Enamorarse es un verbo reflexivo

Ana nos invita a poner la mirada en nosotras mismas: perdonarnos, cuidarnos, acariciarnos y amarnos.

Enamorarse es un verbo reflexivo
Ilustración: Mitucami Mituca

Poner la mirada en mí;

Repasar el pasado con mirada compasiva y

dar valor a cada uno de mis logros

(uno a uno, poco a poco…)

hasta reconocer el papel de LA que lucha en cada uno de ellos.

 

Repasar el pasado con mirada amorosa y

perdonar el trato que me he dado.

Perdonar a aquella que nunca cumplió los cánones,

a LA que le obligaba a hacerlo,

a LA que lo conseguía y se sentía bien en la norma.

Ponerlas a todas a hablar y a escucharse;

descubrir que todas son UNA,

una persona entera, completa y preciosa.

 

Curar las heridas de lo vivido,

las infringidas desde el afuera,

las provocadas desde el adentro.

Lamer mis lágrimas con sabor salado,

acoger la tristeza y darme permiso para sacar

a LA que llora y se queja.

 

Buscar mi mirada en las fotos de la infancia,

reencontrarme con la energía que emana de ellas,

reconocerla como propia y rescatarla del olvido.

 

Abrir los sentidos al placer y

descubrir todo lo que mi cuerpo puede aportarme.

Acariciar todos sus rincones,

uno a uno, poco a poco.

Amasar, masajear y apretar la piel

hasta ver a mis brazos rodearme entera.

 

Asomarme a mis entrañas e

identificar todos mis dones.

Disfrutar con su belleza,

crear, jugar y volar con ellos.

 

Agradecer lo que tengo y lo que soy,

cada uno de mis días.

 

Descubrir a todas las mujeres que soy y

verlas andar juntas, riendo y danzando en armonía.

 

Dejarme SER todas y cada una de ellas.

Mostrarlas a quien me rodea,

salpicar con sus colores el cotidiano de los días.

 

Enamorarme de mí misma y

permitirme ser

EL UNIVERSO ENTERO.

 

Guardar

1 Comentario

Deja una respuesta

Navegar