Doulas: sororidad en el postparto y medicina de la placenta

Una lectura muy interesante sobre la importancia de las Doulas y de la medicina de la placenta pero sin perder de vista los riesgos de la mercantilización de la misma como un bien más de consumo post-parto.

Doulas: sororidad en el postparto y medicina de la placenta
Ilustración de Carla Aledo

La sororidad durante el embarazo, parto y postparto tiene una aliada: La Doula. La presencia de las doulas durante la etapa reproductiva de las gestantes cuenta con años de existencia. En la actualidad, ante las nuevas corrientes que reivindican el parto respetado/humanizado y parto vertical, las cuales proponen devolverle la agencia del cuerpo a las gestantes, y sobre todo intentan evadir y combatir la violencia obstétrica, las doulas vienen cobrando más protagonismo. La labor de acompañamiento que cumplen las doulas opera como un claro indicador de bienestar que le permite a la gestante empoderarse a través del apoyo que otorga esta acompañante, el cual fue investigado en el siguiente estudio. Mujeres sosteniéndose mutuamente durante este pasaje permiten que haya menos intervenciones medicalizadas innecesarias durante el parto, y de esta manera se busca que el parto vuelva a ser nuestro.

El movimiento de doulas se instala como una corriente de acompañamiento terapéutica y emocional al servicio de la gestante. Es por eso que dentro de los servicios que ofrecen, cada doula se especializa en alguna etapa específica dentro del ciclo reproductivo. Existen las doulas para acompañar procesos de fertilidad previos al embarazo, acompañamiento prenatal, apoyo durante el parto, doulas que acompañan el postparto, y finalmente las doulas que se especializan en procesos de duelos como en casos de pérdidas, abortos, etc.

Pero este mes vamos a profundizar sobre las doulas que ejercen su labor en el acompañamiento del postparto y establecimiento de la lactancia. En este sentido, una de las nuevas herramientas que utilizan este tipo de doulas tiene que ver con el procesamiento de la placenta. O como se lo denomina hoy en día: Medicina de la Placenta, o Placentofagia -la cual se entiende como el acto de consumir y de ingesta de la propia placenta-. El parto termina con la salida de la placenta. El alumbramiento de ese órgano temporal que nutrió al bebe durante el tiempo de gestación marca la culminación de un proceso de vida dando comienzo a una nueva etapa, a la cual denominamos crianza.

Durante años, la instrumentalización del embarazo y el parto nos condujo al olvido y casi desprecio por la placenta. Este olvido no voluntario estuvo ligado tanto a un profundo desprecio histórico por el cuerpo de la mujer, así como también a la comercialización ilegal de la placenta por parte de la industria farmacéutica. Ambas agendas ocultas respondían conjuntamente a desempoderar a las gestantes en cuanto su capacidad de auto-sanación, sabiduría de la matriz y recomposición postparto.

¿Qué es y para qué sirve la medicina placentaria? ¿Qué propiedades y beneficios aporta la utilización de la placenta para la mamá durante el postparto?

La Medicina placentaria es la práctica que aborda el respeto y ritualización de este órgano, así como el procesamiento del mismo en distintos recursos que benefician a la madre. Fundamentalmente, se sabe que la Medicina Placentaria contribuye al bienestar de la mamá aportándole a establecer el balance hormonal, incremento energético (minerales, vitaminas y proteínas), reduciendo el sangrado postparto, promoviendo la retracción uterina, combatiendo la fatiga, favorece el balance afectivo, recorta el tiempo de recuperación del postparto, beneficia el establecimiento de la lactancia y disminuye la deficiencia de hierro, entre otros recursos más. Además de la ingesta en sí se puede obtener una tintura homeopática para contención emocional, y velos que se utilizan como parches naturales, los cuales se recomiendan ante las heridas del pezón recurrentes durante las primeras semanas de lactancia.

Es también un recurso muy antiguo y ancestral para las parteras de distintas culturas que utilizaban pequeños trozos que daban a ingerir a las gestantes luego del parto ya que se utilizaba para ayudarlas a detener una hemorragia, y también para reponerla luego de muchas horas de labor de parto.  La placenta es rica en minerales y vitaminas, entre ellas la K, proteínas, hormonas, contiene lactógeno placentario y células madre.

¿Por qué se asocia el establecimiento de la lactancia con la ingesta de placenta?

Entre los varios nutrientes que señalamos antes, está el lactógeno placentario. Este componente aumenta la producción de leche e incluso mejora la calidad de la misma. Sin embargo, esto no es sino, vuelvo a mencionar, una mera ayuda. Ya que lo cierto es que el éxito de la lactancia se logra en la combinación de un ambiente apropiado en casa; como ser una buena alimentación y otras condiciones propias del soporte en el puerperio, las cuales hacen que a partir de la tranquilidad de la madre se produzca el establecimiento sólido de la lactancia materna exclusiva.

¿El consumo de placenta es garantía del éxito de un buen puerperio? 

No, en lo absoluto. Es un aporte y un recurso, pero no una receta mágica y menos la solución en cuanto a las complicaciones que se pueden dar durante la lactancia. Por ejemplo, he tenido casos de madres que consumen las cápsulas de placenta y tienen energías y leche, pero siguen teniendo dificultades en el amamantamiento de su bebé porque están atravesando problemas concretos por no tener la calidez o apoyo emocional de la pareja o el entorno.

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Tomando en cuenta estas consideraciones, el presente artículo propone reflexionar sobre la mercantilización de la placenta. El consumo de productos de la placenta se está comenzando a volver cada vez más frecuente, generando una nueva tendencia de modas entre las famosas y el público. Tal es así que la misma se está convirtiendo en un producto más siendo que también cumple con los nuevos requisitos deseables del mercado: responde al criterio de “natural”, es personal y customizado, y como si esto fuera poco promete restituir la belleza de la mujer, ese bien tan preciado en la figura social de la mamá de postparto. La comercialización de la placenta se comienza a disfrazar del marketing publicitario, y como tal invisibiliza las verdaderas necesidades de las gestantes.

La actual corriente de recuperación de las propiedades de la placenta forma parte del contexto político en la reivindicación de los derechos de las mujeres, la sororidad feminista y la igualdad de género. Más esta tendencia que reconquista la Medicina Placentaria corre el mismo riesgo de mercantilizarse como el parto. En otras palabras.

La Medicina Placentaria es un regalo de la gestación para la mamá y el bebé. Pero su procesamiento, productos derivados e ingesta no garantizan de por sí la recomposición y el bienestar físico y espiritual de la mamá; como así tampoco asegura el establecimiento de la lactancia materna. Poder transitar un buen postparto no tiene que ver con el consumo de algún producto. La utilización de la Medicina Placentaria no se trata de ingerir capsulas mágicas, ni milagrosas: no adelgaza a la mamá, no la rejuvenece, ni la hace verse más bella a pesar de la privación del sueño.

La utilización de la Medicina Placentaria es una estrategia que debe ir de la mano junto con el apoyo articulado de la sociedad y de las personas que componen el entorno de la díada mamá-bebé. Porque para poder atravesar un puerperio en armonía y paz lo esencial es asegurar la tranquilidad de la madre. Esto se puede lograr si la mamá tiene el acompañamiento y apoyo adecuado. Es decir, más que depositar la confianza en la implementación de la Medicina Placentaria en tanto producto, primero, se deben asegurar que las condiciones del hogar que habita esa mamá sean óptimas. Se requiere de compañía, amor, cuidado, gestión de tareas domésticas, buena alimentación y la mayor cantidad de horas de sueño posible. En definitiva, se trata de apuntalar los vínculos entre las mujeres desde la lógica de la sororidad. Además, promocionar el ejercicio de las nuevas paternidades co-responsables y se requiere, por sobretodo, garantizar que las necesidades impostergables materiales y emocionales de la mamá estén cubiertas.

Una vez que estas condiciones estén dadas, tenemos la posibilidad de apoyarnos en la medicina y productos de la placenta. Porque las propiedades de la misma no operan como el pragmatismo de la medicina occidental, ni del mercado capitalista. Sino como un complemento que puede reforzar el proceso del postparto. Luego entonces, podemos comprender a la Medicina Placentaria como un regalo del propio cuerpo para la gestante. Y, asimismo, como un sub-producto de la sororidad que una mujer prepara para otra. Más ésta, no es un fin material o comercial en sí mismo…

Por Magda Goldin
Antropóloga, Especialista en Estudios de Género y las Mujeres. Orientadora en Educación Sexual y Salud Reproductiva. Doula del ciclo menstrual y fertilidad.
Puedes seguirla en DEGENERAR.
Gracias a Maria de los Ángeles Chero por la entrevista. Para contactar a María ver: Doulas en Perú

1 Comentario

  1. Muy interesante! Compartan más información sobre este tema. Gracias siempre por todo lo que comparten!

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