Dejar marchar a un amor no correspondido

Obsesionarse con un amor no correspondido puede hacer que perdamos todo de vista, incluidas nosotras mismas. Elo nos cuenta su experiencia.

Dejar marchar a un amor no correspondido - Proyecto Kahlo
Ilustración de Maite Ortega

A veces en la vida nos obsesionamos con ciertas cosas que no nos dejan avanzar: preocupaciones laborales, una amistad que se termina, diferentes complejos que llevamos anclados a la espalda o amores imposibles. Esto último es algo que me ha hecho sufrir mucho en el pasado. Con el tiempo me he dado cuenta del alivio que supone el dejar ir. Te sientes más ligera, casi flotando, y recuperas la energía y las ganas de vivir.

Cuando se tiene un amor platónico, influidas por el mito del amor romántico tendemos a pensar que, si conseguimos nuestro objetivo, el sufrimiento acabará y nos sentiremos completas. Esta es la primera trampa: ya somos seres completos por nosotras mismas. Está genial poder compartir la vida con alguien a quien quieres; pero no es la fórmula mágica para la felicidad.

Durante una etapa bastante larga de mi vida tuve uno de esos amores platónicos e inalcanzables. Es una situación dura en la que no vemos más allá de nuestra obsesión. Idealizamos a la persona amada y pensamos que lograr estar con ella hará que seamos absolutamente felices. Pero esto no es más que una ilusión. Cualquier relación tiene sus imperfecciones porque las personas somos tremendamente imperfectas.

Ahora miro hacia atrás y me doy cuenta de la cantidad de cosas ridículas que pude llegar a hacer en nombre del amor. Me avergüenzo sólo de pensarlo. Sin embargo, esto no es lo que más me pesa de aquellos años. Al fin y al cabo, actúe guiada por lo que sentía. Lo peor es aquella sensación de ser sólo feliz cuando la otra persona me hacía caso, vivir en aquella burbuja en la que una llamada o un whatsapp podían significar pasar de la mayor felicidad a la tristeza más absoluta.

Cuando estamos enamoradas (y me refiero a un enamoramiento insano como el que yo viví), idealizamos a la otra persona. Es ese príncipe azul que vendrá a sacarnos de la rutina y nos llevará a vivir grandes aventuras. Es el primer pensamiento cuando nos despertamos y el último cuando nos vamos a dormir. Es vivir esposada por lo que hacemos y decimos, preguntarse continuamente si habremos hecho algo que no debíamos cuando la otra persona tarda más de la cuenta en contestar a nuestros mensajes. Es vivir encadenada a una ilusión que no es real.

A mí me costó muchos años darme cuenta de que no estaba destinada a estar con esa persona; es más, que no estaba destinada a nadie. La idea de la media naranja puede llegar a ser muy dañina. Al principio sentí una gran sensación de vacío al darme cuenta, porque una parte de mí seguía empeñada en que podía hacer funcionar esa relación que yo tanto anhelaba. No dejaba de pensar que el destino había puesto a esa persona en mi camino y que tenía que luchar contra los elementos para poder ser felices y comer perdices.

Me daba igual que esa persona tuviera pareja, me daba igual que, en ocasiones, me diera mensajes equívocos que sólo alimentaban mis esperanzas. No me importaba nada, ni siquiera yo misma. Los hados se habían confabulado para que yo encontrara a mi hombre ideal y haría lo que fuera para conseguirlo. De esta manera, una cada vez se va haciendo más pequeñita, se valora cada vez menos, se ve más imperfecta. Y así es imposible querer de una manera sana.

Al igual que cuando se toma la decisión de dejar de fumar, hay un día en el que algo hace click en la cabeza y te das cuenta de que tienes que aprender a dejar ir. Al principio sentía como si tuviera un hueco enorme en el pecho, como si faltara una pieza del puzzle. Pero según van pasando los días, ves que el sol sigue saliendo, que no pasa nada, que puedes volver a ser feliz.  Que no hay nada que esté mal contigo, sino que, simplemente, es una relación que no ha podido ser. Y no se acaba el mundo.

Una de las sensaciones que más llena me han hecho sentir nunca es la primera vez que volví a ver a esa persona después de mi cambio de chip. Y os aseguro que el hecho de no sentir angustia ni estar todo el tiempo calculando y midiendo lo que decía o hacía, me hizo sentir aliviada, ligera. Curiosamente fue estando sola cuando conseguí sentirme completa por primera vez en mucho tiempo.

La mejor lección que aprendí es que a veces, para ser feliz, no hay que perseguir a toda costa el amor ni pensar en que todo se arreglará cuando consigamos a ese amor platónico. La realidad es que, en muchas ocasiones, la felicidad radica en aprender a dejar marchar.

 

5 Comentarios

  1. Me he visto muy reflejada. Gracias por compartir lo que una misma a veces no sabe ni cómo expresar.

  2. Hola que tal!! wow acabo de descubrir este blog, y me identifico mucho en tu texto, recién me encuentro en este estado, que siempre hago o lucho por que una relación no se disuelva, o sea me pesa mucho, y me digo a mi misma porque mendigas Amor Nohemi?. he leído un sin fin de textos y por mas que me digan las personas, yo siempre me hago chiquita, le pongo valor a los demás, y yo dudo del mio, me culpo, y me doy pena porque estudie psicología, porque tengo herramientas e ido a lugares para sanar heridas etc. Pero yo sigo encontrándome o buscando amores que no me corresponden como me gustaría tener un amor reciproco, en mi ultima relación, todo empezó muy bien, el si quería una relación y dije vaya por fin encontré a alguien que si quiere una relación conmigo, pero luego se torno a no ser constantes ambos. el detalle aquí es que estoy así desde ENERO y el no se iba y menos y, y justo ahora después de decirme tanto que me quiere, que me extraña y que esta seguro de estar conmigo, siempre me sale con jodidas acciones, y hasta hace poco me dijo que no quiere una relación por el momento. ESTOY TOTALMENTE ENOJADA, FRUSTRADA QUERÍA DECIRLE JODETE HIJO DE PUTA, SACAR TODO MI ENOJO Y DOLOR, ( PERO NOHEMI NUNCA SACA ESE DOLOR PORQUE SIEMPRE ME DETIENE PENSAR DESDE EL AMOR) PERO ESTOY CANSADA QUE YO SIEMPRE ME DETENGO Y PIENSO POR LOS DEMÁS, PERO NADIE SE HA TOMADO AL MENOS EN PAREJAS O NO LO SE , A SER EMPATICO CONMIGO PENSAR EN ( A NOHEMI LE PUEDE AFECTAR ESTO). TOTAL LO QUIERO DEJAR IR TOTALMENTE PERO ESTE ENOJO, ME SIENTO BURLADA, Y AUN ASÍ LE SIENTO UN CARIÑO LO EXTRAÑO Y PERDÓN LA PALABRA PERO ESTA DE LA VERGA Y ES MUY PESADO PARA MI.
    SIEMPRE ME BUSCO Y NOHEMI SIEMPRE REGRESABA.
    ( Todas las veces que me busco o lo busque , y nos veíamos no existió sexo) solo la ultima vez que lo vi

    GRACIAS SI ES QUE ME PUEDEN LEER Y RECOMENDAR ALGO PARA LIBERARME.

  3. Me ha encantado el articulo. Podríais recomendar algún ejercicio para conseguir ese estado de dejar ir? Ahora mismo me siento enamoradisima de alguien que no puede corresponderme y sé que tengo que dejar a esa persona ir pero no es tan fácil. Porque me puede el deseo, las hormonas etc…y siento mucha frustración e impotencia wue me impide centrarme en otras personas. Ayuda por favor 🙁

  4. Muy identificada. Estoy justamente viviendo esa horrible sensación de dejar ir, es decir, esa sensación de estar a punto de caer al precipicio. Necesito mucha fuerza de voluntad para poder seguir con la decisión de dejar ir.

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