Cafarnaúm

Cuando eres niñe, tu independencia se va ganando por metros cuadrados.

Ilustración de Yolanda

Primero, el parque de casa, luego el recorrido que separa  tu casa del cole. Tu madre o tu padre, la abuela o el abuelo, te van dando confianza, y un buen día haces ese recorrido sola, con alguna amiga del cole. Dejas de ver a tu madre, sentada en el banco con otras mapas, o, asomarse en la terraza para asegurarse que la tarde de fútbol en el parque va bien, y seguimos allí, disfrutando de nuestros juegos, tardes de fuga, de canicas y de chapas. Así recuerdo mi infancia.

Cafarnaúm, es una película libanesa dirigida por Nadine Labaki que trata sobre la infancia de un niño de doce años llamado Zain, que denuncia a su madre y su padre por haberle traído al mundo.

Zain vive con ellos, no ha ido nunca al colegio; trabaja, tiene varios hermanos, y se lleva muy bien con su hermana mayor. Este crío es de una integridad moral que parece que estés viendo a Gandalf el blanco en la realidad, en un cuerpo de 12 años, sucio, con ropa raída, sobreviviendo a un contexto de guerras, hambre, y otras “cuestiones” como el matrimonio infantil. 

Acompañas a Zain en su decisión de irse de casa con doce años y coger un autobús que le lleva a un parque de atracciones donde conoce a una mujer, madre, migrante etíope, sin permiso de residencia, interpretada por Yordanos Shiferaw. Zain comienza a vivir con ella y su bebé. La mamá se va a trabajar y deja a Zain a cargo del bebé. Las escenas de las dos criaturas, comiendo, dándole el biberón, paseando por las calles de Beirut, Zain tirando de un carro donde transporta al bebé son…imborrables.

Cafarnaúm esta atravesada por la infancia, la guerra, la pobreza, la familia, el matrimonio infantil, la maternidad y paternidad; la fronteras, geográficas, políticas y, familiares; la menstruación, una nueva masculinidad, la justicia, los centros penitenciarios para menores y mujeres; el tráfico de niñes, y todo desde el punto de vista de una directora llamada Nadine Labaki y la mirada de un niño de doce años, Zain. 

Lo maravilloso de esta película es que acabas entendiendo a cada uno de los personajes que hablan ante el tribunal, incluyendo al hombre que se casa con una cría de catorce años.

Sólo puedo deciros que veáis Cafarnaúm, y entenderéis por qué Zain nació con todos los metros cuadrados ganados para su independencia, porque su vida no vale nada. 

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