Emociones humanas

Da igual cómo sea tu cuerpo a la hora de los sentimientos, pues simplemente tenemos emociones humanas, como todes les demás.

Emociones Humanas
Ilustración de Laura García Alloza

Vivir con un cuerpo no normativo hace que haya emociones que parece que no podamos sentir y otras que se nos presuponen. En realidad, bajo nuestra apariencia se esconden los mismos sentimientos que puede tener una persona con un físico normativo y aceptado socialmente.

En mi caso particular, muchas veces me he dado cuenta de que la gente presupone que, por ser gorda, hay emociones que debo tener y otras que me están vetadas. Este no es sino uno más de los prejuicios que la sociedad tiene hacia la gente gorda.

Uno de los apelativos que muchas veces recibo por mi actitud hacia mi físico es el de valiente. Se supone que mostrarme al mundo tal y como soy es un acto de valentía. ¿Por qué yo soy valiente por, por ejemplo, subir una foto mía en bikini a las redes para empoderarme mientras que si una chica delgada lo hace es algo de lo más normal? No, esto no es un cumplido, al menos para mí. Quiero que llegue el día en el que un acto así no se considere valiente, sino un aspecto más de mi vida. Tengo el mismo derecho a hacer las mismas cosas que cualquier otra persona.

Otra cosa que la gente suele pensar es que las personas gordas somos inseguras. Es cierto que muchas veces sufrimos inseguridad; pero esto no es debido a nuestra condición o nuestro aspecto, sino que está íntimamente relacionado con haber sufrido bullying o acoso. Cuando la respuesta que obtenemos por parte de otras personas es la de un insulto, esto puede hacer que nos cueste más relacionarnos, pero no es una emoción derivada de nuestra gordura, sino de haber vivido una situación de acoso que nos ha minado la moral hasta hacernos creer que nuestra valía no es la suficiente.

También se suele creer que somos personas faltas de fuerza de voluntad. Estar gorda no quiere decir que lo estemos por ser vagas o no esforzarnos lo suficiente. Puede haber miles de factores detrás. Yo hago ejercicio habitualmente y me gusta comer sano, y no tengo por qué dar explicaciones sobre mi aspecto físico ni quiere decir que no haga nada por cambiarlo. Es más, ¿por qué tengo que querer cambiarlo?

Por otro lado, hay emociones que parecen estar vetadas para las personas con sobrepeso. Imaginarnos a una mujer gorda que se siente sexy muchas veces da como resultado un sentimiento de incredulidad y, en el peor de los casos, asco. Como la mayoría de la gente, soy un ser sexual, disfruto del sexo y me puedo sentir tan sexy como una chica con un cuerpo normativamente perfecto. Es muy injusto que se nos despoje de este sentir simplemente por no cumplir un canon de belleza.

Si nos sentimos seguras de nosotras mismas, también es algo que choca a les demás. Parece que por ser gorda tengo que tener una autoestima baja y no quererme. De nuevo, si fuera así, la causa de estos sentimientos es la gordofobia imperante en la sociedad y no el hecho de tener sobrepeso en sí.

Las gordas sentimos las mismas emociones que el resto de las personas; y el ser de uno u otro modo depende de cosas que van mucho más allá del físico. Reivindico mi derecho a sentirme segura en mi piel, a amarme, a creer que puedo ser tan sexy como cualquiera. Esto no me hace valiente; simplemente me hace humana.

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