Cambios de look

¿Por qué cuando necesitamos pasar página recurrimos a los cambios de look? Debbie analiza el papel que juegan programas como Cámbiame en nuestro autoconcepto.

Cambios de look
Ilustración de Vera Galindo

Cuando acaba un etapa de tu vida y empieza otra diferente o cuando quieres dejar atrás lo que te ha pasado, parece que la solución que todes te dan es que cambies tu imagen. Las revistas, tu amiga, la vecina de enfrente… Todo el mundo estará convencido de que la solución a tus problemas pasa por cambiar tu aspecto físico. Pero pensar que tu vida va a cambiar porque lo haga tu aspecto es una perspectiva muy simple de la vida.

Esa idea ya la tuvo Mattel cuando se dio cuenta de que vender una Barbie a secas no iba a servir para ganar mucho dinero. Así que surgieron mil Barbies con mil profesiones distintas. Barbie veterinaria con una bata y un perrito, Barbie policía con uniforme, Barbie cantante con tops y vaqueros y así hasta llegar a 126 profesiones. En resumen, Barbie podía ser cualquier cosa con sólo ponerse unas prendas determinadas de ropa. En el mundo Barbie todo cambia gracias a tu armario y la ropa que hay dentro. Nada es responsabilidad de Barbie ni de les que la rodean sino de su ropa. Como si la ropa fuera un ente superior que controla a la propia Barbie haciéndola un día profesora y otra peluquera.

Si esta mentalidad solo existiera en el ámbito de Barbie y muñecas similares, no pasaría nada, pero por desgracia no es así. Consciente o inconscientemente, creemos que nuestro aspecto físico determina nuestros éxitos o fracasos en la vida y, peor aún, se nos juzga también por nuestro aspecto físico. Un claro ejemplo es el programa de televisión Cámbiame, donde tres estilistas eligen a una persona entre varias candidatas para cambiar su imagen. Este programa no estaría del todo mal si no fuera porque te venden esos cambios de look como la solución a tus problemas. ¿Un miembro de tu familia falleció cuando tú eras niñe? No te preocupes, que poniéndote el pelo de colorines y un par de prendas modernas se te va a olvidar. ¿Qué estas en el paro y no tienes dinero? Tampoco tienes que preocuparte porque con tu nueva imagen se te olvidará. Y la cosa empeora cuando intentan venderte el lema “Quiérete tal y como eres” justo después de depilar con cera hasta el último resquicio de tu cuerpo. Brazos, piernas, cejas, axilas, etc. nada se libra de la cera en este programa. De hecho, uno de los estilistas, Pelayo Díaz, llegó a decir que las mujeres, cuantos menos pelos, mejor. Resultó irónico que mientras decía eso nos estuvieran enfocando sus piernas llenitas de pelos. Quiérete tal y como eres, pero sin pelos.

Y Cámbiame no es el único programa de televisión que refuerza esta idea. Series como Yo soy Betty, la fea o Yo soy Bea centran su trama en el aspecto físico de la protagonista y en el cambio de imagen que tarde o temprano tendrá. No sólo llamaban fea a la protagonista por cosas como llevar gafas y brackets sino que, una vez consigue “ser guapa”, se convierte en una mujer exitosa: logra enamorar al protagonista masculino del que está enamorada desde el principio, consigue un ascenso, en el trabajo todos la respetan, etc. Si llevas gafas no tendrás éxito en la vida, no conseguirás un ascenso y no tendrás amigues, esa es la idea que este tipo de series transmiten al espectador. Igual que lo transmite la gente que te recomienda cambiar de look cuando quieres hacer borrón y cuenta nueva.

Si quieres teñirte el pelo de mil colores, hazlo. Si quieres tirar toda tu ropa y comprar prendas nuevas, hazlo. Si quieres cortarte el pelo, hazlo. Si quieres quedarte tal y como estás, hazlo. En definitiva, haz las cosas porque tú quieres, porque quieres probar cosas nuevas, porque te aburre verte siempre igual, por mil motivos diferentes, pero nunca porque esperas que ese cambio en tu aspecto físico haga que tu vida sea mejor. Tu vida cambia por las decisiones que tú tomas, no porque tu aspecto sea uno u otro, tú eres responsable de tu vida, no tu look.

 

Guardar

Deja una respuesta

Navegar