¡Exigimos maniquíes que nos representen!

Julia nos habla de los maniquíes esqueléticos de una conocida marca de ropa. Porque vernos representades también en los escaparates es fundamental.

En los últimos días ha surgido una gran polémica en torno a los maniquíes “esqueléticos” de una conocida marca de ropa interior. No hace falta decir qué marca, sobre todo porque tristemente esta no es la primera ni la última vez que seremos testigues de estas cagadas del mercado de la moda.

La reflexión que viene a continuación nace de la rabia y también del firme convencimiento de que la representación de la diversidad es el único camino para que la autoestima y el amor por une misme no sean realidades inalcanzables ni extraterrestres.

El problema no está en los maniquíes esqueléticos, o al menos no solamente ahí. El problema está en que la diversidad no se represente en esos escaparates.

Hay chicas que están en los huesos, de constitución delgada. Y también son bellas, y poderosas. También existe poesía en los huesos, en los cuerpos delgados. El problema surge cuando los únicos cuerpos válidos y representados son los delgados.

Sería bello un escaparate diverso. Un escaparate de cualquier tienda de tu barrio, de tu pueblo o de tu ciudad lleno de maniquíes diversos. Gordos, delgados, operados, naturales, trans, indefinibles, amputados, bajos, altos, deformados. Todos esos cuerpos, esas representaciones de cuerpos, conviviendo juntos. Vistiendo ropas anchas, y también ajustadas. Mallas marcando figuras diversas. Faldas muy cortas dejando a la luz más o menos cantidad de grasa.

Creo que ese sería un gran paso hacia una sociedad menos enferma. Porque el problema está en que desde que somos pequeñas nos están vendiendo un cuerpo que es eso: UN cuerpo, UNA opción, UNA constitución, UNA talla.

Si en lugar de eso observáramos MUCHOS CUERPOS distintos representados en los medios, en las tiendas y en la cultura popular, probablemente no existirían tantas personas pasándolo mal por encajar en ese ÚNICO Y MALDITO CUERPO.

Somos cuerpas, somos cuerpos, somos carne, somos historias, somos vidas. No somos calorías ni kilos ni tallas. Somos cuerpos que sienten, que quieren saberse representados, dibujados, tenidos en cuenta. Somos diversidad aplastante y el markéting es tan estúpido que prefiere ceñirse a un único tipo de cuerpo, perdiéndose por el camino la belleza de la realidad, la fluidez de la diferencia.

¿Por qué en un mundo en que la tecnología se empeña en imitar la realidad de manera cada vez más alucinante los maniquíes siguen sin tener michelines, estrías, pelos, piel de naranja o arrugas?

¡Que llegue el HD a los maniquíes!

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