«Palabras bonitas»

Una reflexión sobre los piropos y el acoso callejero.


Ilustración: Carmen Navarro


He cumplido 30 años y la frecuencia con la que recibo mensajes sexuales masculinos por la calle ha bajado mucho, yo diría que un 80%. Pasa lo mismo con las situaciones incómodas en las que me sentía observada, en las que se invadía mi espacio personal o en las que sentía aprensión al pasar ante un grupo de hombres. Han disminuido espectacularmente.

En un principio pensé que se trataba de mi edad. Probablemente ya no les resulte tan atractiva. ¡Qué coño! Ahora estoy mucho más buena que cuando tenía 20 años. Me cuido más, hago más deporte, como mejor, sé lo que me sienta bien. Y lo más importante: me siento guapa. Me encanta mi cuerpo y, sorprendentemente, he aprendido a caerme bien. Me gusto, así, en general.

La forma en la que camino por la calle, el modo en el que ya no miro al suelo cuando me cruzo con un grupo de hombres por la acera, mi lenguaje corporal. Todo ello grita «Don’t mess with me«, grita que ya no soy tan vulnerable. Bueno, es verdad que aún así hay algunos que no se dan por aludidos y no pueden controlar su impulso animal de soltarme alguna barbaridad. O de intentar humillarme. De hacerme sentir pequeña.

He aquí una recopilación de algunos de los mensajes recibidos por el equipo de PK a lo largo de sus vidas. Son los más burros, los más hirientes, los más patéticos o los más surrealistas.

A mí, el primer «piropo» que me echaron fue cuando tenía ¿qué? ¿14 años? Era una niña, por el HAMOR DE DIORL! Estaba saliendo de un bar y un viejo estaba entrando y solo me dijo, mirándome de arriba a abajo:
-UN POLLAZO.
¡No se me olvidará en la vida!
Alba Koala Rabioso

De noche, sola, un coche pitando «Guapaaa», «Tía buenaaa». Les hice un corte de mangas con toda la dignidad del mundo y me soltaron «Feaa», «Guarraaa». Me quedé WTF, porque ¿qué se supone? ¿Que lo primero era bonito y lo segundo feo? ¿Por qué se pusieron tan agresivos cuando no les reí la gracieta? ¿Si no les río la gracia dejo de ser «guapa» para ser una «perra fea»? Es un sinsentido.
Irene

«Eso no es un tirapedos, es una digna funda para mis pelotas.»
Minimol

Fue en Cádiz, calle de trasiego de estudiantes cortada por obras y todos pasábamos por una acera estrechita. Los obreros estaban disfrutando cual gorrinillos en barro, iba por la acera y de frente venía un chaval, estudiante, delgadito, pelo largo rubio, facciones finas… Cuando lo vieron los obreros: «QUILLO, QUÉ DÍA, HASTA LOS TÍOS ESTÁN BUENOS». Jajajaja, el chaval no sabía dónde meterse, y mi mirada cruzándose con la suya le dijo: «¿a que no mola, eh?».
Lola

«Te comía hasta la goma de las bragas.»
Musa

«Te lo comía todo» (acompañado de un shhffffffffff onomatopéyico).
Musa

Pero, ¿qué es lo que quieren? ¿Qué pretenden las hordas de hombres «piropeadores», «silbadores», «lanzadores de gestos obscenos»?

Ellos dicen que:

– Quieren expresar admiración por la belleza de la chica en cuestión.
Mirad, hombres. Cuando yo tenía 18 años, los chicos que querían ligar conmigo me decían «Qué guapa eres» y yo les contestaba algo muy feminista (aunque en aquella época no tenía ni idea de que lo era): «No me estás diciendo nada bonito». Yo nací con esta cara y este cuerpo, no tiene ninguna importancia. No me reconoces ningún mérito; no reconoces que te encanta hablar conmigo, que soy divertida o lista, o que te encantan mis gustos musicales. Esas son las cosas que me caracterizan como ser humano, las que yo he ido construyendo a lo largo de mi vida para llegar a ser la que soy hoy. Son mi obra. Mi cara y mi culo son obra de mi padre y de mi madre, o mejor, del azar de la naturaleza.
Así que sí, siento tener que ser yo la que os lo diga, pero hay chicas a las que no les interesa recibir vuestra opinión sobre sus cuerpos. En primer lugar, porque no os la hemos pedido. En segundo lugar, porque nos da exactamente igual lo que os parezca nuestro culo.

– Quieren conquistarnos.

Somos seres humanos inteligentes, y os prometo que si os acercáis a nosotras con respeto y un genuino interés por conocernos, os responderemos con igual dosis de respeto y atención.
Pero si pretendéis que caigamos extasiadas ante una rima simplona del tipo «Esta noche están cayendo ángeles del cielo», probablemente no mojaréis en mucho tiempo. Y si ni siquiera se os ocurre una rima y os contentáis con lanzarnos ruidos animales o jaleos, entenderéis que la reacción pueda ir acompañada de miradas asesinas, insultos, cortes de manga o agresiones. Veréis, es que estamos un poco hartas…
Ah! Se me olvidaba el especimen más cobarde y sobrado de todos. Ese que, en una terraza junto a sus amigos, te observa detenidamente, calibrando las medidas de tu cuerpo, sonriéndose con malicia y compartiendo comentarios en voz baja con su cuadrilla, mientras te mira a los ojos sin apartar la mirada, comunicándote que le importa una mierda que sepas que te miran, porque es su derecho y no están haciendo nada malo. Solo está sopesando si el pedazo de carne que tiene delante merece la pena. Pobrecito, seguro que tu mamá no te abrazaba lo suficiente cuando eras pequeño.

– Quieren hacernos sentir bien.

Es verdad. Cuando vas caminando por la calle sola -casualmente, estas cosas nunca nos ocurren cuando vamos acompañadas de alguien del sexo opuesto- siempre se agradece que un hombre invada tu espacio personal para susurrarte a 3 centímetros de tu cara lo buena que estás. Nos hace sentir tan deseadas y tan seguras…
Nos encanta sentir la adrenalina al pasar junto a un grupo de obreros y sentir 7 pares de ojos sobre nuestro cuerpo, mientras nosotras optamos por mirar al suelo para intentar pasar desapercibidas.
Nos sentimos tan halagadas cuando un tío que podría ser nuestro padre -con 50kgs de más y peste a sobaco- nos pregunta si queremos un novio feo para que no nos lo quite nadie…

Yo sigo armándome de valor para responder a lo que considero agresiones a mi persona. Ellos saben que dominan el espacio público, y utilizan ese poder. Aunque me enseñaron a ser buena chica, a agachar la cabeza e ignorarles, intento desaprender eso cada día. Mujeres como Alicia Murillo y su proyecto sobre el acoso callejero me enseñan que no, que ya es hora de decir basta y de recuperar nuestro espacio, nuestra seguridad y nuestra dignidad.
Y vosotras, ¿cómo reaccionáis ante las «palabras bonitas»?

Mines

30 Comentarios

  1. Johnnatan

    Tiene gracia. Mentiría si digo que nunca he hecho tal cosa (refiriendome a los piropos). Pero agradezco leer estas cosas, más que nada para mejorar como persona. Un saludo!

  2. Como dice el articulo pareciera que los hombres no se dan cuenta de lo desagradable que es que te digan cosas tan obscenas, desde que era una adolescente los tuve que aguantar pero a medida que fui creciendo aprendí a defenderme, a contestarles cosas que los hagan sentir avergonzados, a darles unas miradas asesinas, a ponerlos en su lugar… lamentablemente solo algunos aprenden.

    Felicitaciones por el articulo expresa todo mi sentir….

  3. Siempre he odiado lo de los piropos callejeros y, desgraciadamente, por timidez o lo que sea nunca he dicho nada más que por lo bajini, y he agachado la cabeza y he seguido p’alante… Ahora ya no me pasa pero creo que es porque voy en coche a todos lados.

  4. Creo que no hace falta que recuerde aquí que el patriarcado también nos oprime a los hombres. ¿No?

    Yo nunca he sido un ‘machito alfa’ ni he entrado en el canon masculino que nos imponen como modelo a seguir, eso me convierte también en una víctima del sistema. Existe otra ‘cara de la moneda’ del trato degradante hacia las mujeres, que en mi caso toma la forma de las constantes burlas, bromas pesadas y humillaciones de las que fui objeto durante toda la vida por no pertenecer a la ‘élite’ de los hombres «guays», guapos, musculosos, bien vestidos, de carácter dominante que eran los que se ‘llevaban el gato al agua’. Sin duda hubiera preferido los piropos, para qué os voy a engañar. Entiendo que esteis todas hasta la gorra de vuestra ración diaria de mierda patriarcal, sólo os pido que no os convirtáis en parte del mismo problema.

    Siento mucho que algunas de ustedes se sientan como ‘un pedazo de carne’ cuando un hombre las observa descaradamente. Pero debo indicar que he visto a mujeres comportarse de la misma manera, que a ellas también les atrae preferentemente el físico, que en definitiva también somos «pedazos de carne» a sus ojos. Si los hombres no somos objeto de estas miradas indiscretas quizá sea porque ellas deben mantener el tipo y preservar ese aura del pulcritud y recato que le corresponde a su rol de género.

    Por otro lado en este artículo se defiende que las caracteristicas físicas nos vienen determinadas, y que las caracteristicas morales, intelectuales y de personalidad de cada uno las construimos cada uno/una con nuestro esfuerzo. Por ello las segundas son dignas de elogio y las primeras no. No estoy en absoluto de acuerdo. Existen miles de contingencias vitales que determinan a la persona en su caracter y que caen fuera de lo que ella puede contener o controlar. Puede que la persona no haya tenido oportunidades de ser más inteligente o buena de lo que nos gustaría. Por otro lado cualquiera es consciente del esfuerzo que cuesta estar guapo/guapa. No veo por qué está tan mal elogiar el físico. Desde luego no me parece que mereciera un corte de manga, por inoportuno que resulte. En otro orden de cosas están las groserías soeces y los gestos obscenos.

    Enhorabuena por la página, me gusta mucho.

    • Hola, Fran

      Gracias por comentar y por tu apoyo a la página.

      El hecho de que algunos hombres sufran burlas por no encajar en el canon de belleza no disminuye el problema que tratamos. Las mujeres también somos objeto de esas actitudes discriminatorias y ofensivas, y en mayor medida que el hombre, dado que es a la mujer a la que se le atribuye una mayor responsabilidad en lo que respecta a su físico o su atractivo sexual.

      Que existan algunas mujeres que se comporten de forma igualmente irrespetuosa no implica que estemos en igualdad de condiciones; estoy segura que acordarás conmigo en que no es el caso. Claro está que somos seres humanos y sentimos atracción por el sexo opuesto o por el mismo sexo, pero también es cierto que somos seres racionales y que podemos controlar nuestros impulsos. Es posible que una mujer te vea como un «trozo de carne» cuando te ve por la calle, que solo quiera llevarte a su casa y tener sexo salvaje contigo para luego nunca volverte a ver. Pero también es probable que no te comunique sus intenciones a voz en grito desde la otra acera, incomodándote o avergonzándote ante el resto de viandantes. Aunque claramente ahí influirán los roles de género que ambos hemos mamado, también influye el respeto; y la realidad es que el respeto no suele fluir en ambas direcciones en iguales cantidades.

      Con respecto a la cuestión de la apariencia física y la personalidad, estoy de acuerdo contigo. Somos un conjunto indisociable de factores. A mí no me importa que mi pareja me diga de vez en cuando que estoy muy guapa; me gusta, sonrío y le doy las gracias. Pero cuando una persona que no conozco -y que se supone que quiere conquistarme- no sabe referirse a otra de mis características aparte de a mi físico, comprenderás que comience a impacientarme. Me da la sensación de que es lo único que ve en mí y, por otra parte, me hace sentir incómoda: ¿le doy las gracias? ¿niego el cumplido? Yo no he hecho nada para que me feliciten por ello (y no, generalmente no me esfuerzo en «ponerme guapa», cuando estoy más presumida me pinto los labios y se acabó).

      ¿Un corte de manga? Y dos, y tres. Tu opinión nunca será agradable para mí cuando la gritas desde un coche, cuando me incomoda y -sobre todo- cuando no te la he pedido. Eso no es un cumplido. Es acoso callejero y tenemos que empezar a llamarlo por su nombre.

      Es un placer dialogar con lectores como tú. Esperamos seguir viéndote por aquí 🙂

    • Gracias por tu respuesta, Mines. Ahora sí me ha quedado claro a qué te refieres.

      Ojalá hubiera algún modo de hacer saber a los hombres hasta qué punto sus impertinencias les perjudican… ¡a ellos mismos!. Luego querrán que las mujeres no estén siempre a la defensiva, sospechando de todos sus movimientos cuando han tenido que soportar ya tantas sandeces y agresiones. Considero que uno de las tareas más difíciles para mí dentro del ligoteo y la seducción es precisamente salvar la enorme cantidad de prejuicios que las mujeres arrastran contra nosotros (por muy respetuoso que sea el trato que os dispensamos). Es un trabajo desquiciante y agotador, creedme. Pero también es fácil de comprender, dada la cantidad de groserías que han tenido que aguantar ellas antes de topar con uno que simplente pide un trato de igual a igual.

      Un saludo. Seguid adelante.

  5. torombolo

    Vean señoritas, yo apoyo sinceramente la autodeterminación de la mujer. Estimo conveniente que deje de ser considerada un «objeto sexual» y pase a ser una persona que ejerce roles equiparados con el varón en todas aquellas áreas en que fuese posible.

    Quiero más mujeres ingenieras, políticas, artístas, científicas, Premios Nobel.
    Deseo que el antiguo rol biológico de la hembra se vaya circunscribiendo cada día más y que cada día más el derecho les ofrezca compensaciones para poder elegir libremente su destino y aportar a la humanidad.

    Ahora, hay que honrar la coherencia. Todo eso vendrá cuando las mismas mujeres dejen de considerarse a ellas mismas como objetos sexuales, cuando dejen de apostar sus fichas a mostrar sus atributos para generar un deseo que puedan aprovechar, cuando dejen de autovalorarse por la cantidad de braguetas que logren inflar y cuando terminen de competir entre ellas por el trofeo del deseo masculino.
    Porque haciendo eso, ellas mismas se despersonalizan y se colocan en rol de «carne».

    Mientras una mujer exprese la contradicción como lo hace la autora de la nota, ponderando con autoadmiración su potencial sexual y su capacidad de atraer miradas, para luego quejarse del resultado de esos esfuerzos en el género opuesto, principal destinatario de sus exhibiciones, no habrá ningún feminismo real.

    Sólo histeria.

    • Que bueno que apoyes, todos deverían de apoyar a que cada quien haga lo que mas le guste (yo casi termino la carrera de arquitectura) lo que no estoy de acuerdo en tu comentario es que creas que las mujeres vestimos o nos desvestimos exclusivamente para el goce masculino, por ejemplo no se de donde seas pero en mi ciudad en verano es muy caluroso y para mi andar en falda y camisa de tirantes es mas cómodo que un pantalón de mezclilla y sudadera y nada tiene que ver con excitar a los hombres.
      Saludos

    • torombolo

      Bueno, señorita Daniela, yo le doy el beneficio de sinceridad y tomo como cierto lo que usted me dice.

      Mas debo decirle que millones de damas que muestran sus escotes, se aprietan prendas en sus nalgas, se maquillan, se someten a cirugías pectorales y otros trucos similares, no lo hacen por el calor, por la comodidad, por la moda, por que las obligan o por cualquier otro de los pretextos similares.
      Yo lo sé, usted lo sabe, todos lo sabemos.

      La mujer en general comprende el poder de su atractivo sexual al llegar a la pubertad, o inclusive antes, y lo ejerce con fines sociales. Pura supervivencia elemental. Eso ha ocurrido durante miles de años, solo que hoy, en orden a las mayores libertades, lo hacen con más intensidad.
      Ello no tiene nada de malo y no soy yo quien lo plantee en términos morales. Es simplemente un modelo de conducta predominante con una explicación lógica.

      Lo que yo digo, reconociendo la seguridad y el éxito que le garantiza a toda mujer el uso del sexo como herramienta de jerarquización social, es que ese recurso pertenece a un modelo femenino evolutivamente antiguo.
      El nuevo modelo de mujer, esa transición a la cual aspira el verdadero feminismo, la cual yo considero mejor y apoyo, se vincula más con la historia de Hypatia de Alejandría.
      La mujer renunciando al uso del sexo como herramienta social y confiando en sus desarrollos superiores, en un plano equiparado al varón.

      En tal sentido, cuando no haya una «ropa femenina» ni otras áreas diferenciadas «femeninas», salvando la función elemental reproductiva maternal, entonces tendremos un verdadero acercamiento al ideal equiparado.

    • Disculpeme sr Torombolo. Pero creo que es de una profunda cobardía delegar sólo a las mujeres la resolución de la problemática sobre de la discriminación hacia la mujer (discriminación porque se nos ve como seres inferiores y/u objetos). El machismo les compete combatirlo a hombres y mujeres, heterosexuales, homosexuales, trans, y toda la gama de géneros e identidades existentes. Me parece que un hombre que se trata de alejar del problema no está reconociendo que vive en un mundo lleno de beneficios para él y que son gracias al desmedro de la dignidad de «los otros» (las otras).

      Por otra parte, me parece contradictorio que Ud diga que «apoya sinceramente» la autodeterminación de la mujer y luego recrimina el hecho de que algunas mujeres se operen los senos o se vistan de alguna forma que Ud considera inapropiada. Primero: las cirugías no son exclusivas de las mujeres, si alguien no se siente satisfecho con su cuerpo será por baja autoestima, y quizá si hay más mujeres que se operen es porque constantemente se nos cuestiona nuestra apariencia (porque para el inconsciente colectivo somos objetos). Segundo: mi cuerpo es mio y me visto como quiero, y no yo no le he pedido a nadie que me de su opinión sobre cómo está mi físico, o si con mi ropa me veo machorra, musulmana, o prostituta. En la calle son los «piropos» los que van dando el veredicto sobre una mujer, y aquí Ud. critica el cuerpo y la forma de vestir de ellas queriendo anular ciertas expresiones, en ambos casos se sienten con el derecho de determinar cómo debe ser la mujer. En un caso nos cosifican mediante la sexualidad, y en el otro caso quieren aniquilarla nuestra sexualidad.

      En otros países, que me imagino no el suyo, no hay mujeres siliconadas ni prendas que evidencien las voluptuosidades de la mujer, y aun así existe acoso y trato denigrante. No tome esta problemática por el lado más superfluo, lo invito a tratar aunque sea difícil ponerse en los zapatos de una mujer, hable con amigas, parejas, su mamá, sus tías, le aseguro que todas han sido víctima y le pueden dar su testimonio.

      Y por último, yo vivo en una ciudad fría y aun así me dicen estupideces, hasta han osado tocarme. Recuerdo que quizá la primera vez que recibí un denigrante halago fue a mis tiernos 11 años por un par de viejos.

  6. Carolina

    Yo siempre les contesto con el mismo «respeto» que ellos me dicen las cosas! No me averguenza sacarles el dedo tampoco (hago esto cuando van en bici o en carro). Y pensar que a mis apenas 15 años me han piropeado sin parar… Guarros!

  7. consuelísima

    de chica que respondo a todas las «palabras bonitas», y ahora con más seguridad todavía! y es increíble, pero ya no me molestan casi nada, creo que la actitud revela mucho

  8. Ahora siento algo de rabia. Osea, desde hace poco me vuelvo borde e irascible con esos babosos, pero por desgracia no he hecho otra cosa. Gente que me conoce y que solo alaba mi belleza. Que ganas de volvermelos a encontrar y que me digan eso y responderles «soy algo más que una cara bonita».

  9. Andaluza

    Yo de los catorce a los veintimuchos tuve que aguantar guarradas de todo tipo…. (incluso enfundadas en negro y con el casco puesto, mi hermana y yo en la moto)… una vez con veintiocho me dijo una guarrada un niño que no tendría ni catorce años… y le dije… pero hijo, si tú seguro que todavía no tienes ni pelillos…. y me dijo «¿te loz enzeño, te loz enzeño…?» señalándose la entrepierna, prometía el chaval. Y ahora a mis cuarenta y seis, ya nadie me dice nada… menos el otro día, que un señor mayor se tropezó con el bordillo, y me dijo, señora, casi me caigo por mirarla… ja, ja, ja…. me sentó hasta bien y todo el comentario, el hombre lo dijo de corazón.

  10. La verdad es que me he sentido muy identificada con este post. Nunca he sabido cómo reaccionar ante estas situaciones y tampoco soy muy fan de que gente que no conozco de nada me diga si soy guapa o si les gustan mis ojos o lo que sea.
    A parte de esto, también he sufrido ese rebote clásico de los hombres cuando no sucumbo ante tal originalidad. Que si creída, que si borde, que si gilipollas, que si hay que ver, que encima que me piropean me lo tomo a mal…
    Muchas gracias porque con esto he visto (aunque lo sé, pero nunca está de más recordarlo) que no soy una creída ni una borde ni una gilipollas, que tampoco tengo por qué aceptar este tipo de situaciones y que si en algún momento tengo que volverme y defenderme, no estoy haciendo nada malo.
    Hacéis una gran labor, seguid así 🙂

    • Qué bien, Sara, es genial leer que esta actitud se está convirtiendo en algo más común de lo que a veces pensamos. Muchas gracias por tu comentario 🙂

  11. Excelente artículo! hoy en día se esta tratando mucho este tema del acoso callejero porque cada vez más son evidentes las respuestas de nosotras las féminas.
    Recuerdo un «Piropo» (Y lo pongo entre comillas porque a mi parecer fue terrible.) que dijo un tipo mientras caminaba por el centro con mi madre y fue algo así como: «Señora, ojalá no le secuestren a su hija.»
    La cara de nosotras fue… Un poema.
    Saludos Fridas!!

  12. Amandamanda

    JAJA yo recuerdo uno que me fascinó porque yo era bastante joven.
    Iba con mi madre de camino a algún lugar, y nos cruzamos con un chaval que llevaba un frigorífico (imagino que ese era su trabajo, repartidor).
    El muchacho estaba muy sonriente y nos miraba, y cuando pasamos a su lado soltó:
    «Señora! le cambio a su hija por una lavadora!»
    Mi madre la jodida se lo pensó, no recurerdo si le dijo algo al muchacho pero sí que nos reímos mucho de aquello.

    Recuerdo esta anécdota y me mucha gracia, me pareció un momento divertido de estos que hacen que un día cualquiera tenga un punto de gracia para comentar.
    Eso sí, si en vez de un frigorífico hubiese tenido la lavadora, la situación habría sido mas tensa porque lo mismo mi madre da el cambiazo jajajajaja.

  13. Muy buen artículo. Hay un proyecto internacional sobre acoso callejero muy interesante:
    http://www.ihollaback.org/
    Por si alguna pensaba que eso esto solo lo provoca la «sangre latina». Y..no, hay animalicos en todas partes!!

  14. Equipo M

    Amén Frida. Yo tengo el poder de la mirada asesina. Siendo chavalita, los profes ya me decían que no les perdonara la vida. Y es que, es lo que tenemos las capricornio de torrebronx, hermana. Hay que intentar mantener la calma y pensar que gracias a eso la evolución funciona.

  15. Yo tampoco soy de las que se callan, prefiero dejar en evidencia pública a quien lo hace que seguir agachando la cabeza. Estoy cansada.
    Hace poco escribí este artículo http://elmundodeanerol.blogspot.com.es/2013/05/acaso-te-he-preguntado-acoso-callejero.html y en las redes sociales fue criticado casi por partes iguales por hombres y mujeres.
    «No es para tanto» , «eres una exagerada» y esas cosas que nos suelen decir. Pero está claro que si a mí me molesta no voy a permitir que me lo hagan.
    Y sí, también la gran Alicia Murillo fue el detonante de lo que llevaba mucho tiempo medio practicando por mi cuenta.

  16. Genial artículo Mines :). Es ciertísimo que conforme creces no te dicen tantas cosas.
    Yo reacciono (o intento reaccionar) contestándoles, ya sea de manera verbal o gestual. Se quedan MUY pillados, algunos hasta me piden perdón, un perdón del que paso. Y esta reacción también se la debo a la enorme Alicia Murillo, muy inspiradora.

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