La muerte de la pasión: la imposición

Si hay algo que mata la pasión en la pareja es el tener sexo “porque toca”, “porque es el día…”. Vamos a darle un giro a esto y centrarnos en el deseo.

La muerte de la pasión_ la imposición_proyecto kahlo
Ilustración de Conchi

Cariño… hoy es domingo así que ¡toca! (Frase dicha por demasiada gente y demasiadas veces).
Claro, amor mío, los domingos siempre me han puesto cachonda. (Respuesta nunca escuchada).

No. No tengo nada en contra de los domingos, ni muchísimo menos en contra de tocarse. Es más, me parece genial que los domingos nos toquemos, manoseemos, baboseemos, chupemos, requetechupemos, besemos y que disfrutemos de nuestra pasión y nuestra sexualidad como si no hubiese un mañana.

¿Cual es el problema entonces? Cuando el domingo se convierte en el día D. Cuando hay que hacerlo porque parece marcado “por ley”, cuando no hay “escapatoria”. ¡Wow! ¡Qué excitante!

Esto, que espero que para muchas -muchísimas- personas pueda parecer algo extraño, en lo que no se ven identificadas, es la realidad que viven muchas parejas y es una de las cosillas que mata la pasión en ellas.

He escuchado a mujeres decir que los días que tienen la menstruación suponen un alivio para ellas porque esos días son “de descanso”. Y aquí me saltan 2 alarmas:

  1. La menstruación no tiene porque implicar abstinencia sexual. Salvo que te encuentres fatal, claro, que entonces te apetece tanto tener relaciones sexuales como que utilicen tu tripa como cama elástica o que se pongan a trabajar con un martillo percutor al lado de tu cabeza. Pero muchas mujeres se encuentran perfectamente en esos momentos y, sin embargo, se aferran a ellos como salvavidas. No es algo a lo que le den más vueltas, lo ven coherente y la pregunta es: ¿lo es?
  2. Y con esa pregunta pasaríamos al segundo punto. Si no tener relaciones sexuales con tu pareja supone un descanso o un alivio para ti es que hay algo que no funciona en esa relación, ¿no crees? ¿Es lógico que busques una excusa para no tener relaciones sexuales con tu pareja o sería más sano que, el hecho de no poder tenerlas, fuese algo molesto para ti? Para planteárselo, ¿verdad?

¿Pero esto es sólo cosa de mujeres? Ni muchísimo menos, era sólo un ejemplo. Hay personas que se excusan con el trabajo, les hijes, el horario, etc. Y es que, como si no tenemos sexo no nos morimos, muchas veces lo que se termina haciendo es dejar morir a nuestra sexualidad. Paradójico.

Normalmente las personas que actúan así suelen estar en relaciones de pareja en las que la pasión no predomina, de las de “sábado, sabadete” u “hoy es domingo así que toca”. También son aquellas a las que podrás escuchar castigar con sexo, tipo: “si no haces tal, esta noche estarás a pan y agua”. En serio… pensad esa frase.

Dadle una vuelta.

La vuelvo a poner para que podáis releerla: “si no haces tal, esta noche estarás a pan y agua”.

Pero algo se nos escapa, ¿no? Exacto.

¡Que nos estaríamos castigando a nosotres mismes! ¿Igual ese tipo de frases es más habitual que se escapen a personas que no están disfrutando de su sexualidad y que sólo lo hacen por cumplir ya sea con elles mismes o con su pareja? Ahí lo dejo.

Luego están las personas que cuentan las veces que hay encuentro sexual de manera casi obsesiva y utilizan esos resultados para valorar si su pareja aprueba o suspende según los estándares que pone… ¿quien? ¿La sociedad? ¿Su religión? ¿Su educación? ¿El cine? ¿La televisión? Quién sabe.

Pero el caso es que marcan los días en el calendario como quienes esperan cantar línea en el Bingo y, si una semana tiene más de dos marcas y otra ninguna, la primera ha debido ganar por goleada. Pero ¿es esto un baremo real de nuestra relación? Evidentemente nos dará información de nuestra frecuencia pero ¿y qué hay de nuestra satisfacción? ¿Y nuestro deseo? ¿O eso no cuenta? ¿Acaso hemos llegado al punto en el que el postureo se ha colado en nuestra vida sexual y nos sirve más poder decir “tengo sexo todos los días” a quien queramos que podernos decir “el sexo que tengo me encanta” a nosotres mismes?

Luego están las parejas que deciden reproducirse de manera biológica y, por muchas circunstancias, eso puede ser algo que lleve tiempo o que implique un tratamiento. No seré yo la que diga que tener relaciones sexuales con el embarazo como objetivo sea malo. Pero tampoco lo aplaudo.

Me parece fenomenal que lo hagáis -si les dos queréis- pero siempre y cuando la finalidad sea el placer y la diversión. ¿Por qué? Porque sino podemos correr el riesgo de automatizarlo, de dejar la pasión de lado, de hacerlo porque toca, porque se está ovulando y no porque apetezca. Porque está muy bien que lo hagas cuando mejores resultados puedes tener pero, si sólo lo haces por eso, al final la relación de pareja no sólo se frustra si el fin no se alcanza sino que se va agrietando y vas creando una desidia, una distancia con tu pareja que luego cuesta mucho volver a acortar.

Siento que no hay juego, que no hay pasión, que no soy deseade por mí sino por mi aparato reproductivo. Siento que igual hoy con tu dolor de muelas no estás para mambo, pero claro, no se puede dejar pasar la oportunidad. Y al final, parejas que quieren crear una familia de más de dos personas van obsesionándose y lo que antes era un deseo se convierte en una obsesión.

Y es que igual no es la imposición en sí lo que mata la pasión sino la obsesión.

La obsesión por si se hace a o b, por si se hace cierto número de veces, por si se consigue llegar a meta, por si les dos han alcanzado el orgasmo y, si lo han hecho, porque sea al mismo tiempo, por contar los polvos como calorías y por poner en esa medida el valor a nuestra pasión, a lo que estamos viviendo.

Digamos adiós a las tradiciones, a las imposiciones, a lo que “se supone que”, a la sensación de que si hacemos algo que no dicta la norma tiene que tener unas implicaciones negativas y a lo opuesto. Centrémonos en disfrutar, como individues y como pareja, poniendo como fin el placer.

– Pfff… hoy estás que te comería enterite.
– No si te como yo antes.

Deja una respuesta

Navegar