Enamorarse de une misme

“Sí, me quiero” es el acuerdo que firma Ilazki consigo misma para comenzar a quererse más y autoexigirse menos.

Ilustración: Patricia Corrales

He tenido amores platónicos, reales; me he enamorado de países, lugares y momentos inolvidables; he sido tía hace poco más de un mes y mi sobrino me tiene enamorada. Pero… ¿cuándo me enamoraré de mí? ¿Cuándo entenderé que en la imperfección está lo humano y que deje de aspirar a ser perfecta?

He oído mil y una veces “tranquila, mujer, que no pasa nada por eso; errar es de humanas”, “es que eres tú la que se exige hacerlo todo, yo también puedo hacer las cosas, pero si tú las haces antes…”, “si vales un montón, relájate, que todo sale”. Se dice fácil todo eso y más. Y sí, sé que es verdad, que no pasa nada por no hacerlo bien, por fallar, por no llegar puntual siempre… Pero, cuando desde pequeña recibes mensajes que te dicen “las chicas son educaditas, estudiosas, finas, etc.” en televisión, en las revistas, en el día a día. Cuando aprendes tantas cosas porque son “lo normal”, es difícil desaprender todo eso y volver a empezar. Olvidarte de la socialización diferenciada y aprender a ser tú. No es fácil, pero nada (o casi nada) es imposible.

El día que pueda decir: “Sí, me quiero”, seré más libre, más yo. Durante mis 30 primaveras, me hicieron pensar que no estaba tan delgada como dicta la norma, y adelgacé; que no era lo fina que se esperaba de mí siendo mujer, e intenté serlo, pero no conseguí ser lo fina que dictan las normas; que reía demasiado fuerte, como los hombres, y en un momento de mi vida quise reír más suave (ya sabes, por eso de no llamar la atención; que eso también “es cosa de hombres” según nos dicen), hasta que entendí que reírse es uno de los grandes placeres de la vida y que me iba a reír como me saliera en gana. Sí, hay cosas en las que no he dado mi brazo a torcer y he seguido siendo yo misma, como me salía; pero hay muchas cosas que tengo tan interiorizadas que me cuesta dejarlas de lado y aprender otros modos de entenderme. La autoexigencia es lo que me da tanta lata y en todas las áreas de mi vida. Porque sí, sé que no puedo hacerlo todo bien en todos los aspectos de mi vida, pero lo intento una y otra vez. Y cuando me sale algo mal, o hiero a alguien sin querer, me castigo de manera excesiva.

Pero, ha llegado el momento de enamorarme de mí misma, de decir “sí, me quiero”. De firmar un acuerdo conmigo misma en el que diga:

  • Me querré imperfecta. Enamorarse de une misme es maravilloso.
  • Aprenderé a no estar siempre en constante actividad, aquella que el patriarcado nos ha hecho querer hasta en nuestros momentos de descanso.
  • Mi cuerpo es increíble tal y como es.
  • Estar para mí misma tanto como estoy para los demás, no es egoísta; simplemente eso es quererme a mí como me merecezco.
  • Al igual que es necesario tener tiempo para cuidar las relaciones con mi pareja, familia, amigues, tomaré tiempo para la relación que tengo conmigo misme.
  • Haré deporte.
  • Alimentaré mi mente: tomaré el tiempo que necesite para seguir leyendo esa biblioteca feminista tan chula que estoy haciendo en mi habitación 😉
  • Cuidaré mi alimentación: comer bien supone tiempo (comprar comida de calidad, prepararla…) y es necesario tomarlo para estar bien. Somos lo que comemos.
  • Lucharé por mis sueños personales y profesionales.

Sí, lo sé, son muchas cosas. Pero, ya que la teoría me la sé desde hace tiempo, es hora de empezar a poner en práctica estos puntos. Poquito a poco, ahora tampoco es plan de autoexigirme cambiar de un día a otro. No, ya vale con eso. Con tiempo, pasito a paso, interiorizando los valores positivos que me aportan paz y libertad a mí misma. Cada une tiene sus puntos flacos y sus puntos fuertes; lo que a mí me supone un mundo, seguramente a ti no y al revés. Querida Frida, te invito a escribir tu propio acuerdo e ir enamorándote de ti misma.

2 Comentarios

  1. ¿Tienes libros o algo? Es que amo tu manera de escribir, de expresarte, realmente me encanta🤗

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