Despedirte de ti

Para encontrar quién eres y construirte de verdad primero debes despedirte de la parte de tu identidad que no te sirve. Y este proceso, aunque maravilloso, también duele.

 

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Ilustración de Laura Izquierdo

Dicen teorías de la física que la energía no se crea ni se destruye, sino que se transforma.

Y no veo por qué esto debería de ser menos cierto para nosotras y nuestro proceso personal. Al fin y al cabo parte de lo que somos es lo que hacemos con nuestra energía.

Aunque, claro, esto tiene un coste. Es el coste del dolor. Del sufrimiento. Maravillas se han dicho sobre el “encontrarse”, “verse”, “saber quién eres” .Pero convertir nuestra energía y llevarla a ese punto no es algo fácil, ni rápido, ni inocuo. Pasar por un proceso de transformación no es plato de buen gusto. Y a más energía a transformar, más dolor. Lo que significa esto es que cuanta más carga lleves encima, más dolor pasarás para transformarla.

No te voy a engañar.

Esto es así.

Pero la realidad es que crecer y ser auténticamente nosotras no es sencillo.

Y duele porque en ese proceso de transformación algo tiene que romperse. Algo tiene que resquebrajarse para que puedan entrar hilos de luz. Algo tiene que desintegrarse para liberar esa energía. Y eres tú. Eres tú quien se tiene que romper. Con quien te sentías idenficada. Con tu propio concepto de identidad, quien creías que era tu Yo. A quien creías ver cada mañana en el espejo.

Romperse significa vacío. Y significa despedida.

Significa despedirte de todo lo anterior. Significa adiós. De todo el lastre. De todo lo viejo. De todo lo que no sirve. Para rescatar aquello nuevo, aquello que ya hay en ti pero no eres capaz de ver. Aquello que está sepultado por lo que creías ver en ti, por lo que creías ser.

Solamente despidiéndonos abrimos paso a algo nuevo. Solamente rompiendo nuestro concepto actual de Yo podemos encontrar el nuevo.

Pero no te asustes demasiado: esta ruptura, esta transformación de energía, no es para construir algo de la nada, sino para potenciar, para ver lo que ya está ahí. Tu auténtico Yo. Quien pugna por salir. Algo más cercano a ti, más verdadero. Alguien más acorde a quien realmente eres y no todo ese conjunto de inseguridades y de mecanismos de defensa que protegen una identidad que, tal vez, ya no te sirva. Que tal vez te dañe.

¿Te has planteado que tal vez tú misma estés luchando por salir de ti? ¿Has pensado que quien pensabas que eras tal vez no seas realmente tú?

Tal vez te estés engañando. Tal vez estés siguiendo un guión que ya no te sirve. O que nunca te ha servido. Tal vez sólo estés interpretando el papel de quien se supone que tendrías que ser. Tal vez actúas de espaldas a tu propio escenario.

Pero tú estás ahí, debajo de todo. Que no te quepa duda. Que no te veas no implica que no existas. Que no exista algo más propio a quien realmente eres. Algo con más luz. Y más oxígeno.

Pero para encontrar eso que ya está, eso que no ves, tienes que dejar atrás esa visión sesgada de ti. Tienes que despedirte de ella. Decirle adiós de verdad. Tienes que estar dispuesta a ello. Para abrirte -que es sufrir-. Sin temor a este sufrimiento. Porque sufrir por encontrarse es como sufrir por el cansancio de tu cuerpo mientras nada en medio del océano para llegar a una orilla. Nadie te quita el dolor. Pero merece la pena.

Estar dispuesta a decirte adiós a ti. Para comenzar un nuevo ciclo.

Como dijo Eduardo Galeano es preciso perderse para poder encontrarse.

Piérdete. Rómpete. Despídete. Deja de lado a tu antigua Yo. Utiliza las herramientas necesarias. Apóyate en quien pueda ayudarte.

No temas a los golpes de la marea. Tú eres mucho más fuerte que eso.

Y encuéntrate a ti.

¿Te atreves a romperte?

___

*Dedicado a mis pacientes que, valientemente, se rompen. Para encontrarse de verdad.

2 Comentarios

  1. Qué miedo da romperse. Y más cuando estamos prácticamente soles en el mundo. Pero qué bien se siente cuando, sin previo aviso, notas que las lágrimas han cerrado la herida. Y vuelves a respirar sin nerviosismo, sin desasosiego ni ansiedad. Y se cambia el miedo por ganas de vivir, tener experiencias..
    Y entonces sabes que la próxima vez, recibirás el miedo con toda clase de vítores. Porque sabes todo lo bueno que viene después de superarlo.

  2. Me encantó el artículo, chicas. Estoy viviendo un proceso similar al que describen y es así, un ida y vuelta entre la persona que creía ser y esta nueva versión de mi misma con la cual me cuesta familiarizarme, pero que en definitiva es la auténtica, tal como ustedes lo describen.

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