Risa y género. No me río porque no me da la gana

Julia nos habla de la relación que existe entre la risa y el género.

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Ilustración de Javitxuela

¿Es la risa un rasgo cultural? ¿Cambia el modo en que las personas reímos según la región en que nos encontramos, según la familia o la cultura? La risa y el humor son universales, pero sus manifestaciones son muy diversas. Tanto, que existen personas con risas o carcajadas inconfundibles.

Y el género o la identidad sexual, ¿determinan la forma en que expresamos nuestra alegría, influyen en el modo en que sonreímos y reímos? Los estudios clásicos sobre el humor y la risa destacan su carácter subversivo. A veces, cuando reímos, lo que está operando es una desobediencia más o menos radical para con las convenciones del sistema. Sin embargo, no podemos dejar de prestar atención a las diferencias para entender mejor cómo y por qué nos partimos el culo, o no

RISA, GÉNERO E INCOMODIDAD

Podría hacerse referencia aquí a diversos estudios sociológicos, antropológicos o psicológicos que analizan las variables que influyen en el modo en que nos reímos hombres y mujeres, pero me parece más interesante partir de situaciones que nos tocan para interpelaros.

En los primeros años de la adolescencia empecé a ser blanco de comentarios subidos de tono (seguro que muchos de vosotres también). Un día, con 15 años, me puse una minifalda y botas altas de piel negra para salir con mis amigas. Ese día me sentía genial, contenta porque era una de las primeras veces que salíamos juntas por la noche. Cuando me había alejado de mi portal unos escasos 100 metros, cogida de los brazos de mis amigas, un tío en la acera contraria me soltó un comentario asqueroso. No merece la pena reproducirlo, pero hacía referencia al largo de mi falda, a mis genitales y a mi sexualidad.

Me enfadé, me invadió la ira, pero me quedé paralizada. Y con el tiempo he pasado por diversas etapas: he respondido a los comentarios violentamente, he insultado, he dado las gracias socarronamente, he pasado olímpicamente y, sí, también he sonreído. Ninguna reacción parecía ser adecuada completamente, pero puede que la sonrisa tímida generase menos “problemas”.

Dicho esto y pasado el tiempo, soy consciente de que cuando sonreí ante esas agresiones verbales lo hacía porque era “lo que se esperaba” de mí. Pero esa sonrisa no era natural, no nacía de mi deseo, sino que era la imposición la que la hacía aflorar en mis labios. ¿Por qué, a veces, parece que tenemos que sonreír ante las agresiones?

Algunos estudios señalan, de hecho, que las mujeres usamos la risa como mecanismo de escape o descarga ante situaciones de estrés intenso. Esto da mucho que pensar… ¿no créeis?

LOS CHISTES, LA DIVERSIDAD Y LOS HOMBRES QUE NOS HACEN REÍR

Los beneficios de la risa son incontestables. Desde un punto de vista emocional, pero también fisiológico, la risa nos produce enormes cambios, todos ellos positivos. Se puede llorar de risa, ¿no es eso tan intenso y liberador como un orgasmo o un llanto depurativo? Pero, teniendo claros los beneficios, merece la pena pararse a pensar en que como mujeres parece que estamos más lindas cuando sonreímos y más desagradables cuando no lo hacemos.

A veces, para nosotras, estar serias es casi una cuestión política; algo que incomoda, confunde e inquieta.

– Pero… relájate, ¿por qué no te ríes, bonita?

– ¿Es que estás en esos días del mes?

No, no estoy en ningún momento concreto de mi ciclo. Además, tus chistes malos suelen usar a colectivos vulnerables para hacer gracia. Así que les diferentes nos hemos cansado del reír por no llorar.

A veces está bien llorar, gritar, patalear o ponerse seria como una asesina cuando nos sueltan gilipolleces en la cara. Nos pueden gustar los tipos que nos hacen reír, pero no los que se ríen a costa de la diferencia amparándose en que ellos no son el blanco de sus propias bromas de mierda.

Los roles sociales atribuidos a las mujeres suelen describirnos como más expresivas, sociales y empáticas, así que ¿por qué no hacer uso de estas “capacidades” para expresar justamente lo que estamos sintiendo y no lo que queda más fino y delicado en nosotras?. Diversos estudios documentan que las mujeres, en general, sonríen más que los hombres, pero ¿no se esconderá detrás de nuestra sonrisa un monstruo con ganas de cercenar cabezas?

LA IMPORTANCIA DE REÍRNOS SOLO CUANDO NOS SALGA DEL COÑO

Frente a todos estos imperativos de amabilidad, cordialidad y sonrisismo, ¿qué podemos hacer? Pues, aunque Mr Wonderful se empeñe en lo contrario, hay veces en que lo mejor que podemos hacer es no reír.

Mirar de reojo, mirar desde arriba, poner los ojos en blanco, mirar destilando odio a quien nos piropea estúpidamente. Poner la cara más seria que podamos cuando se cuenta un mierda-chiste machista. Responder levantando el dedo central cuando alguien nos agrede de cualquier modo por la calle.

Vale que en la vida es mejor tomar las cosas con calma, pero a veces la calma llega todavía con más fuerza si antes te has desahogado y te has permitido no sonreír, e incluso maldecir.

La próxima vez que me quede parada ante una situación que me está haciendo sentir incómoda y de la no quiero ser cómplice, soltaré: No me río simplemente porque no me sale del coño.

Y aquí dos perlas para reflexionar y reír (si nos apetece):

Violencia Rivas y su temazo No le eches la culpa a mi menstruación

Cualca y su clip sobre los “Piropos”

De nada.

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