¿Cómo construyes tu deseo?

¿Cómo se construye el deseo en lo audiovisual? ¿Desde dónde se construye? ¿Qué referentes visuales tenemos de nuestros cuerpos desnudos? ¿Qué cuerpos vemos y nos imaginamos? ¿Qué cuerpos son esos aquí, en la cultura en la que nos hemos criado y crecido?

Ilustración de Paula Cuántica

La desnudez se engendró en la mente del espectador. Y digo espectador y no espectadores o espectadoras. Cuando hablo de espectador me refiero al espectador tipo del que aquí nos ocupamos: varón, hombre, heterosexual, blanco, europeo, de clase alta. Generalmente es la mujer el objeto del desnudo y la desnudez, aunque también se objetualize a los hombres, sabemos que Mario Casas también enseña carnaza.

La tradición del desnudo en el arte europeo, desde la pintura al cine, ha estado inscrita en una serie de convenciones que han construido cómo vemos a la mujer, principal objeto de deseo en el Arte/arte (también blanca, europea, heterosexual). Ella no está desnuda tal cuál es, ella esta desnuda como el espectador la ve. Esa desnudez no es expresión de sus propios sentimientos, es un signo de sumisión a los sentimientos o las demandas del propietario (el propietario de la mujer, del cuadro, de la película, de la fotografia o imágen del WhatsApp…).

¿Qué significan estas convenciones? Estar desnudo es ser une misme. Para que un cuerpo desnudo se convierta en “un desnudo” es preciso que se le vea como un objeto. Estar desnude es estar sin disfraces. En general, nunca se presenta al protagonista principal de un desnudo, que es el espectador. Todo va dirigido a él. La actitud del cuerpo de las mujeres que pueblan las imágenes, desde el óleo al cine, esta colocado de tal modo que se exhiba mejor ante el hombre que mira la pantalla. Y nada tiene que ver con la sexualidad de ella, sino con el placer del espectador. ¿En cuantas imágenes vemos como la protagonista mira fuera del cuadro, hacia aquel que considera su verdadero amante; el espectador-propietario?

Propongo un ejercicio: Elegir una imagen de desnudos/escena de sexo de cualquier película de ficción o documental (el porno no es nuestro objetivo aquí, aunque podríais probar) y preguntaros:

  • ¿A quién empodera?
  • ¿A quién objetualiza?
  • ¿Quién la hace? ¿Quién aparece? Vamos, quién tiene un rol activo y quién es florero.
  • ¿Quién desea?
  • ¿Es real cómo está construida esa imagen?
  • El de la tele se aburre, el del salón se excita. ¿Qué rol tomas como espectadora/or?
  • ¿Cómo se ha construido tu deseo?
  • ¿Qué imágenes te excitan y por qué?
  • ¿Qué referentes visuales tienes?

Pondré tres ejemplos de diferentes películas que me han dejado en shock en diferentes momentos:

“La vida de Adele” una película francesa dirigida por un señor llamado Abdellatif Kechiche, sobre la historia de amor de dos lesbianas. La primera vez que la ves, puedes flipar por las escenas de sexo. Si la vuelves a ver, haciéndote estas preguntas, te encantaría tener una conversación con ese señor director y saber para quién hizo esas escenas, si para él, como director-propietario-espectador, o para quién, porque no tiene ni pies ni cabeza.

“Yes we fuck” es una película documental española dirigida por Raul de la Morena y Antonio Centeno que muestra cuerpos diversos, con escenas en las que vemos a personas con diversidad funcional deseando y siendo objeto de deseo. Aquí, la tradición del desnudo se rompe, por mostrar cuerpos no convencionales dentro del arte, y la manera en que has construido tu deseo se ve cuestionada, porque jamás has imaginado ni erotizado esos cuerpos (hablo en primera persona; culpable).

“The bisexual”, una serie dirigida por Desiree Akhavan. Es una mujer neoyorquina-iraní que escribe, dirige y protagoniza esta serie, donde se plantea en seis capítulos y una sola temporada que no es lesbiana sino bisexual, con todo lo que eso conlleva, en su entorno, orientación del deseo y vida (muy recomendable).

Estos son tres ejemplos de cómo nos la pueden colar con una película premiada en Cannes (Adele) y hay que estar atentas, aunque la crítica diga lo contrario. Pero, también, de cómo podemos construir imaginarios colectivos de deseos, cuerpos y orientaciones fuera de la norma, porque ya estamos cansadas de tanto músculo y cuerpo sacrificado de gimnasio.

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