El poder del aburrimiento

La bola maciza de insatisfacción que sedimentó en tus entrañas y que intentas ignorar, oculta bajo tu manta de croché, tus cupcakes de vainilla y tus muebles restaurados.


Ilustración: Lo Pecado


No es la primera vez que lo notas. Hizo que tu madre cubriera todas las paredes de vuestro piso de familia humilde con sus cuadros a punto de cruz sacados de la revista Labores del Hogar.

Hace que tu vecina, esa que trabaja 8 horas al día en la hostelería y tiene dos niños pequeños, elabore complicadísimas tartas dignas del agrado de María Antonieta y haga manualidades con las latas de coca-cola. Quizás también sea responsable de que esté pensando en tener otro hijo.

Hizo, tal vez, que jugaras a FarmVille o Bejeweled hasta que te dolieran los ojos, o que releyeras tu muro de Facebook hasta las entradas del año 2010.

Sentada en el retrete, observas la bañera vintage a punto de cruz que tu madre colgó en el único espacio de pared que hay en el baño. ¿Cuántas puntadas llevará, cuántos hilos? Te preguntas de dónde vino esa repentina pasión por el punto de cruz, intentas buscar qué invisible poder hizo que se recorriera todas las tiendas de labores de la ciudad en busca de nuevos patrones y ahorrara con ahínco para los caros trabajos de enmarcado. Un entusiasmo que la mantuvo varias horas al día dándole a la aguja, encorvada en un sillón a pesar del dolor de espalda.

Es el aburrimiento. El hermano pasivo agresivo de la furia. El eufemismo para la frustración social, el desengaño, la obsesión, la invisibilidad. La bola maciza de insatisfacción que sedimentó en tus entrañas y que intentas ignorar. Ahora tratas de entretenerte para olvidar su presencia comprando zapatos, horneando cupcakes, cambiando las cortinas del salón o haciéndote la manicura.

Las piedras en los bolsillos de Virginia Woolf al adentrarse en el río.

La falta de estímulos es pandémica entre las mujeres. Y no es de extrañar, ya que se nos educa para ensalzar las cosas más insignificantes y triviales, para suspirar por los últimos eslabones de la cadena del materialismo. Desde muy pequeña te hacen creer que, aunque tendrás obligaciones profesionales, tus «verdaderos» intereses se reducirán básicamente a ir de compras y a las comedias románticas.

¿Por qué no haces las cosas que te hacen feliz y dejas de entretenerte con pasatiempos para olvidar que eres infeliz? ¿Por qué te da tanto miedo necesitar más de lo que tienes? Aceptar que te mueres por probar la vida en crudo, que estás buscando un desafío, que necesitas una aventura, que te pica la ambición, que quieres hacerte con el poder.

Al tratar de encajar en nuestro rol de mujeres, para el regocijo de nuestras mentoras, nos entregamos a actividades banales que aprendemos a fingir que nos encantan. Es como un rito de paso en el que nos empujamos las unas a las otras hacia el abismo de la futilidad y las «cosas monas».

Y cuando el hastío azota de repente y sientes como el frío del descontento te cala hasta los huesos, entonces piensas que ha llegado el momento de hacer una excursión a Ikea. O no.

Lo Pecado (Berlín)

11 Comentarios

  1. Me ha gustado ciertos conceptos que se mencionan en este artículo, sobre todo la idea de «tener que matar el tiempo». El aburrimiento es algo inherente al ser humano, creo yo, sea hombre o mujer, pero si que estoy de acuerdo en cuanto a al orientación que se nos da a las mujeres a la hora de ocupar nuestro (escaso) tiempo libre en hacer cosas monas, este movimiento cute thing que nos va a cabar matando. Personalmente me enacanta el arte y la artesanía y difruto dibujando y pintando, pero es algo que junto con la lectura, siempre han sido mis hobbies verdaderos, el problema radica en cuanto nos dejamos llevar por las modas y tendencias -como dice la autora, fingir que nos encanta hacer ciertas banalidades- en un ejercicio de unirnos a la manada o a la sociedad de la que, en el fondo, nos vemos un poco al margen (como [email protected], en realidad…) y bueno, perdemos nuestro tiempo en hacer algo que realmente no nos llena, ahí esta el problema: engañarnos a nosotras mismas y dejarnos llevar por la masa, por ideas ajenas…y que conste que no juzgo a nadie y hablo con propiedad, ya que he sido la primera en intentar hornear esas magdalenas infernales cuando ni se me da bien la reposteria ni me gusta siquiera su sabor…Si, es mejor dedicarse a hacer lo que realmente nos llene, sea lo que sea, sin reflejarnos en ojos ajenos, intentar alcanzar la libertad. abrazos a [email protected], Fridas y Khalos!

  2. María Elena

    No me veo en ese espejo a pesar que me encantan las manualidades. Crear es una forma de sentirese realizado también aunque sea un humilde bordado o un pastel, tiene que ver con el amor también porque cobijar a un hijo con una manta que nosotros le hemos hecho es ser poderosa también. En lo personal siempre combiné mis actividades profesionales con mi gusto por crear, sigo haciéndolo porque así me gusta decirle a los míos:Los amo y pensé en ustedes cuando preparaba este platillo o les tejía esta bufanda! Es otra forma de abrazar a los tuyos. Me gusta su página y me gusta que sus artículos nos hagan reflexionar en estas cosas, creo que ayudan a que nos conozcamos mejor. Gracias!

  3. estoy de acuerdo con algunas cosas, pero creo q el articulo está mal encarado… no es una cuestión solo de mujeres, a los hombres también se los kiere mantener entretenidos xq hay toda una industria del entretenimiento creada para q consumamos y no pensemos…
    y no hay nada de malo en aburrirse, yo creo q es necesario, xq del ocio nace la creatividad… lxs grandes filósofxs pudieron crear todas las teorías q nos llegan hasta nuestros tiempos porque tuvieron tiempo para el ocio… es más, me atrevo a decir q nuestro gran enemigo hoy en día no es el aburrimiento, todo lo contrario, son las múltiples fuentes de entretenimiento q nos mantienen adormecidxs.
    y como dice el comentario de una compañera, las manualidades y las artesanías son menospreciadas, cuando para muchxs es una fuente de trabajo autogestionado, le da de comer a muchas familias y muchas artesanías son fáciles de transportar, así q sirven como medio para subsistir a las personas q les gusta viajar…. y también son una manera de crear, de hacer arte y expresarse… awante el macramé!! xD jaja!!

  4. Hola, chicxs!

    Gracias por vuestros comentarios; reflejan fielmente las conversaciones que surgieron a raíz del artículo en la redacción. Este artículo es la contribución de una lectora, como podéis ver al pie del mismo.
    Y, curiosamente, coincide en temática -que no en posicionamiento- con otro también publicado este mes por una de nuestras colaboradoras, Ilazki: http://www.proyecto-kahlo.com/2013/12/el-pasado-moda-pasajera-o-tendencia-consciente/ Este último artículo defiende este tipo de ocupaciones como una vuelta a lo básico, a lo sostenible y a la autonomía personal que se aleja del consumismo.

    Por supuesto, desde PK respetamos ambas posturas e incluso, por qué no, algunas estamos de acuerdo con ambas. Pero no somos un grupo monolítico, como no lo sois vosotrxs, y por eso cada una se reserva el derecho a tener su opinión.

    Abrazos!

  5. «¿Por qué no haces las cosas que te hacen feliz y dejas de entretenerte con pasatiempos para olvidar que eres infeliz?» dice el artículo….. y quién somos el resto para juzgar si alguien es feliz o infeliz por algo tan simple como que haga cupcakes?? y quién dice que la felicidad la tiene que encontrar todo el mundo «haciéndose con el poder»?? por qué tiene que estar reñido restaurar muebles en tu tiempo libre con dirigir una empresa??
    Me suelen gustar los artículos de esta página pero éste, desde el respeto, me parece absurdo. Que cada cual haga lo que quiera en su tiempo libre. Igual que si un hombre monta maquetas, juega a videojuegos o hace ganchillo, cada uno se entretiene con lo que le apetece.
    Estaré de acuerdo o no pero para mi merece tanto respeto la mujer o el hombre que decide irse a escalar el Himalaya como la mujer o el hombre que prefiere pasar el domingo por la tarde haciendo una tarta.

  6. Difierocon la autora yo soy profesionista, hago mi trabajo he viajdo por el mundo creo que soy libre y me gustan hacer manualidades de pequena no me gustaba aunque mi mama me ensenaba pero de grande de repente me nace hacerlo y no creo que eso te quite o te ayude a evadir tu realidad o tu aburrimiento hay cosas que auno le gustan porque no se y te lo digo ay dias en que te gusta hacerlo y hasta buscas tutoriales y eso que tengo una agenda llena

  7. Merry Blues

    Me gustan casi todos los artículos de esta página pero tengo que reconocer que no me veo para nada identificada en esto.

    Creo que las manualidades y la artesanía es algo que NO se valora y lo han hecho las mujeres a lo largo de la historia, desde ser modistas y coser la ropa de toda la familia hasta cualquier otro tipo de artesanía que no sea textil.

    Las manualidades (para quien no le gusten o la que ha escrito el artículo) es una forma de estar con una misma y de superarte, de estar ensimismada con algo que te hace evadirte de lo demás. Eso NO significa que no quieras pelear ni que no tengas ambición, perdona, pero ojalá en este mundo capitalista tuviésemos más tiempo para hacer este tipo de cosas que hacen que te sientas bien contigo misma porque las has hecho tú (no hablo del punto de cruz solamente sino cualquier cosa hecha con tus manos: pintar, coser, calcetar, hacer bisutería, restaurar muebles) creo que se nos está yendo laolla cuando pensamos que este tipo de cosas hace que nos resignemos con la realidad en la cual escogemos vivir.

    Porque eso es MENOSPRECIAR la labor femenina que vale que ha sido impuesta como labores del hogar, pero soy consciente de que pintar mandalas o hacer manualidades con fieltro PORQUE ME DA LA GANA y me relaja no me hacen ser menos feminista…

    Milito en asociaciones, voy a manifestación y concentraciones y trabajo con perspectiva de género en mi trabajo y por esto mismo, valoro profundamente el alma artesana de este tipo de cosas que el capitalismo NO valora y que nosotras despreciamos pensando que es el germen de la inmovilización, creo que no tiene nada que ver.

    Por no hablar de la sororidad femenina que se respira en estos ambientes y que se echa de menos en el activismo…

    Os recomiendo el libro «El club de la calceta» de María Reimóndez que habla sobre un grupo heterogéneo de mujeres que se apunta a un curso de calceta os quitaría muchos prejuicios de la cabeza…

  8. Totalmente de acuerdo, pero a nadie le interesa qu seamos libres y poderosas porque eso no da dinero. Es muy difícil no quedar enredada en la telaraña del materialismo difrazado de ‘cositas bonitas que me hacen feliz’. Viví atrapada en una nube rosa páldo vintage que se convirtió en depresión y ansiedad un largo invierno por no atreverme a ser yo misma. Si es que todas tenemos un lado muy guerrero que si olvdamos, zass, algo salta para recordarnos que no somos muñequitas de recortables sino potentes amazonas.

    ¡Mil gracias por recordarme quien soy, mines!

  9. Me ha encantado. Real como la vida misma, es ese «no sé qué me pasa pero… no estoy sacando todo el potencial en mí». Todas somos capaces de ser quienes queremos ser de una forma LIBRE, lo primero es darse cuenta de qué es lo que nos hace ser infelices.

  10. el final me mató.
    *Hay que irse a vivir al monte*

    • Me encantó, me identifiqué totalmente, y agrego algo más: qué pasa cuando no tienes un céntimo en el bolsillo? realmente eres libre? o la libertad se la ha de comprar en Ikea también?. Por el momento éste artículo describe mi presente, esperemos que me desordene y pueda volar como realmente quisiera. Flores para [email protected], bye.

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