Si crees que porno y feminismo no pueden trabajar juntos, ¡prueba a ver porno feminista!

Lo mejor para quitarse los prejuicios es probar las cosas. Así que si piensas que feminismo y porno están reñidos, Julia te invita a que pruebes a ver porno feminista.

 

Ilustración de Javitxuela

Recientemente, una revista ha publicado una entrevista a una filósofa feminista española, referente académica y mediática por su discurso antipornografía. Si escribo ésto es para decirle a ella que, aunque crea que es imposible la existencia de un porno feminista, éste se hace, se siente y se consume.

Una nueva ola anti pornografía está ganando voz y potencia, quizás impulsada por las redes y su capacidad para expandir discursos. Fue sonada la polémica que se levantó cuando Amarna Miller participó en el anuncio del Salón Erótico de Barcelona en 2016, por poner un ejemplo.

Aunque existan productos feministas dentro del porno que se acercan a un público amplio y que tienen muy buena acogida popular, aún pesan los discursos antipornografía. A mi me da la sensación de retroceder muchos años en el tiempo cuando escucho o leo a personas afirmando que el porno y el feminismo nunca podrán crear ni pensar juntos. Y me parece triste y me da rabia, porque me ataca directamente a mí como ser sexual que desea disfrutar viendo a personas diversas follando entre ellas.

Es por eso que esta tarde, viendo We are the fucking world, corto dirigido por Olympe de G. salido de la factoría Erika Lust, me he armado de argumentos para responder a estos ataques a la pornografía y a esas afirmaciones manidas que niegan el trabajo sexual como un proceso creativo brutal que merece ser celebrado. Más aún cuando, además, se autoproclama como feminista.

  1. La pornografía no existe: en todo caso existen laS pornografíaS, las diferentes formas de acercarse y presentar las sexualidades y los deseos. Al igual que no existe simplemente el cine, sino que existen las películas, les directores, los guiones… Cada producto parte de una posición política y de una idea preconcebida en torno al argumento, la estética, el trato a les performers, etcétera.
  2. El feminismo tiene que preocuparse por las representaciones de las sexualidades: porque, veamos, si no es el feminismo el que se encarga de pelear por la representación de las diversas orientaciones, identidades y cuerpos sexuales, ¿quién lo hará? ¿Televisión española en una serie de documentales? Necesitamos productos que muestren, de manera práctica, las infinitas formas de follar que podemos inventar.
  3. El consentimiento también se enseña mirando: está bien la teoría, pero me parece imprescindible ver una película en la que tengas oportunidad de presenciar también la parte contractual previa. ¿Hace eso el porno mainstream? No. ¿Lo hace el feminista? Está bien, no siempre, pero existen muchas ocasiones en las que el consenso forma parte del metraje y les performers aparecen previa o posteriormente hablando de su experiencia, los límites, el disfrute…
  4. Los cuerpos gordos, peludos, trans, escuálidos o indefinibles también tienen derecho a que el mundo los vea follar: y es que existe un placer secreto en el hecho de ver a cuerpos que se alejan del canon disfrutando, disfrutando mucho. Es algo que, de primeras, dinamita la cabeza, pero que, con el tiempo, ayuda a asentar la idea de que todes somos seres sexuales. Todas las personas tenemos derecho a disfrutar de nuestra sexualidad como deseemos.
  5. Obvio: hay que leer, escuchar, investigar y, sobre todo, observar antes de decir que el porno feminista no puede existir.Y digo esto porque en los productos pornográficos feministas las mujeres no somos trozos de carne, ni agujeros, ni muñecas. Cuando se hacen esas afirmaciones, se desprestigia el trabajo de muches profesionales detrás de estos productos. Quizás, detrás de tales afirmaciones subyace un enorme miedo al sexo, a la liberación de nuestra parte marrana, a la aceptación de que nuestros deseos merecen ser escuchados. Un rechazo al disfrute puro y hedonista de ver porno para conocer otros mundos y otros imaginarios, para tocarnos soñando, para masturbarnos suspirando mientras vemos cosas que se escapan del típico metesacablancoheteroaburrido de siempre.

Y esto tan sólo pretende ser una invitación a mirar más allá y a disfrutar de las cosas maravillosas que el mundo nos brinda, como pelis porno muy guarras llenas de diversidad, aceptación, y feminismo. No sólo de Roccosifredis vive el porno, y si no que se lo digan a Annie Sprinkle…

Podéis ver el tráiler de We are the fucking world aquí:

https://vimeo.com/245902335

4 Comentarios

  1. «esas afirmaciones manidas que niegan el trabajo sexual como un proceso creativo brutal que merece ser celebrado» ——- ESA FRASE.
    Me ha encantado todito. Gracias, Julia!!

    • Efectivamente tiene que ser celebrado, y se tiene que aprender a analizar lo que se ve, si bien hay muchos videos que caen en el coitocentrismo y que no expresan nada mas que machismo, hay otros que tienen una producción digna de reconocimiento.

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