Equilibrios: literatura de autoayuda

¿Cómo se puede hacer un artículo literario sin escribir sobre un solo libro? Haciendo equilibrios. Chiste un poquillo malo para reflexionar sobre los libros de autoayuda.


Ilustración de Conchi G.
Ilustración: Conchi G.


El equilibrio, el punto medio, la virtud psicológica, emocional, física. Los extremos te pueden hacer zozobrar, pueden perderte en  los tonos medios donde la verdadera esencia toma su máxima expresión.

La inmediatez de la palabra equilibrio me transporta a una capacidad espiritual y filosófica, reflejada en miles de libros de autoayuda, que usan el poder de esa palabra para vender ejemplares a todo aquellas personas deseosas de hallar el camino a la mejora personal. Seguramente, en muchos de estos libros, se invierta menos tiempo en escribirlos que en realizar una portada estéticamente atrayente, fervientemente estudiada por el departamento de marketing, para captar a los potenciales compradores, ávidos de conocimiento.

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Portadas con títulos de grandes letras amarillas fosforitas o de fotos con lagos, montañas, mares o montoncitos estratégicamente colocados de piedras, llenas de paisajes con atardeceres y ocasionales seres humanos que lo contemplan sentados de espaldas, admirando en la lejanía de la belleza, la verdadera solución a sus problemas.

Lejos de cumplir con su cometido, –>Lejos de cumplir con su cometido, a mí, pasar por la sección de autoayuda de las grandes librerías, me produce una sensación de autentico pavor más que de bienestar y tranquilidad.

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Sin embargo, sí que es cierto que hay buenas excepciones de libros, realizados por personal experto en los campos de las ciencias sociales que se merecen su respeto y que se basan en técnicas eficaces para mejorar parcelas de tu vida (poniendo mucho de tu parte, claro está). No obstante, en una sociedad que impera las soluciones rápidas y efectivas, la búsqueda de la felicidad como un meta y concepto perfecto al que todos tenemos que llegar por imperativo legal, me parece harto complicado.

De todos ellos, los libros de filosofía oriental, dignos de un artículo aparte, son donde la palabra equilibrio aparece más frecuentemente. Sin lugar a duda, la filosofía oriental, y actividades como la meditación, el yoga, pilates, etc. se han comprobado eficaces, beneficiosas, atractivas e intelectualmente interesantes. Sin embargo, como en todas las materias de la vida, existe una importante calaña de intrusismo, desconocimiento, avaricia y posturas radicales que crean desconfianza y rechazo.

No sé cuándo y cómo los pensamientos de Confucio, Bodhidharma, Buda o Lao-Tse se han convertido en el mantra que repite el gurú de turno al que le pagan 30 euros por sesión para que me diga como filosofía máxima del ser humano “La vida es respirar”. O lo que es lo mismo, “respirar vida es” que diría Yoda, para enseñar a sus jóvenes padawan “el equilibrio de la fuerza”.

Pd: Por recomendar un libro sobre otro tipos de «equilibrios» en esta sección, os voy hablar de Alcanzar las Nubes, en el se cuenta la historia de Philippe Petit, quizás el equilibrista más famoso del mundo, que el 6 de agosto de 1974 atravesó en danza eterea y de forma ilegal por un cable de acero las ya desaparecidas Torres Gemelas.

philipe

Philippe (también autor de su propio relato) es un tipo bastante espiritual que entiende el equilibrismo como un arte poético. Sin dejar de lado que el libro tiene sus pequeñas carencias, la potencia de la historia y su particular visión lírica y apasionante hace que merezca la pena.

>En el 2009 hicieron el documental «Man on wire» y el año pasado estrenaron la película basada en esta hazaña, “El desafío”, por si os interesa saber un poco más sobre el tema.

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