19 locuras que te harán más feliz

No hay nada más gratificante que hacer algo que nadie más entiende aparte de ti. Por eso aquí va una lista de 19 locuras que te harán más feliz.

 

23 locuras que te harán más feliz
Ilustración de Laura Izquierdo

 

  • Pasar del ateísmo total a creer en algo. El Universo, la energía, el Karma. No hace falta creer que alguien diseñó la Tierra en 7 días, pero es compatible maravillarse con el Big Bang y al mismo tiempo ordenar tu caos mental en forma chakras si así lo sientes.
  • Aprender defensa personal y boxeo. Nadie nos enseña a defendernos, y al final acabamos pasando por situaciones penosas que podríamos haber evitado si alguien nos preparara para
  • No tener una mejor amiga o amigo. ¿Por qué es necesario que una persona en el mundo tenga la responsabilidad de ser nuestra confidente y fiel compañera para siempre?
  • No dejar de ir al cine sólo porque alguien rechace el plan. El cine en soledad es un pequeño placer del que poca gente disfruta por motivos aparentemente absurdos.
  • Dejar de sentarte en el mismo sitio en clase. La gente tiende a escoger un sitio los primeros días y sentarse ahí para siempre. ¿Cuál es la lógica de esa idea? La mejor parte llega con las miradas de desconcierto absoluto cada vez que cambias de silla.
  • Elegir la carrera profesional equivocada. Es la forma más rápida de saber lo que quieres y de presumir sobre todo lo que has aprendido yendo por el camino contrario cuando alguien te pida consejo.
  • Dejar un trabajo que te hace llorar sin tener otro al que agarrarte. A veces es simplemente necesario para seguir viviendo con cordura y paz mental.
  • Raparte la cabeza o cortarte el pelo muy corto aunque todo el mundo intente detenerte. Cuanto más se opongan, más corto.
  • Decir no quiero tener hijos, gracias cada vez que alguien dé por hecho algo sobre tu futuro como madre sin saber absolutamente nada sobre ti.
  • Columpiarte en el parque pasados los 12 años y sin que sea de noche. Hasta que existan los parques infantiles para personas adultas, no queda otro remedio que desafiar las miradas de gente aburrida.
  • Dormir abrazando a un peluche toda la vida. ¿Por qué motivo no debe hacerse?
  • Tomar una decisión tirando una moneda al aire. Las decisiones implican soltar algo para ganar otra cosa. Si no eres capaz de decidir porque no sabes qué soltar, seguramente es que las dos decisiones son buenas, y por tanto da igual que te bases en el azar.
  • No dormir 8 horas cada día. No es necesario para todo el mundo, y a veces la idea de no tener tiempo para hacerlo o no conseguir dormir tanto, hace que nos frustremos sin necesidad. Basta.
  • Aceptar que te gusta eso que tanta rabia te da. Ya es hora de admitirlo y de vivir sin esa losa de culpabilidad encima.
  • Escribir un email dándole las gracias a une periodista, blogger o similar por tener la valentía de defender públicamente algo con lo que estás de acuerdo. Tú te sientes bien y la otra parte recibe tu apoyo.
  • Hacer un montón de comida y ofrecer parte a los vecinos. ¿Por qué apenas tenemos relación con las personas que viven a nuestro lado durante años y escuchan todos los dramas cotidianos de nuestra vida?
  • Cambiar de ideas políticas las veces que sea necesario. No hay nada más absurdo que seguir defendiendo algo en lo que ya no crees.
  • Usar pijamas y decoración navideña aunque no sea Navidad. Parece que hay una especie de superstición por la cuál una vez pasada la Navidad puedes morir fulminada por un rayo si escuchas un villancico o duermes con un pijama de elfos. Que alguien me lo explique.
  • Volver a comprarte un móvil de los 90 y ser feliz comprobando que quien te llama es quien de verdad quiere estar en contacto contigo. No hay nada más duro y a la vez más liberador.

Olvidemos las normas y hagamos más locuras, es la mejor forma de mantener el cerebro y el corazón en forma.

 

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