Tu amor me hace libre

¿Realmente tu amor me hace libre? ¿O la libertad sólo depende de una misma? Una preciosa reflexión sobre el amor, la libertad y el feminismo.

Tu amor me hace libre
Ilustración de Crea con Corazón

Nada es complicado a tu lado,

tu amor me hace libre.

Así dice la canción de Nach y Shuga Wuga, Amor libre, que yo escuchaba cuando tenía veinte años. De esto ya hace otros 14 más y echando la vista atrás, me siento tremendamente afortunada de haber escuchado a Nach y no a Maluma.

La vida son decisiones, es correcto. Pero lo cierto es que cómo tomarlas tiene su base en lo que somos, quiénes somos, qué sabemos, qué leemos y a quién. Formadores de opinión. Importa mucho si escuchas a Maluma y no te han enseñado quién es Silvia Federici; importa muchísimo sobre cómo vas a concebirte a ti misma y tu concepto de relación sentimental, basada en individuos libres.

Porque te quiero libre es un pleonasmo, ¿sabías?

Y es así, nada debe ser complicado.

La RAE dice esto, haciendo uso de su machismo rancio:

Libertad: Del lat. libertas, -ātis. 1. f. Facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos.

Me tomo la libertad de resaltar la palabra hombre porque, aunque ahora mismo no voy a entrar en esta cuestión, merece la pena recapacitar sobre cómo el concepto de libertad va intrínsecamente unido al hombre (y no a la mujer) y cómo este tipo de lenguaje nos mata. Literalmente.
La libertad es un concepto abstracto en nuestra mente y una gran mayoría de mujeres a las que preguntemos si creen que tienen una relación libre, nos dirán que sí. Y en cambio estamos en una sociedad tremendamente machista que nos mata, nos viola, nos humilla y nos da una caza sin tregua.
Yo misma he creído estar en relaciones donde todo era maravilloso y la libertad nos envolvía como esponjitas de chuchería. Entonces, ¿qué pasa aquí? ¿Qué estamos entendiendo por libertad individual?
Pasa que vivimos en constantes relaciones machistas.
Es muy fácil: a nuestras adolescentes les estamos diciendo que en realidad se olviden de lo de ser libre, porque lo que están haciendo aquí es satisfacer al género masculino, porque para eso estamos. Desde muy pequeñas hemos recibido estímulos en esta dirección, desde que somos bebés e incluso desde antes de nacer las niñas son las princesitas y los futuros retoños varones son los folletis del grupo.
Y si nos rescatan de la tristeza, funcionará y serás feliz.
Porque si te quiere te llamará, te mandará ese Whatssap a las cinco de la mañana.
Porque si tú le quieres, irás a casa de su madre a comer los domingos y no hablarás con ese chico, porque sabes que no le gusta.
Y si te besa en el cuello sin previo aviso, tú te volverás loca y todo será genial.
Y si aguantas un poquito y vas hasta el interior, como Bella, habrá un maravilloso príncipe que te va decir todos los días que estás preciosa y que vais a cenar fuera.
Todo eso se llama expectativa. Se llama amor romántico. Se llama machismo.
Y hace mucho daño. Nos mata. Nos mata literalmente y también nos va consumiendo porque si eso no pasa (y creéme, no pasa) serás tremendamente infeliz.
Y esto tiene todo que ver con el concepto de libertad individual, de respetar la propia y la ajena.
Tiene mucho que ver con esos pequeños enfados que se van cristalizando, esa mirada recriminatoria, esa palabra, ese cambio de planes porque a él (o a ella) eso no le gusta.
Se llama violencia, sí, se llama violencia y eso nos desgasta, nos jode, nos machaca, nos vuelve transparentes, invisibles, y nos hace agarrarnos a un concepto de libertad que, hostias, no es. No ES.
La canción dice también un amor sin condiciones y yo digo:
¿Sin condiciones?
Vamos a sentarnos y vamos a hablar sin tapujos sobre lo que yo quiero, lo que me gustaría, lo que tú esperas, lo que te gustaría. Y a veces, pasa que yo quiero estofado de carne, pero que tú eres vegetariano; así que vamos a poner como condición no herirnos, entendernos, comprendernos, darnos la libertad de ser como queremos ser, utilizar el amor para mejorar pero no para cortarnos las alas y retroceder. Así que si la condición es buena para ambos, bienvenida.
Si te rechina, revísalo, porque no está bien.
Si te duele, no es amor.
Si te acongoja, no es libertad.
Y si no quieres, di NO.
Y si no te escuchan, grita.
Y si no puedes gritar, habla con una feminista.
No te quieren libre, te quieren sumisa, así que es tiempo de ir revisando todo lo que no nos hemos planteado hasta ahora y comenzar de nuevo.
Porque la libertad es intrínseca al amor, nadie puede ni debe darte libertad.
Tú ya eres libre.

 

 

2 Comentarios

  1. Creo que, como muchas veces, no puedo explicar todo con las palabras, pero, como siempre, lo intento. Y debo decir GRACIAS, porque son hermosos y más aún NECESARIOS estos artículos, estas palabras, estos sentidos. Hablarnos es lo más necesario, volver a la cueva y contar a los otrxs lo aprendido, lo que no vemos de las sombras o lo que vemos en las sombras, lo que nos aprisiona. GRACIAS, porque a veces no puedo encontrar todas las palabras para explicar lo que me sucede, pero estos textos me ayudan en niveles muy profundos.
    Alivia.

    • Hola Malena y muchas gracias por tu comentario, de verdad.
      Hablar es la acción. La más importante. HABLAR. De ella surgen otras que cambiarán nuestra vida. HABLAR es la razón de ser de cada uno de estos artículos. COMPRENDERNOS, APOYARNOS. La SORORIDAD. Aquí siempre tendrás una mano tendida. Esto es por vosotras y por nosotras.
      Gracias, nos vemos en los bares.
      Laura

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