Sé fuerte

¿Cuántas veces nos dicen sé fuerte a lo largo de nuestra vida? A veces no podemos permanecer como rocas y, ¿sabéis qué? No pasa nada.

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Ilustración de Miriam S. de Arcos

Venga, va no llores. No te pongas así. No es para tanto. No sé la cantidad de veces que he podido escuchar frases como estas a lo largo de mi vida. Soy una persona con los sentimientos siempre a flor de piel, y muchas veces me siento muy vulnerable. Me gustaría esconder a veces estos sentimientos, encerrarlos en algún cajoncito que pueda abrir sólo cuando yo decido. Pero no, voy con el corazón al aire y me cuesta mucho controlar los sentimientos; los buenos y los malos.

Si estoy contenta todo el mundo lo nota y me dice que estoy radiante. Si estoy triste, enseguida se me ve, al igual que un enfado o si me siento molesta por algo. Soy como un libro abierto. Esto no es necesariamente algo malo, sino una característica más de mi personalidad. El problema es que me hace sentir muy expuesta, vulnerable, con facilidad para que me lean y el resto pueda opinar, atacarme o aprovecharse de lo que muestro al mundo.

¿Es malo ser vulnerable? No, no creo que sea algo malo per se; pero es cierto que en esta sociedad en la que se encumbra la fortaleza, sí puede traernos consecuencias un tanto negativas. Es como si tuviéramos que ser fuertes por obligación.

No dejes que eso te afecte. Tienes que hacer caso omiso. A palabras necias, oídos sordos. Lo siento, pero no puedo ser fuerte las 24 horas del día. Muchas veces, ni siquiera puedo ser fuerte durante un pequeño momento. Cuando algo me afecta soy vulnerable; y sí, eso me hace depender de la posible bondad o maldad de las otras personas. Pero me sale del alma ser así y me cuesta disimular mis sentimientos.

Creo que es bueno aprender a gestionar los sentimientos propios para sentirnos mejor con nosotres mismes. No hay que tener miedo de los sentimientos considerados como negativos. Es importante darnos cuenta de que, si en algún momento necesitamos llorar, aunque esto nos haga sentir expuestos hacia el resto, debemos permitirnos a nosotres mismes hacerlo. También tenemos que sentir rabia, o enfado. Es la señal de que algo nos ocurre, nos afecta. Y es también importante hacérselo saber a les otres.

Es cierto que en la vida nos cruzamos con gente que se aprovecha de esto para hacernos sufrir. Por eso a veces nos frenamos y nos intentamos mostrar fuertes, no enseñar nuestras cartas, para protegernos. Pero sinceramente pienso que es imposible andar siempre con pies de plomo por la vida y cara de póker. En algún momento todo ese torbellino saldrá a la superficie y nos engullirá, multiplicando por mil nuestra vulnerabilidad.

Mi consejo es que te dejes sentir, que no tengas miedo de mostrarte como eres, que no pasa nada si no puedes mostrarte entera y fuerte siempre. No tengas miedo a sentirte vulnerable porque puedan hacerte daño ya que al final construirás una coraza irreal que te herirá mucho más a largo plazo.

Tú puedes. Sé fuerte. No tengas miedo. Aunque es bueno tener en mente frases como estas para anirmarnos a superar las adversidades que se nos cruzan en la vida, no pasa nada si no las puedes cumplir siempre. Comunícale al mundo que a veces no puedes, que no tienes fuerzas para seguir, que sientes miedo y seguramente encuentres unos brazos amigos que estén ahí para darte un abrazo cuando te sientes vulnerable.

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