Salí con mi violador

Una Frida se sincera con nosotres y comparte un episodio muy difícil de su vida , cuando salió e intentó ser amiga de su violador.

 

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Ilustración de Javitxuela

Esta es una historia muy triste, de esas que te frustra ver en una película o en televisión, de las que te hacen querer gritar “¡oiga!, no sea estúpida, no haga eso”, y en las que luego sientes que quedó algo como mal, como una espinita en el costado, que las cosas no están del todo bien, esta es la historia de cómo salí un mes con mi violador y luego intenté ser su amiga.

Me negué durante muchos años que él me había violado, hasta que un día publicó uno de esos
típicos chistes machistas que ridiculizan la violación, y ya no pude más.
Lo conocí estudiando en una ciudad distinta a la mía, no era exactamente guapo, pero la verdad
tenía algo que me resultaba atractivo. Él no parecía ponerme mucha atención, la verdad, pero de
todos modos coincidimos, y aproveché una oportunidad para irme de fiesta con él, aún lamento esa decisión. La fiesta consistió en tomar y tomar, y yo acabé borrachísima, empecé a bailar y de
repente ¡PUM!, se me apagaron todas las luces.

Sin embargo, tengo un flash, algo que me carcome el cerebro desde hace varios años. Yo, en la
cama, tirada como un pescado deshuesado, sin poder moverme, con él encima de mí
penetrándome (aún no sé si con o sin condón, pero benditas sean las diosas y dioses que no me
han detectado ninguna ITS en mis exámenes), y después volteé la cabeza a un lado de la cama y
me vomité. Eso es todo. Me levanté unas horas después, untada de vómito, muerta de la
vergüenza en un cuarto que no reconocía, sin calzones, ni pantalones. Los encontré tirados en el
piso y mi celular tirado en el patio bajo un árbol. Me moría de la pena y no tenía como salir de ahí,
pues el servicio de taxis en dicha ciudad realmente era una mierda, había muy pocos, se
demoraban en llegar y cobraban muchísimo. Así que, literalmente, no me podía ir. Tuve que
quedarme con él y fingir que no había pasado nada, aún peor, tuve que intentar quedar bien
después del “espectáculo” que había dado.

Me sentía del orto, con pena, tristeza, ganas de llorar; pero no lograba identificar bien qué había pasado. Y, la verdad, haberme violado no le quitaba que era atractivo. Aún sigo sin entender esto, no entiendo cómo funciona mi mente, y me da rabia sólo con pensarlo. Después del episodio
salimos por un mes y tuvimos sexo, ya consensuado. Pero todo el tiempo algo se sentía mal,
intenté arreglarlo de varias maneras, como intentando dignificar nuestra relación; repetirme que
yo lo deseaba, aunque no estuviera consciente la primera vez que tuvimos sexo; intentar ser amigos después. De alguna manera me convencí de que, si no podía decirle a nadie lo que había pasado por vergüenza, y porque me iban a echar la culpa por borracha, podía tener sexo consensuado con él para que lo que había pasado dejara de ser una violación, como por arte de magia. Pero siempre algo se sentía mal y era una persona muy grosera conmigo, por lo que finalmente ya no volví a salir con él.

Sin embargo, no paró mi mentira. A los que nos conocían a los dos les decía que éramos amigues, incluso llegué a decirle a una amiga en común que me caía bien y lo consideraba mi amigo porque no me había hecho daño cuando quedé pedísima en su casa, como si decir esas mentiras hicieran que de repente ¡PAF!, fuera verdad y él nunca me violó.

Han pasado poco más de cinco años y hasta ahora (en este texto es la primera vez) soy capaz de
llamarlo mi violador y asegurar que me violó, porque, aunque me pareciera atractivo y aunque yo
sí lo deseara, me la metió mientras yo estaba evidentemente borracha y sin poder dar mi consentimiento, o saber si usábamos condón o no. Tener sexo consensuado con él después fue una experiencia rara con la que trataba de sanar esa herida, pero no funcionó, nunca tuve un orgasmo, y casi siempre terminaba cansada esperando que él acabase.

Nos entramos alguna vez más algunos años después, y lo saludé como si nada, pero luego me fui
corriendo y le pedí a mi amigo con el que iba que nos fuéramos de ahí, no le dije el motivo. Pero lo
que terminó de colmar mi paciencia, y sólo hasta entonces fui capaz de sacarlo de mi vida (y de Facebook), fue cuando publicó una imagen, según él cómica porque venía acompañada de un
JAJAJAJA, de una noticia sobre un señor que había sido violado por sus amigos durante una borrachera. No pude con eso. No hay derecho a reírse de la violencia sexual, sea quien sea la víctima, y eso sólo me confirmó que él no sabe que me violó, que él cree que es divertido meterle el pene a alguien que no está consciente debido al alcohol.

Lo odio, nunca fue mi amigo. Y a ratos me odio a mí por sentir que legitimé su agresión, porque la
verdad eso es lo que busqué hacer. He decidido no decir nada a nadie de nuestres conocides
porque la verdad no estoy lista para asumir esa vergüenza y reproche público, no podría con él.

Mucho menos pienso hacer una denuncia penal, porque estoy segura de que no iría hacia ningún
lado: pasó hace más de 5 años, y aparte, salimos juntos, ¿quién lo condenaría?, ni siquiera los testigos, porque hay testigos, dirían que fue violencia. Hasta yo me rehusé a llamarlo violación hasta ahora, porque me parecía atractivo, porque luego salimos y cogimos, porque intenté ser su amiga. Pero ahora sé que parecerme atractivo y saber que yo lo deseaba no le daba derecho a metérmelo cuando yo estaba borrachísima tirada en una cama vomitándome a mí misma.

Solo quiero decirlo por si hay alguien por allá afuera que haya pasado por lo mismo, que haya sido
violada por una pareja, y que sienta que la pena y la culpa la están matando. No fue tu culpa, ni la
mía, estar borracha o desear carnalmente a un patán no nos hace merecedoras de una violación.

Haber callado no es darle la razón, o no justifica que nos echemos la culpa de lo que pasó.

Por: Celeste*

*Seudónimo.

2 Comentarios

  1. Me han encantado tus palabras. Yo pase por algo parecido. A día de hoy lo sigo recordando, tal y como tu lo describes. Hace un tiempo pensaba que era una tonta por haber dejado que me pasase algo así y que era la única a la que le había pasado algo así. Pero cada día por testimonios como los tuyos me doy cuenta que no es así. Esta situación no para de repetirse. Así que gracias por contarlo y visualizar para poder evitar que otras personas les pueda ocurrir.
    Gracias.

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