Cómo tomar la mejor decisión

¿Tienes que tomar una decisión importante? Te acompañamos en el proceso sobre cómo tomar la mejor decisión.

decisiones_Cambios_Proyecto Kahlo
Ilustración de Patricia

Decidir, ese pequeño ritual diario que a veces hacemos sin darnos cuenta y a veces hacemos con ganas de que nos trague la tierra para no tener que volver a pasar por la misma agonía horrible y por esos rompecabezas nunca más.

Decidir es fácil, pero elegir la mejor opción ya es un poco más complicado. Partamos de la idea de que la mejor opción jamás ha existido ni existirá nunca. Una mala decisión hoy puede haber sido la precursora de la mejor decisión de tu vida en el futuro. Cualquier decisión, por mala que sea, nos impulsa a seguir caminando. ¿Cuántas veces te has equivocado al llegar hasta aquí y, sin embargo, hasta aquí has llegado, de una forma u otra? Es decir, da igual el camino que hayas tomado, has llegado al mismo destino al que debías llegar, este.

Dice une de mis psicóloges favorites, Rafael Santandreu, que podríamos decidirlo todo al azar y, aun así, seríamos felices. Nuestra vida no sería la más glamurosa del mundo, pero seríamos igualmente felices. Me gusta mucho el mensaje que quiere transmitir; hagamos lo que hagamos vamos a ganar y perder algo, eso significa que las dos opciones son buenas, ¡no hay nada a lo que temer!

Dicho esto, después de las decisiones más dolorosas y absurdas que he tomado he aprendido varias cosas que siempre se cumplen. Hay varios truquitos para tomar decisiones que te acerquen más a lo que de verdad quieres. Que conste que conocerlos no significa saber aplicarlos, porque esto es todo un arte. Si te pareces algo a mí, habrás leído todos los artículos y visto todas las charlas del mundo sobre cómo tomar buenas decisiones, y como resultado… Sigues tomando decisiones de mierda. Eso ocurre porque:

  • Es imposible acertar siempre por muy claro que parezca algo.
  • Lo que queremos puede cambiar.
  • Las circunstancias no podemos controlarlas.

Por eso has tomado decisiones que parecen absurdas, que duelen o que te hacen llorar de rabia, pero ¡no olvides que también has avanzado gracias a ellas!

  • Truco número uno: cierra los ojos y salta del avión sin paracaídas.

Ve donde te lleve el miedo. Al miedo no hay que superarlo, del miedo hay que hacerse compañera, es la única forma de llegar a lo que realmente deseamos. Pongamos que tienes que elegir entre dar una charla en público y tirarte en paracaídas. Tirarte en paracaídas te parece una idea horrible, pero no te da miedo porque imaginarte haciéndolo te parece absurdo. Sin embargo, hablar en público sobre algo, te revuelve las tripas; eso significa que es esa opción la que va a hacerte crecer. Significa que en ese camino hay algo para ti, como en los videojuegos en los que vas encontrando tesoros escondidos y ganando puntos. El miedo es la linterna que ilumina el camino hacia el tesoro.

  • Truco número dos: Haz lo que te expanda, no lo que te contraiga. 

Después de haberlo incumplido por doquier sé lo importante que es. La vida nació del Big Bang, la expansión lleva a todas las cosas que conocemos. Esta idea se relaciona en parte con la anterior, ya que cuando algo se expande, también da un poco de miedito. Es como cuando crecemos, los huesos del cuerpo se expanden y a veces molesta, pero es necesario para convertirnos en una versión adulta. Cierra los ojos, toma aire e imagina una de las dos opciones. Suelta el aire poco a poco. ¿La imagen se expande y crece o parece encerrada en una caja? Ahí tienes otra respuesta.

Ya no tengo más trucos, quizás puedas contarnos tú uno, porque la siguiente forma que conozco de aprender a decidir mejor es equivocarse mucho y eso sabemos hacerlo de sobra. Si vas a decidir algo importante, toma aire, sigue al miedo y a la expansión; y si ya has decidido y te ha salido fatal, ¡bienvenide al club! Después de tocar fondo sólo podemos subir, y cuidadito con nosotres, porque ahora somos más fuertes y tenemos más sabiduría que nunca.

Por último, pase lo que pase toma aire y decide. Sabes hacerlo, porque lo haces todos los días y, elijas lo que elijas, vas a seguir hacia delante. Da igual por qué camino vayas, vas a llegar hasta la meta que deseas de una u otra forma y eso, por ahora, es lo único que puedes tener absolutamente claro.

 

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3 Comentarios

  1. hace un año trabaja para el ejército como archivista. Un año antes de que esto pasara yo estaba cursando mi último año en el colegio y tenía la ilusión de estudiar mucho para ganarme una beca estudiando negocios internacionales en una universidad que me gustaba mucho. Me gradué, no logré la beca y no se me ocurrió un plan b. Me sentía muy frustrada por el hecho de que mis amigos ya tuvieran resuelta la continuación de sus estudios mientras yo seguía sin saber que hacer; y seguido mis papás también se frustraron, sobre todo mi mamá, la cual me ofreció la opción de trabajar en archivo mientras algo se me ocurría y por eso terminé allí. Pasé 5 meses de auto-desprecio y frustración porque nunca me gustó el ejercito; luego de un tiempo de convivir en ese ambiente militar, las ceremonias y la oportunidad de ser soldado por un día me empezó a llamar la atención la idea de usar camuflado y servir a mi país, además de una oportunidad de independencia que he estado buscando desde niña. Después de finalizar mi contrato como archivista empecé a hacer movimientos para incorporarme como oficial de arma. los siguientes seis meses fueron ejercicio duro, exámenes médicos, de conocimientos y de personalidad. Al comienzo tomé esa decisión como vía rápida a la independencia y me parecía una forma de vida agradable y honorable, a medida que conocía más aspirantes y me adentraba más en el mundo militar me sentía más tranquila, como una especie de paz al sentir que este era el camino correcto y todo estaba saliendo bien. Después empezó el tiempo de la incertidumbre y frustración porque no me llamaban para terminar mi proceso. Al final, no pasé el examen de personalidad ni la entrevista. Mi mundo se derrumbo, otra vez. Mi familia me veía como un proyecto fallido. Nunca había lucho tanto por un sueño como lo hice por este y no lo logré, cuando todos me decían que era lo mío y sin duda lo iba a lograr. lloraba todas las noches, incluso ahora; me levantaba tarde en la noche a la cocina para llorar sin que me escucharan, contemplando la idea de matarme, todas las noches. Ahora no lloro tanto como antes, pero todavía siento la decepción, el rechazo, la depresión. Soy infeliz porque me siento defectuosa y nada me sale bien, no sé qué me apasiona ni qué me hace feliz. ahora solo espero, y espero encontrarme pronto.

  2. libertad

    En este momento voy a incursionar en la tesis y tengo miedo porque ni siquiera sé si es lo que quiero y lloro mucho porque me siento mal conmigo misma, parece que he elegido un camino duro al quedarme con una directora de tesis buena pero exigente, aunque pienso y si me arriesgué demasiado con un tema que poco trato…son muchas dudas…

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