Películas anti-románticas II: seguimos mostrando el amor real en el cine

Amor antiromántico
Ilustración de Charlie de nova

En Proyecto Kahlo ya me hemos escrito varias veces sobre la visión del amor romántico en el séptimo arte, sin ir más lejos, hace poco más de un año hicimos una lista sobre películas antirrománticas que se salían un poco de ese “modelo de Hollywood”. Modelo todavía imperante en las comedias románticas contemporáneas, disfrazadas hoy de cierta modernidad y guiños al feminismo más mainstream. Sin embargo hay esperanza; existe una nueva ola de profesionales dentro del mundo del celuloide con una mirada diferente. Éstos/as van incluyendo poco a poco ese cambio en la concepción del amor al que hoy asistimos dentro de las entrañas de nuestra sociedad pero que siempre llega más de puntillas en las salas de cine, casi únicamente representadas por las películas indies. Nos referimos por ejemplo al poliamor, el amor postmoderno o al amor digital.

Aquí os dejamos con algunas de las películas que rompen en algún modo con los estándares del amor más tradicional y comercializado:

Blue Jay (2016)

O el reencuentro con el primer amor. ¿Quién nunca se ha imaginado como sería su vida si hubiese seguido con su primer ex? La película trata sobre una antigua pareja que se reencuentra 20 años después. Llena de diálogos divertidos y emocionales y con una puesta en escena sencilla, eligiendo una fotografía en blanco y negro que le da un punto más de añoranza. La típica película pequeña que se sustenta en su pareja protagonista, que desprende química a raudales, con una Sarah Paulson increíble (la que siempre se lleva los premios por American Horror Story) y un actor, Mark Duplass, que ya solo con él podríamos hacer una lista de films indies reales y antirrománticos. Aparentemente simple, trata temas como la idealización del amor y “lo que pudo haber ocurrido” pero también pone encima de la mesa que no todo lo recordado es de color de rosa sino que la realidad esta llena de un montón de gama de grises (igual que la fotografía). Quizás nuestros recuerdos sean selectivos, un mecanismo mental que solo nos deja recordar lo felices que fuimos obviando los malos momentos pero (y aquí radica la principal cuestión que plantea el film) ¿sería posible recuperar un amor adolescente veinte años después? La puedes ver en el catalogo de Netflix.

The One I Love (2014)

Recomendado por su terapeuta, una pareja en crisis decide irse de escapadita a una casa aislada donde se les promete que se solucionaran sus problemas. Antes que ellos, otras parejas fueron allí y finalmente se reconciliaron. Sin embargo, al poco tiempo de estar allí, Sophie (Elisabeth Moss) y Ethan (Mark Duplass) descubrirán que algo sucede fuere de lo normal.

Otra película con escaso presupuesto y otra magnifica pareja protagonista en la que de Elisabeth Moss y Mark Duplass (si, otra vez) dan solidez a una propuesta antirromántica y de ¿ciencia ficción indie? Una rara avis del género amoroso de la que cuanto menos sepáis más os sorprenderá. Hay que tener en cuenta que es importante mantener la premisa de que por más rara que se ponga la película el punto central será el deterioro de esta pareja.

No apta para un domingo de resaca. También en el catalogo de Netflix.

Ruby Sparks (2012)

Uno podría leer este libro y pensar que es magia, pero enamorarse es un acto de magia. Y escribir también lo es. Se dijo sobre el Guardián del Centeno: “El milagro poco común de la ficción ha sucedido de nuevo. Un ser humano fue creado a partir de tinta, papel e imaginación”. Yo no soy J.D Salinger, pero fui testigo de un milagro poco común.”

Así comienza esta película en la que Calvin Weir-Fields (Paul Dano) es un escritor de éxito de una sola novela que se encuentra en una crisis creativa y, sobre todo, se encuentra solo. Entonces, por encargo de su terapeuta, se pone a escribir sobre un personaje femenino que lo atrapa, llamada Ruby Sparks (Zoe Kazan). ¿Se puede enamorar alguien de un personaje creado por él mismo?

Ésta es quizás la mayor película antirromántica de la lista. Una película extraña que, con sus defectos, inclina a la balanza a su favor por su poder metafórico. Quizás lo que más me gusta de esta historia es la solidez de su guión. Hay una escena casi al final del film que es un potente fiel reflejo de las relaciones tóxicas (spolier: en la que el personaje de Ruby Sparks, descubre la verdad). Es una de las mejores escenas que he visto en mi vida y de las que peor me ha hecho sentir. Por otro lado, como parte negativa, los personajes son demasiados estrafalarios  (por alguna razón me irritan) pero sobre todo lo peor del film es su final, al cual debería haber llegado dos minutos antes para ser perfecto.

Otra película fantástica que no has de perderte.

A disfrutar y a enamorarse, ¡del cine!

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