Rupturas con humor

Afrontar las rupturas con humor no siempre es fácil; pero Amanda trae unos cuantos consejos que te pueden ser de ayuda.

Rupturasconhumor_marzo18_risa_proyectokahlo_feminismo
Ilustración de Ori

Crees que has perdido al amor de tu vida, a la única persona capaz de hacerte feliz y que ya nadie volverá a amarte de esa forma. Créelo cuanto quieras, pero no tiene ningún sentido.

El amor de tu vida eres tú. Sólo tú. Nadie más que tú. Nadie que no seas tú tiene la capacidad de ser el amor de tu vida. Nadie tiene la capacidad de hacerte feliz. Creías que era así. Pero no. Eres tú. Siempre has sido tú. Esa responsabilidad está únicamente en tu mano, y siempre lo estará. Las demás personas, por muy maravillosas que sean y por mucho que hayan aportado a tu vida, van y vienen, pero no tienen la responsabilidad de hacerte feliz y no te deben ningún tipo de amor durante ningún período de tiempo. Ninguno. Tampoco tú se lo debes a nadie.

Cuando entendemos esto, entendemos todo lo demás. Somos capaces de aceptar todo aquello que nos da miedo y aún así somos capaces de mirar al futuro con esperanza y saber que nunca jamás estaremos soles, porque ya tenemos a la persona encargada de generar nuestra felicidad, y la tendremos siempre.

Dicho esto, vamos a meter el dedo en la llaga. Las rupturas son un asco, lo sabes tú, lo sé yo y lo saben nuestras abuelas. Duelen, sacan nuestros miedos mejor escondidos, nos muestran lo frágiles que somos y luego nos dejan ahí, al desamparo, desnudes frente al mundo sin saber cómo seguir adelante, pero se superan. Nadie tiene una receta mágica para superar las rupturas con menos dolor o más rápido, básicamente porque cada persona necesita sus propios tiempos y vive cada proceso con diferentes niveles de intensidad, pero se superan.

Es normal que miremos con odio a nuestres amigues cuando pronuncien aquellas maravillosas frases tipo: hay más peces en el río, todo pasa por algo, y cómo íbamos a olvidar el mejor consejo de todos los tiempos: anímate. Aunque ahora parezcan palabras que sólo un alien sin sentimientos podría pronunciar para animarnos, están sacadas del corazón. Las personas que queremos tampoco son perfectas, tengamos paciencia con ellas.

Además, esto de culpabilizarnos y exigirnos estar bien cuanto antes no tiene mucho sentido. Podemos encontrar un proceso de superación diferente por cada persona que existe en la tierra. Te puede parecer absurdo que tu amiga, que llevaba 6 meses saliendo con su novio antes de que la dejara, lleve un año completo llorando cuando lo ve, y más impresionante que tu otra amiga, que llevaba casada 10 años, haya dejado a su marido por un surfero y actúe como si volviese a tener 20 años. Cada persona es un mundo lleno de hormonas, neurotransmisores, traumas no resueltos y experiencias de toda clase y condición que no suelen contarnos. Por eso sobre el amor y las rupturas nadie tiene ningún consejo que sea válido para la persona de al lado.

Eso de comer helados y chocolate queda bien en las películas pero no soluciona demasiado. ¿Y qué hay de “un clavo saca a otro clavo”? ¿Está mal pasar unos meses practicando a fondo la filosofía de los clavos y acabar en la cama de personas con las que no compartirías ni un café? No, no está mal, de hecho está genial siempre que lo estemos pasando bien y no esperemos que otres rellenen  un hueco con un amor que en realidad sólo podemos proporcionarnos nosotres mismes.

Quizás ahora mismo te parece ridícula la idea de acostarte con alguien. Quizás estés en otra fase, sintiendo una angustia difícil de explicar que se mueve sin piedad entre el estómago y el corazón. ¿Cuánto tiempo te sentirás así? Veamos, el duelo tras la ruptura de una relación de pareja pasa por diferentes fases, aunque depende de la persona. Algunas fases podrían pasarse casi de largo y otras se alargan un poco más. Sería algo así como shock, negación, buscar explicaciones para cada cosa que haya pasado en cada detalle de cada hora de cada día, tristeza de proporciones bíblicas, rabia y aceptación. No es que tengamos que sacar una pizarra y un calendario y cronometrar si estamos pasando demasiado tiempo llorando o queriendo matar a alguien, pero podemos hacernos una idea relativa de todo lo que seguramente acabaremos sintiendo antes de “olvidar” a alguien, y así podremos ser pacientes con el proceso.

Podemos apuntarlo en la nevera, en el espejo del baño y hasta tatuárnoslo en la frente. El amor de nuestra vida no requiere que lo dejemos en manos de nadie, no requiere que esperemos que alguien venga a entregárnoslo, no requiere que culpemos a nadie que antes nos amaba y ahora no lo hace. El amor de verdad, el único necesario para ser plenamente feliz, es el que nos dedicamos a nosotres mismes. Una vez entendido esto, podemos regalar nuestras horas, abrazos, orgasmos y lágrimas a quien nos dé la gana, pero nunca antes.

Como dice Jorge Drexler, nada se pierde, todo se transforma, y cada vez que perdemos algo ganamos otras cosas. Aunque ahora nos parezcan absurdas. A lo mejor tu ex-pareja odiaba el ejercicio y por inercia acababas pasando los sábados en casa viendo series; o a lo mejor pasaba todo lo contrario y ahora por fin tienes tiempo de sentarte sin culpa y comerte una bolsa de pistachos delante de la tele. ¡El mundo es tuyo! Ahora puedes empezar a hacer todo lo que habías dejado de lado y, de paso, seguramente conozcas a gente interesante por el camino. Por algo se empieza. Y si algo implica una ruptura es regalarnos la posibilidad de volver a empezar.

Empezar a ser quien nos dé la gana ser, empezar de cero e ir a por todo lo que siempre hemos querido vivir. La vida está ahí, esperando a que aceptemos el reto y seamos cada vez más y más felices, y créeme, vamos a serlo, tenemos todos los ingredientes en la mano.

2 Comentarios

  1. Amanda A Responder

    Muchas gracias Marie! seguiremos con muchas ganas, que tengas un lindo día.

  2. Qué maravillosas palabras!! Gracias, amo cada uno de los artículos de este blog porque siempre tienen el mensaje preciso que necesito, sigan con esto por favor!!! Las admiro Fridas

Deja una respuesta

Navegar