Poder construirnos es un privilegio

Poder construirnos es un privilegio
Ilustración de Lucie Charcosset

En el mes de mayo entrevistamos a Cherry Vecchio, actriz porno, trabajadora sexual y activista por los derechos de les gordes. Su experiencia nos sirve para entender que, aunque no es fácil, el proceso para autoaceptarnos es posible. Encontrar las cosas que nos hacen sentir segures y que nos dan cierta satisfacción es, sin duda alguna, un privilegio.

Proyecto Kahlo: ¿Quién es Cherry Vecchio? ¿Cuáles son las cosas, características, rasgos que te definen?

Cherry Vecchio: Cherry Vecchio es una lesbiana de 26 años, oriunda de Mar del Plata, gorda, trabajadora sexual, pornógrafa, fanzinera y modelo. Hay gente que me considera activista, también, aunque yo creo que lo mío con el activismo es más una relación casual que un matrimonio.

PK: ¿Cómo fue el proceso de elección de tu profesión y de querer dedicarte al trabajo sexual o a ser una actriz porno?

CV: Necesitaba dinero y después de probar con otras opciones que no me convencieron, decidí que el trabajo sexual era lo más conveniente para mi. Elegir me parece una palabra fuerte porque en el sistema capitalista trabajar no es una elección, siempre es una necesidad.

PK: ¿Cómo es vivir con un cuerpo que escapa a los parámetros socialmente aceptados de “naturalidad” o “normalidad” y hacerlo con la seguridad que vos lo hacés?

CV: Es una lucha constante, a veces con el entorno y a veces conmigo misma. Si bien sé que doy una imagen de seguridad no me considero segura. Todas las personas gordas atravesamos cosas parecidas, como ser víctimas de negligencia médica, ser patologizadas, ser reducidas a un nicho al que venderle productos para bajar de peso, entre otras cosas. En mi caso particular intento rodearme de gente que viva cosas parecidas o que al menos entienda esas vivencias y creo que en ese sentido soy una privilegiada porque poder vivir en un mundo en el que no estás rodeada constantemente de gente de mierda es un privilegio.

PK: ¿Cómo construiste tu imagen, que es tremendamente única? ¿Sentiste que era necesario hacerlo para que se te reconozca o fue simplemente lo que deseaste hacer?

CV: No siento que mi imagen haya sido una construcción consciente. Sin embargo, recientemente entendí la dimensión que tiene la imagen que uno transmite, sobre todo en las redes sociales. Tengo sentimientos encontrados con este tema porque creo que las redes sociales son una herramienta muy útil pero también son una espada de doble filo, hay una presión muy grande por mostrarse feliz y de alguna manera se castiga todo lo que no sea estético y lindo de mirar. La gente tiende a creer que la imagen que uno transmite es lo que uno es, y yo creo que es muy dificil poder demostrar realmente lo que uno es en internet.

PK: ¿Cuál pensás que es la imagen que se tiene de nosotres, les gordes, en la sociedad en la que vivimos? ¿Por qué creés que siempre se vincula la gordura con la salud?

CV: La imagen que tiene la sociedad de nosotres les gordes es que somos personas vagas, estúpidas, infantiles, enfermas, sin vida sexual y afectiva (y sin ningún interés en tenerla). Creo que hay muchas razones por las que se relaciona a la gordura con la salud, empezando por el concepto de Índice de Masa Corporal, concepto que incluso la misma persona que lo creó no lo recomienda para uso médico ya que medir la salud mediante una ecuación que contempla el peso y la altura no es fidedigno, siguiendo por las imágenes que se tienen en los medios de los gordos. Cuando la gente dice preocuparse por la salud de les gordes en realidad lo que están es molestxs por su gordura. Claramente el modelo médico hegemónico nos excluye y nos patologiza pero la imagen mediática que hay de las personas gordas y la representación errónea y casi nula ayuda mucho a que se asocie a la gordura con la enfermedad.

PK: ¿Te sentís una persona rebelde de la imagen socialmente aceptada? En caso de que sí, ¿cómo te rebelás?

CV: Más que rebelde me siento disidente. Aunque un poco creo que la disidencia y la rebeldía hoy en día son casi sinónimos.

PK: ¿Creés que es un privilegio hoy poder dejar que tu cuerpo sea libre y no autoimponerse reglas para ser quien sos?

CV: Sí, es un privilegio porque sé que no todas las personas gordas pueden hacer lo mismo, ya sea por el entorno social, familiar, enfermedades u otro factor.

PK: ¿Qué mensaje le das a quienes por su cuerpo o su aspecto físico pueden sufrir discriminación o inseguridad? ¿En qué formas les hacés llegar en el día a día ese mensaje?

CV: Es un camino largo y es una mierda pero somos un montón. Mi forma de transmitir este mensaje es a través de la visibilización de las problemáticas que me atraviesan

 

2 Comentarios

  1. MARCO ANTONIO HERNANDEZ VALLEJO

    Entonces según esto la obesidad y el sobrepeso no es un problema de salud? si ella elige esto como parte de su identidad, estoy de acuerdo en que es su derecho y nadie tiene porqué ridiculizarla, pero de ahí a asegurar que la obesidad no lleva a muchas enfermedades, eso ya es otra cosa.

    • Cecilia

      Hola Marco Antonio. Soy la autora del artículo y quiero comentarte que en ninguna parte del artículo aseguramos que «la obesidad no lleva a muchas enfermedades», como decís vos. Somos conscientes de que la obesidad, como la delgadez, y muchas otras actitudes típicas de nuestra vida moderna (el consumo de carne y grasas, el consumo de tabaco o alcohol, el stress laboral) pueden conllevar problemas físicos, pero una cosa no es excluyente de la otra. Con esto quiero decir que no todes les gordes somos enfermes ni tenemos problemas que sí muchas otras personas tienen pero que, por mostrar una figura física más cercana a la aceptable ni siquiera registran. Te comento más: mi padre fue toda su vida flaco y delgado, murió a los 56 años de problemas del corazón que nunca antes, justamente por aparentar ser sano y delgado, había registrado ya que no iba al médico ni se cuidaba de ningún modo porque ¿por qué debería hacerlo, si era flaco? Agradezco tu aporte en el sitio, pero seguir vinculando de manera necesaria a la obesidad con la enfermedad es uno de los grandes mitos a derribar en este mundo patriarcal que sólo supone que son sanas y aceptadas las figuras delgadas y que respetan los patrones de belleza.
      Por otro lado, una vez explicado todo esto (que es bastante molesto tener que hacerlo a esta altura de las circunstancias, pero una vez más nuestra predisposición), el objetivo principal del artículo es dar lugar a la voz de una persona que se reconoce como gorde, que ha llevado adelante un muy interesante proceso de lucha de aceptación de esa figura y de que no es rara, ni fea, ni enferma como nos quieren hacer ver en todos los medios y publicidades. Creo que es válido escuchar a las voces disidentes que no salimos nunca en los programas de televisión, en las publicidades ni en los desfiles de modelos y con eso estoy yo muy conforme. Cuando seamos una revista sobre salud y nutrición podremos volver a hablar sobre el tema.
      Un gran y gordo abrazo.
      Cecilia.

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