19 trucos para despertar en primavera

Si quieres aprovechar las energías de la primavera para renovarte y empezar de nuevo, no te pierdas ninguno de estos planes.

ilustración de Laura Izquierdo

En este lado del globo algo huele diferente. La luz está cada vez más presente en la calle y nuestro cuerpo está empezando a despertar después de unos largos y necesarios meses de descanso. Los primeros rayos de sol que nos llegan a la nuca estallan con la fuerza de un dulce escalofrío y nos recuerdan que la primavera ha llegado para teñir de colores cada esquina de la ciudad. ¿Cómo puedes sacar todo el partido a esta estación?

  • Vitamina D. Tu cuerpo y mente la piden a gritos para fortalecerse. Unos minutitos dejando que el Sol de primera hora te bañe de calorcito y energía, y a comerse el día.
  • Agradecer al invierno. Gracias a que llevamos unos meses hibernando, todo lo aprendido servirá para crecer con más fuerza y energía que nunca en primavera. ¿Qué plan quieres que vea la luz?
  • Plantar hierbas aromáticas. Es un buen momento para el cilantro, el perejil, el eneldo y el cebollino. Podemos darle un sabor increíble a los platos sin químicos raritos de dudosa reputación
  • Frutas rosas. Fresas, cerezas, frambuesas… Teñir de rosa alguna comida del día aporta vitamina C, antioxidantes, alegría a la vista y, por si fuera poco, comer de temporada ayuda al bolsillo y al medio ambiente.
  • Verduras verdes. Es tiempo de espárragos a la plancha, en crema, en ensalada tibia… Y también de berros, guisantes y habas entre otras delicias primaverales.
  • Deporte al aire libre. En la playa, la montaña o el jardín. El aire fresco y el sol contribuyen a mejorar la salud mental durante cualquier actividad. No lo digo yo, lo dice un prestigioso estudio.
  • Celebrar el primer día de primavera. Somos lo que celebramos, ¿no? Cada cultura tiene sus rituales para dar la bienvenida a esta época tan loca del año, que no sea por falta de alternativas.
  • Lista de propósitos primaverales. Si nos proponemos cosas para el año nuevo en enero y luego nos olvidamos de cumplirlas, ¿no sería más productivo y realista que lo hiciéramos en cada estación del año? Ahí dejo la idea.
  • Pon una planta en tu vida. Producen oxígeno, alegran los rincones, te ofrecen buena compañía y lo hacen todo más bonito. ¿Se puede pedir más?
  • Cambio de armario. No se trata de comprar algo si no quieres. Se trata de sacar, observar, sentir y ordenar. Luego todo es más fácil. Así lo que ya no aporta alegría o no es de utilidad puede dejar espacio a lo bueno que está por llegar.
  • Limpieza de primavera. En inglés se utiliza bastante este término que me encanta. Igual que con el armario y hasta con la vida, al limpiar a fondo sale a la luz todo lo que escondíamos. Al ordenar se ve más claro lo que falta y al abrir las puertas y ventanas el aire limpia cada esquina y se lleva lo que no necesitamos.
  • Mascarillas, masajes y demás potingues. Ahora que no te congelas de frío ni te asas de calor al salir de la ducha, es el momento perfecto para disfrutar de un masaje donde más se necesite. Mucho mejor con ingredientes naturales, ¡la piel come!
  • Leer al aire libre. No hay ninguna investigación que lo corrobore, o quizás sí; pero conozco pocos placeres lectores más satisfactorios que tirarse con una manta en la hierba, entre el sol y la sombra, abrir un libro y subrayar.
  • Picnics bajo el sol. ¿Hace falta que añada algo más?
  • Hacer natación. En invierno se hace un poco cuesta arriba, lo sé. Por eso un plan perfecto de primavera es volver a apuntarse a la piscina y notar de nuevo cómo el sudor, el agua y las endorfinas se mezclan formando un cóctel maravilloso para cuerpo y mente.
  • Comer vida. No se trata de hincarle los colmillos al ser que tengamos al lado y volvernos jóvenes para siempre (aunque nos guste mucho el ser), sino de comer más cosas frescas, llenas de tierra y colores y dejar cada vez más de lado todo lo híperprocesado, envasado o proveniente del sufrimiento continuo del planeta y quienes lo habitan.
  • Redecorar. Nuestra casa es el lugar más íntimo y especial que tenemos y en el que más tiempo solemos pasar. ¿Por qué no llenarla de mensajes positivos que nos hagan sentir bien?
  • Ir al mercado. En las grandes superficies podemos comprar alimentos que viajan miles de kilómetros para llegar hasta nosotros, pero a veces no somos conscientes de la cantidad de cosas que se cultivan o cocinan localmente. Frutas, verduras, panes, repostería… Siempre hay algo que redescubrir.
  • Disfruta. Inventa pequeños placeres de primavera y vívelos a solas tan a menudo como puedas. Si la felicidad no es la meta sino el recorrido, quiérete, mímate y cuídate cada día como si fuera el último.

Feliz cambio de estación.

 

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