Les niñes transexuales

Hoy Julia nos acerca un poco más a la realidad de muches niñes transexuales y los problemas a los que se enfrentan.

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Ilustración de Patricia

La definición de la transexualidad es compleja. Considerada una enfermedad psiquiátrica en el pasado, todavía hoy se explica como disforia de género en algunas fuentes institucionales o científicas. Los colectivos y las propias personas transexuales prefieren definirse como un color más dentro del arcoiris de la identidad de género. En los recursos de la web de la asociación Chrysallis se define la transexualidad como la diferencia entre el sexo asignado a la persona por otros al nacer en atención a la combinación estadísticamente más frecuente entre identidad y anatomía genital y la identidad sexual o de género que la persona siente y manifiesta.

La transexualidad en la infancia es un tema aún poco visible aunque gana relevancia y atención día tras día. Ejemplo de ello fue una campaña publicitaria promovida por la asociación mencionada anteriormente, cuyo principal objetivo fue que comenzásemos a reflexionar y hablar sobre el tema. Chrysallis lleva años trabajando con familias de niños, niñas y adolescentes transexuales y se tuvo que enfrentar a la censura de dicha campaña en diversos medios y redes sociales, ya que la imagen publicitaria muestra a niñes desnudes, entre elles una niña con pene y un niño con vulva.

Campaña de Chrysallis

Estamos sin embargo en un momento en que el debate no deja de crecer y hacerse fuerte. En su número de enero de 2017 la prestigiosa revista National Geographic colocó en portada a una niña transexual de 9 años, Avy, simbolizando potentemente la necesidad de hablar de los y las menores transexuales. La felicidad y aceptación que sentirán estos menores al verse así representados ha de ser enorme y, por ello, es de celebrar que cada vez más historias como la de Avy sean relatadas en primera persona.

Despatologización de la transexualidad
La transexualidad seguía apareciendo recogida en el DSM, el manual de enfermedades mentales de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría. En su edición de 2012 la renombró como disforia de género, pero los colectivos LGTBIQ piden que salga del manual. Además, también la OMS, en su Clasificación Internacional de Enfermedades, incluye un epígrafe de trastornos de identidad de género.

Está claro que patologizar la transexualidad resulta violento, sobre todo para menores y adolescentes que tendrán que vivir momentos duros durante su proceso de tránsito. En referencia a esta necesidad de despatologización, la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales (FELGTB) propone una legislación centrada en el derecho a la autodeterminación de la identidad de género. La diferencia entre el sexo asignado y el sexo sentido por el o la menor debería ser tratada con naturalidad, respeto y valentía.

Anteriormente, las comunidades que poseían las normativas más avanzadas eran Andalucía y Madrid. Sin embargo, en diciembre del pasado año se aprobó la ley que permitirá a las personas trans cambiar su nombre y sexo sin necesidad de intervención de terceros. Es decir, ya no necesitarán adjuntar informes médicos o psiquiátricos ni demostrar que están sometidas a ningún tratamiento. Aunque la ley estará sujeta a enmiendas, supone un enorme paso en la despatologización de la transexualidad, al menos en el ámbito jurídico.

Se dará peso así a la identidad autopercibida y determinada de manera libre, abriéndose además la posibilidad del cambio a intersexuales, a personas extranjeras con permiso de residencia y a menores. Como explica Rosa Almirall, ginecóloga y responsable de Transit (unidad clínica catalana centrada en la atención a transexuales), la única prueba diagnóstica es su relato de vida.

Futuro en positivo
En el caso de los y las menores transexuales, aparte del asesoramiento médico o legal, la principal baza para el cambio se encuentra en el acompañamiento a la familia como el que realizan desde Chrysallis, que tiene bases de apoyo en muchas ciudades españolas. En el Informe de Transexualidad en España publicado por la Universidad de Málaga se destaca que el déficit de apoyo emocional familiar plantea la necesidad de trabajar con la familia para cubrir dichas necesidades de apoyo.

Los centros educativos también tendrán que convertirse en un pilar de apoyo fundamental y, como demuestran abordajes como el del IES San Isidro de Madrid, los resultados son excelentes. Los niños y niñas son aceptados y arropados por sus compañeros y compañeras, lo que junto con el apoyo familiar y social resulta clave para su aceptación y su bienestar.

Como explica Beatriz Séver, portavoz de la Asociación de Familias de Menores Transexuales Chrysallis de Euskal Herria, el desconocimiento por parte de la sociedad de estas realidades provoca sufrimiento e incluso muertes. Además, las personas que no han sido aceptadas como transexuales en su infancia tendrán una probabilidad mucho mayor de cometer intento de suicidio (42%). El hecho de que se acepte al niño o niña tal como es desde edades tempranas supone una adolescencia y adultez más feliz.

Portada de National Geographic

Si entendemos nuestra identidad como un proceso, podremos comprender que las personas nos construimos en torno a nuestro sexo biológico, nuestro género y nuestra orientación sexual, que son elementos que no tienen por qué coincidir. Nuestros genitales no tienen por qué marcar y delimitar nuestra identidad de género. Lo más habitual es que nos identifiquemos como mujeres al nacer con vulva y como hombres al nacer con pene; sin embargo, también existen mujeres con pene y hombres con vulva.

Os invito a imaginar a un niño o una niña transexual paseando por la calle con algún familiar. Imaginad su sorpresa al encontrarse con una marquesina publicitaria en una parada de autobús donde su cuerpo también aparece representado. Os propongo que apostemos por ampliar nuestro imaginario, que abramos nuestra mente a concepciones que no tengan en cuenta tan solo a hombres y mujeres biológicamente definidos como tales. Contemplemos la posibilidad real, la imperiosa necesidad, de pensar en cuerpos diversos; tantos como los cientos de colores que habitan el mundo en armonía.

 

2 Comentarios

  1. Una recomendación filmográfica en este marco: Tomboy.

    • Julia Amigo

      Muchas gracias por la recomendación LastDanz!. La vi hace tiempo y ahora me animaré a revisitarla. Un abrazo

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