Cambiar de profesión después de los 30

Seguro que alguna vez te has planteado si no es demasiado tarde para aprender esa profesión que te atrae y has pensado que todo sería más fácil si hubieras empezado las cosas en su momento. No siempre tiene por qué ser así. Amanda nos lo cuenta.


Ilustración: Mitucami mituca


Pongamos que en este momento hay 3 personas leyendo este artículo. Una tiene 23, otra 30 y otra 47. Seguramente las tres se hayan planteado si no es ya demasiado tarde para formarse en eso que les está gustando tanto. ¿Cuál de las 3 tiene razón? Probablemente ninguna. Creerse mayor para algo no tiene límites, siempre miramos a las personas que tienen unos años menos y pensamos que fácil sería hacerlo si tuviéramos su edad. Pero es mentira, porque esas personas también están estresadas pensando qué fácil sería hacerlo si tuvieran aún menos años. La cosa no para nunca. ¿Y si pedimos consejo a la generación anterior y por fin entendemos que nunca es tarde mientras vivamos? No hace falta que nos dejemos la vida en una misma carrera  para convertirnos en la persona que mejor hace algo en el mundo, sólo basta con que seamos felices haciéndolo.

El otro día en la piscina oí a una mujer excusándose porque ya era mayor para hacer un ejercicio. Otra señora de 67 años estaba indignada porque la mujer que se quejaba sólo tenía 55 y claro, ella a los 55 no es que fuera mayor; !es que ella se comía el mundo! Por dios, ¡sólo tiene 55 años!, no paraba de repetir como si le produjera dolor haberla escuchado. Que este ejemplo sirva para ilustrar lo absurdo que es considerarnos mayores para hacer algo nuevo; bien porque creamos que vamos a ser como un dinosaurio en una clase llena de personas de 20 años, a lo mejor porque creemos que no tendremos la energía necesaria para hacerlo, porque tenemos miedo a que nuestra familia nos considere ovejas negras o porque nos han enseñado que aquello que nos gusta debe empezar a una edad temprana y debe durar toda la vida.

El caso es que nos han enseñado tantas cosas sobre la obligación de encontrar nuestra vocación y aquello a lo que debemos o no dedicarnos que, aunque fuera con buena intención, nos han hecho perder el norte y sufrir cuando podría haber sido un camino alegre y fluido. Eso de que algún día simplemente sabremos qué hemos venido a hacer a este mundo, eso de que debe de ser a una edad lo más temprana posible, eso de que debemos dedicarnos a ello para toda la vida, eso de que la vocación hay sólo una y todo el mundo tiene que descubrirla… Mucho daño. Por eso hoy vamos a demostrar que una persona puede hacer muchas cosas en su vida y descubrir algo apasionante a lo que dedicarse a cualquier edad, sin presiones vocacionales de por medio.

Y tú puedes pensar: vale, pero en mi caso es realmente tarde. Puede ser, pero sólo si lo miras desde una perspectiva plana. Sólo hay que darle a la idea una pequeña vuelta de tuerca. Por ejemplo, a los 20 años dejaste de correr y ahora que tienes 40 te arrepientes de no haber llegado a competir como atleta. Vale, llegas un pelín tarde para las próximas olimpíadas. Pero si lo que te gusta es correr, puedes apuntarte en algún lugar para hacerlo con más gente, puedes abrir un blog sobre lo que vas a aprendiendo o puedes trabajar en una tienda de zapatillas deportivas en la que puedas asesorar a la gente. Siempre puedes hacer algo que te haga ser feliz aunque se manifieste en profesiones diferentes. Por otra parte, no hay por qué convertir cada pasión en un trabajo; también existe la posibilidad de hacerlo como hobby, que eso también nos da paz y alegría.

Para ilustrar el ejemplo de cómo es natural hacer algo que te guste, tengas la edad que tengas y hayas cambiado de profesión todas las veces que hayan sido necesarias, (somos personas, cambiamos para ser felices y no debemos sentirnos culpables) aquí van algunos ejemplos de mujeres a las que conocemos porque han destacado en alguna profesión y no empezaron a interesarse por ella hasta muchos años más tarde de lo que la sociedad les había enseñado que era lo correcto.

Julia Child. La americana que enseñó el arte de la cocina francesa a una generaciónJulia se había graduado en historia, quería ser novelista, trabajó en publicidad e incluso para el servicio de estrategia de EEUU. No fue hasta los 37 años mientras vivía en París con su marido cuando decidió interesarse por la cocina y estudiar en el prestigioso Le Cordon Bleu. ¿El resultado? Su libro, Mastering the art of french cooking, que escribió a los 50 años, sigue siendo hoy en día uno de los libros de cocina más famosos del mundo, por no mencionar sus programas televisivos, que no eran nada comunes en la época y fueron un referente.

Penélope Fitzgerald. Responderá a tu pregunta sobre si ya es demasiado tarde para empezar a escribir. Penélope, que trabajó para la BBC durante la Segunda Guerra Mundial, tenía 58 años cuando publicó su primer libro, una biografía; aunque después no paró de hacerlo y escribió novelas, ensayos, cuentos y cartas. Su última novela, La Flor Azul, fue galardonada y considerada libro del año.

Kathryn Joosten. Quizás no te suene de primeras, pero aunque ya había participado antes en El Ala Oeste de la Casa Blanca, yo la recuerdo con especial cariño como esa señora que hacía lo que le daba la gana en la serie Mujeres Desesperadas y por la que ganó  dos premios Emmy. Al parecer, después de separarse de su marido empezó a perseguir un nuevo horizonte que a menudo parece destinado sólo a la juventud: ser actriz. Nadie lo habría imaginado teniendo en cuenta que hasta los 42 años Katryn trabajaba como enfermera.

Vera Wang. La diseñadora de trajes de novia por excelencia. ¿A qué edad decidió que sería buena idea abrir un taller de vestidos de novia? A los 40 años. Antes se dedicaba a participar en campeonatos de patinaje, había estudiado historia del arte, había trabajado como editora de moda y como directora de diseño para otra marca. Sus primeros diseños propios fueron para patinadoras artísticas. Si te gusta seguir la alta costura, es prácticamente imposible que no la conozcas.

Nina Zagat. Tenía 51 años y era abogada cuando decidió crear con su marido Tim, también abogado, un negocio que hoy en día es astronómico en EEUU: la guía Zagat. Lo que había comenzado como un hobby entre amigos que comentaban sus opiniones sobre restaurantes, se convirtió en una pasión a la que dedicar todo el tiempo del mundo. Pues sí, parece que los 51 años son un genial momento para cambiar de carrera.

Grandma Moses. ¿Convertirte en pintora a los 76? Por supuesto. Si tienes que dejar de bordar a causa de la artritis pero puedes sostener un pincel en la mano, ¿por qué no ibas a hacerlo?  Los cuadros de Anna Mary Robertson Moses, así es como se llamaba, eran diferentes: campestres, llenos de colorido y alegría. Se hicieron famosos en una galería de pintores desconocides y a partir de ahí aparecían por todas partes: postales, telas… Por cierto, desde que empezó a pintar hasta que murió, llegó a crear más de 1.000 cuadros; los últimos 25 cuando ya tenía 100 años. ¿Cómo se te queda el cuerpo? Espero que lleno de alegría, como a ella.

Me da igual que sea un cliché. Nunca es tarde para empezar aunque a veces haya que girar la idea y darle una perspectiva más cómoda. Prueba, de eso va la vida. Nadie te está observando con lupa, nadie tiene el poder de decidir qué es mejor para ti ni cuándo. Aquí sólo hay ejemplos de mujeres a las que se ha reconocido por algo en concreto, pero sólo para que sirvan de referente. Si bajásemos a la calle y preguntásemos a cada persona a qué se dedica hoy en día y por qué, podríamos escribir cientos de miles de artículos esperanzadores que nos quitaran de la cabeza la idea de que todas las personas debemos encontrar una vocación y que debemos ser lo más jóvenes posibles para ejercerla. Dejemos de pensar que es demasiado tarde a los 25, a los 45, a los 55… Y de preocuparnos por lo que pensarán los demás cuando nos vean. Las opiniones de los demás no son las que van a hacernos felices, sólo nuestras acciones son las que pueden conseguirlo.

 

4 Comentarios

  1. Laura Alcalá

    Me encantó! Gracias por compartirnos y ayudarnos a quitarnos dudas.

    Abrazo a todas.
    L.

  2. Es como una señal, justo lo que necesitaba leer,… manos a la obra! ?

  3. Cuando pensé que era demasiado tarde para comenzar de nuevo y tomar otra decisión el universo me ha vuelto a responder. Namaste

    • Amanda A

      Me alegro mucho de que te haya servido como señal 😉

      Namaste

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