De mujer a hombre ¿es violencia de género?

Este mes una de nuestras lectoras se cuestiona por qué no se llama la violencia que ejercen las mujeres a los hombres violencia de género. Mónica, nuestra experta en estas cuestiones, nos lo explica estupendamente.

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Ilustración de Conchi G.

Buenas noches, ¡soy Nao!

Hablando con una amiga feminista (la chica que me abrió los ojos ante la injusticia que sufren las mujeres) se me plantean muchas dudas cuando hablo con algunos amigos de mi entorno. ¿Puede ser machista una mujer hacia un hombre? ¿En qué situación, si existiera, se daría una violencia de género por parte de la mujer?

Soy nueva en el feminismo y hay muchos conceptos que se me escapan de las manos. A veces me siento mal ante un caso de maltrato psicológico de una mujer a un hombre y no llamarlo “violencia de género”. ¿Tendría quizá otro nombre?

Espero que mi pregunta no sea tan descabellada y si ya está respondida me dirigiré al apartado correspondiente.

Muchas gracias de antemano.

La violencia de género, por definición jurídica, es un tipo de violencia ejercida por los hombres hacia las mujeres con las que comparten lazos afectivo-sexuales. Esto es así desde la perspectiva del marco legal actual en el estado español, que no puede considerarse precisamente fruto de instituciones antipatriarcales. Así, jurídicamente se considera que existe en la pareja una situación de desigualdad estructural intrínseca a las relaciones entre hombres y mujeres que hace que la violencia que ejercen hombres contra mujeres con las que comparten sus vidas tenga un agravante. No es lo mismo, pues, la violencia de género que la violencia que puedan ejercer en algún momento las mujeres contra los hombres, pues ésta no surge de una posición de poder estructural. Pamela Palenciano lo explica perfectamente en su monólogo No sólo duelen los golpes.

Por supuesto, esta es una definición estrecha que no recoge para nada la amplia variedad de violencias machistas que sufrimos las mujeres y otros sujetos no binarios o LGTBQIA+. Así, según este estrecho marco jurídico, una violación de un familiar o un desconocido, no es violencia de género; una agresión tránsfoba, tampoco; el acoso laboral, tampoco.

La violencia que vivimos las personas oprimidas por el patriarcado es múltiple y, desgraciadamente, muy variada, y se debe a esta situación de opresión estructural en la que nos situamos. También son muy variadas las actitudes que adoptamos ante la violencia estructural que vivimos.

Sin embargo, desde nuestra posición de subordinades en el binomio de la desigualdad estructural de género que crea el patriarcado, no podemos afirmar que los hombres sufran violencia a causa de su género, pues se sitúan en el polo privilegiado. Tampoco las personas blancas sufren violencia por ser blancas, ni las personas heterosexuales por serlo, ni las personas cis por serlo. El patriarcado puede hacer que los hombres vivan su género de una manera estrecha y pueden vivir esto como una imposición violencia (el típico comentario de “los hombres no lloran”, repetido hasta la saciedad, por ejemplo) pero, tal y como tan acertadamente afirma Pamela Palenciano en su monólogo: el patriarcado os oprime, pero a nosotras nos está matando.

Si cito dos veces el monólogo de Pamela Palenciano es porque da totalmente en el clavo de la violencia machista. La enmarca en las estructuras de privilegio y dominación que atraviesan nuestra sociedad, y nos anima a tomar conciencia de dónde nos situamos con nuestros privilegios y nuestras opresiones, y a analizar siempre la violencia desde este prisma. Recomiendo mucho su visionado para disipar algunas dudas y, seguramente, para abrir algunas otras sobre este tema tan complejo.

Un abrazo,
Mónica.

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