuesta a «¿Cómo hago que crezcan?»

    Soy más pequeña y más delgada que la chica que escribió para pedir consejo sobre crecimiento mamario natural y tampoco tengo nada de pecho y durante años he ansiado como loca tener un buen par de tetas. Entiendo que lo más aconsejable es decir que has de querer a tu cuerpo y que todos los cuerpos son únicos y es cierto, hay que quererse y no tratar de adapatarse a las normas sociales a cualquier precio pero hay ocasiones en que lo que deseamos no es adaptarnos al gusto heteronormativo capitalista sino satisfacernos a nosotras mismas.

    Cuando me miro desnuda veo a una niña de 10 años de cintura para arriba y no me gusta y tengo derecho a que no me guste y además sé que tratar de convivir con algo que me disgusta o no me hace feliz es difícil y no deja de ser otra forma de adaptar mi comportamiento a normas que no son mías por eso mi consejo es que la chica acuda a ginecología, pregunte por si hubiera un trastorno hormonal (no olvidemos que el no desarrollo de las mamas puede deberse a un mal funcionamiento endocrino o de otro tipo) y que entre tanto puede preguntar por aciete de onagra que suele utilizarse para regular el ciclo menstrual.

    En última instancia, y esta ha sido mi elección a los 32 años, siempre podemos poner a nuestro servicio la cirugía estética (si nos lo podemos permitir) por el mismo motivo que otras personas acuden al psicólogo: queremos ayuda.
    El cuerpo no es sagrado, intocable o inviolable y no hay que vivir bajo la tiranía de «puedo con todo y no voy a acomplejarme de ninguna manera», en ocasiones es contraproducente.

    Quererse sí, y cuidarse pero sin miedo a cambiar lo que creamos necesario tras una buena reflexión al respecto.

    • Irene

      Hola apotigra, gracias por pasarte y comentar :).

      Me pregunto qué ocurriría si nuestra sociedad valorase más los pechos pequeños que los grandes. Que el ideal de chica sexy, atractiva, fuera con poco pecho. Es decir, todo lo contrario que ahora, que lo que se valora es lo que tú dices: un buen par de tetas.

      Dices que te ves «como una niña de 10 años». Esta afirmación me parece curiosa porque, si te hace sentir incómoda ver tu cuerpo «infantilizado», no entiendo qué sucede con las depilaciones de pubis. Por un lado nos hacen sentir que el pecho pequeño es «de niña» (o como me dijeron una vez a mí: si no tiene buenas tetas no sé si estoy con un tío o una tía…), y sin embargo una vulva sin pelo es el súmmum de lo sexy… Cuando esto también nos remite con rapidez al cuerpo de niña.

      A lo que voy es que tendemos a valorar lo que nos dicen que se valore. Las normas sociales se nos instauran de bien pequeñas, los valores, los gustos, lo que está bien, lo que está mal, lo que es bonito, lo que no… Te recomiendo que te pases por el siguiente artículo para entender de lo que hablo: http://www.proyecto-kahlo.com/2013/10/los-salvajes-mass-media/

      Así que, afirmar con rotundidad que quieres más pecho para verte bien tú misma es una verdad a medias. Y mi opinión personal es que, en el momento en el que estamos dispuestas a pasar por una operación no necesaria, con todos los riesgos que ello conlleva, simplemente por gusto estético (ojo que no me refiero a reconstrucciones por accidentes, cáncer, etc.), es que algo va mal con nuestra sociedad. Quien lo quiera hacer estupendo, yo no le voy a decir a nadie lo que tiene o no tiene que hacer con su cuerpo, es simplemente mi opinión. Pero para mí estas operaciones son unos de los reflejos más crueles de lo que nos puede llegar a apretar nuestra sociedad en lo que a patrones estéticos se refiere.

      Por último yo no he dicho, y creo que no he sugerido en ningún momento, el rollo de «sé fuerte y acéptate siempre, no te acomplejes nunca». Como he señalado: «no te culpes si en algún momento te sientes mal por él; la presión social es mucha, y es difícil estar en guardia siempre». La clave no está en sentirse bien el 100% del tiempo, sino en comprender la fuente del malestar. Porque no es sólo una cuestión personal lo de sentirte bien contigo misma, y esto hay que verlo, aceptarlo, para dejar de culparnos por todo lo que pasa por nuestra cabeza y aceptarnos (y por tanto, querernos) de una forma auténtica.

      ¡Un beso!

  3. Aletheia

    Solo quería decir que me parece buenísima la explicación de Clara, por supuesto sin querer quitar valor a la respuesta anterior que también creo que es maravillosa. Lo cierto es que todavía no he tenido sexo con coito, pero si llegará a tener problemas, utilizaré este método sin dudarlo. E incluso para intentar añadir nuevas cosas en la relación… siento si suena frívolo, pero es que realmente le veo muchos usos xD

    De nuevo, gracias y como siempre, felicidades por este maravilloso PK =)

    • Irene

      Hola Aletheia :D.

      ¡Gracias por tus palabras! Me alegro de que te haya gustado el ejercicio que propone Clara. Claro que sí, se puede usar para algo más que para resolver problemas ;). Esperamos que lo disfrutes.

      Besos.

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