Matar el deseo

Victoria nos habla de dos historias protagonizadas por mujeres, con personajes únicos y donde las fuerzas de poder se juegan desde otro lugar, diferente al tradicional.

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Ilustración de yolanda

“La fortuna es una brisa que cambia de dirección todo el tiempo”

La Favorita

¿Quién hubiera dicho que las mujeres también podríamos tener deseo, ambiciones, intenciones claras, ganas de alguna cosa más que solo conquistar a un hombre o ser deseadas, pretensiones y a su vez empeño para alcanzarlas, avidez, sed de sexo pero también de más? ¿Quién hubiese pensado que podríamos ser protagonistas, por una vez, desde nuestra propia psiquis y subjetividad buscar la gloria, luchar por objetivos y que nuestra puja sea, bueno… con otra mujer?

La teoría del storytelling nos dice que todas las historias son la historia de un hombre contra otro hombre, o de un hombre contra el mundo o la naturaleza, o en última instancia de un hombre contra sí mismo. Eso sabíamos y creíamos que era suficiente y casi absolutamente todas las historias y toda la cinematografía industrial trabajan sobre ese eje.

Pero con la cuestión de género en la boca (y el corazón) de tantes Killing Eve y La Favorita son el aliento que confirma lo que pensábamos: el feminismo no es moda, el lesbianismo es más que una categoría en sitios pornográficos y las mujeres somos una fuerza autónoma, voraz y poderosa.

Killing Eve es una serie que apenas cuenta una temporada pero que ha revolucionado las pantallas (hasta Netflix – que no la produce – recomienda verla). ¿Por qué?

  1. Porque la protagonizan dos mujeres, de hecho, dos outcast.
  2. Porque esas mujeres tienen una pulsión sexual compartida, aunque aún no concretada en los hechos.
  3. Porque esas mujeres son inteligentes y eficientes. Una, asesina a sueldo de altísimo nivel; la otra, única detective lúcida dentro de una unidad de inteligencia británica.
  4. Porque es sutil pero brutal: hay muertes, hay sangre, hay sexo, hay objetivos claros, hay profundidad, hay trama, hay velocidad. Todo lo que suele adjudicarse al universo masculino. Ay.
  5. Porque creemos saber cómo puede terminar la cosa pero… apenas lleva una temporada.
  6. Porque las protagonistas son Eve (de mediana edad) y Villanelle (joven casi aniñada), y no es casualidad que sus dos nombres tengan una V, la letra más sexualmente femenina del alfabeto.

Estas dos mujeres tienen deseos propios que exceden los de seducir a un hombre. Si nos dejamos guiar por el título, de hecho, todo se trata de matar a Eve (que por cierto es la buena de la película). Pero también se trata de matar a Eva, a la primera mujer de la humanidad (la que nos dijeron que era puro deseo), para dar lugar a una versión superadora de lo que es ser mujer, la que todavía ni podemos imaginarnos.

La Favorita, en cambio, no sucede en la actualidad. Está ambientada a inicios del siglo XVIII y nos inclinamos a pensar que esa época era de un machismo ferviente. ¿Reinas, cortes formadas por mujeres ambiciosas, lesbianismo? No entra en nuestra descripción de la Ilustración. Pero en todo momento de la historia la cuestión de género se construyó de una manera particular y en La Favorita se retrata – correctamente – el despliegue igualitario de este período, en el que glam era por y para todos.
Es más: aquí la mayor extravagancia en la indumentaria y el maquillaje corresponde a los hombres. Las mujeres parecen demasiado ocupadas en perseguir sus objetivos. Y de hecho los momentos trascendentales de la trama son íntimos y al desnudo (literal).

Pero además de esta aparente y verídica inversión de roles, la película nominada al Oscar no se queda en lo estético (si hablamos de cuerpos y de política). El triángulo real de la Reina Anne, su amiga y consejera Lady Sarah y su prima Abigail es tangible (hay sexo), profundo (hay amor) y es explícito (hay una agenda que va todavía más allá de lo romántico).

Las pasiones humanas son una caldera en donde también hierven la crueldad, la brutalidad y la astucia y todo eso está en juego en La Favorita, porque dentro de cualquier mujer arde un fuego que es tanto o más fuerte como el de cualquier otro mortal. Nosotras ya lo sabíamos, y ahora por fin es de dominio público.

Tanto Killing Eve como La Favorita son dos de las primeras ficciones en donde el lesbianismo es honesto y natural, y por eso puede ser parte de la arquitectura de muchas más cosas.
Ahora, a seguir levantando la alfombra para que volemos las brujas.

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