Lo más sexy del momento

Desde los tangas de cintura alta de los 80, hasta los glúteos XL de las celebrities. Adecuarse a lo más sexy del momento nunca ha sido fácil.

Lo más sexy del momento
Ilustración de Ori

El vello púbico casi ha desaparecido del mapa. El aumento de glúteos pelea por hacerse un hueco como operación estrella y cada día más mujeres optan por blanquear o rejuvenecer sus genitales. ¿En qué momento el porno pasó a dirigir nuestras vidas?

Casi recuerdo con añoranza aquel día en que Demi Moore se puso implantes para participar en Striptease. En aquel momento todo era nuevo y aquellos implantes eran el no va más. Todo el mundo estaba shock. ¿Qué?¿Silicona? ¿Pero no es peligroso? ¿Cómo va a quedar bien? ¡Vamos a ver la película!  Vivíamos todo con una incesante mezcla de curiosidad y estupefacción, queríamos saber más y más. En algún momento nos dimos cuenta de que no era un fenómeno aislado; una nueva moda se estaba gestando.

Ya lo advirtió Pamela Anderson cuando corría con su mítico bañador rojo por Santa Mónica mientras las paredes de medio mundo se empapelaban con su imagen. Amanecía un nuevo mundo lleno de posibilidades que se movían entre la fascinación y el rechazo burlesco. Cuando la moda comenzó a extenderse entre las mujeres de a pie, no supimos muy bien cómo reaccionar. Recuerdo que empezaron a verse por la calle camisetas con la frase Silicone free para mostrar que lo de toda la vida no debía perder su encanto.

Así es la vida y así es la moda, siempre cambiando, siempre dándonos libertad y arrebatándonosla al mismo tiempo. Seguramente nadie hubiera considerado sexy hace unos años a una mujer llena de tatuajes con abdominales como tabletas de chocolate, pero hoy es sexy. El tiempo pasa y nunca deja de sorprendernos. Nos quejamos de las modas de ahora y al final acabamos siguiendo la que menos esperábamos, la que nos parecía más absurda de todas, esa que sólo influía en la gente sin autoestima.

Y si no que se lo pregunten a los tangas, que han visto pasearse a millones de cuerpos con sus elaborados y complejos diseños desde los años 80 hasta el 2000. Playas abarrotadas de tangas amarillos, rojos y naranjas sobre pieles embadurnadas con aceite de coco y cocacola invadían todo el litoral. Por aquel entonces era sexy y a nadie le preocupaban los rayos ultravioletas.

En España cantábamos con alegría Y suelto mi pelo y pinto mi cara, me pierdo en la noche, me quemo en la playa y lo dábamos todo chamuscándonos en la hamaca mientras leíamos y creíamos en el horóscopo del mes. La vida era la bomba. Los bikinis cada vez se hacían más pequeños; recuerdo que hace unos años algún fabricante intentó poner de moda un tanga sin cuerdas a los lados que parecía una especie de salvaslip con un palo que se arqueaba entre las nalgas. Nunca se consolidó como idea.

¿Qué decir de nuestros pelos? Ya no están de moda más allá de los ojos. Podemos colocarnos extensiones en el pelo y las pestañas; pero más abajo de eso, se libran toda clase de batallas contra ellos. Los tiempos en los que Sofía Loren lucía axilas sin depilar y cautivaba al mundo pasaron a la historia. Aunque algunas mujeres lo eligen hoy en día de forma deliberada (incluyendo a algunas famosas) y hasta se decoloran las axilas, reconozcámoslo; no es la opción que más se ve por la calle.

Ni eso, ni el vello púbico. Hemos pasado de las alegres y exuberantes selvas amazónicas a meter la tijera u otros objetos afilados cada vez más adentro pasando por triángulos, cuadrados y demás formas geométricas por el camino hasta la extinción total. Hemos llegado a un momento en el que las preadolescentes se arrancan el vello púbico desde que aparece y no saben lo que es vivir con él. Ya no es visible, ya no existe. Puedes acostarte en una camilla y eliminarlo para siempre a un precio todavía no muy razonable.

Nadie pensaría que hace pocos años (menos de 20 incluso) era erótico ver el vello púbico de una mujer. De hecho, hoy en día podemos escuchar ese murmullo colectivo sobre lo poco sexy e incluso antihigiénico que es el vello púbico (universo danos paciencia). Qué peliaguda, y nunca mejor dicho, es la ignorancia colectiva del ser humano.

De las supermodelos al super booty. Si abrimos una revista de famoseo cualquiera lo comprobaremos. Están de moda las retaguardias grandes siempre que desafíen la gravedad. El 90-60-90 de las grandes supermodelos pasó a la historia. Nos quejábamos porque era muy difícil cumplir con aquello. En los 90, Ruby, la muñeca Barbie de Body Shop rezaba en un cartel revolucionario que había 3000 millones de mujeres en el mundo y sólo 8 eran supermodelos. Recuerdo mirar aquella imagen en la puerta de la tienda casi con lágrimas en los ojos. Por fin alguien estaba diciendo alto y claro cómo me sentía. Claro, nadie nos avisó de la avalancha de curvas al estilo superheroína de Marvel que estaba por llegar.

Veremos con qué nos sorprende la moda en años venideros. A veces nos entusiasmará, a veces nos repelerá y muchas otras veces, al cabo del tiempo, nos hará gracia. En esos momentos quizás nos arrepintamos tanto de haber seguido una moda como de habernos opuesto a ella. La vida es cambio, y lo que es o no es sexy, nunca dejará de sorprendernos. Adorna tu cuerpo como te plazca, déjalo al natural si te gusta y disfruta haciendo lo que quieras con él. Eso sí, por favor, hagámonos un favor colectivo y nunca jamás volvamos a tirarnos en la playa y chamuscarnos bajo el sol, eso sí que jamás será sexy.

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