Yo soy una gordimala

Elo, tras muchísimas reflexiones, ha llegado a la conclusión de que es una gorda que nunca podrá aspirar a ser una gordibuena. Así que, para aquellas que tampoco lo sean ni quieran serlo, os propone uniros al club de las gordimalas.


Ilustración: Patricia


Últimamente han surgido muchísimos movimientos que abogan por la aceptación del propio cuerpo de las personas que no tenemos un físico normativo. Aquellas personas que me leéis, sabéis que uno de los temas más recurrentes en mis artículos de Proyecto Kahlo es precisamente este. El nacimiento y auge de nuestra revista online ha ido de la mano con mi crecimiento personal en materia de fat-activism (activismo gordo).  Me parece que la creación de estos colectivos o movimientos es algo sumamente positivo que, a mí personalmente, me ha ayudado mucho a aprender a quererme y aceptarme tal y como soy. Sin embargo, he podido ir comprobando con cierto horror que algunos de estos movimientos caen en dos errores fundamentales.

Por un lado, tenemos a aquellxs que, para reivindicar los derechos de las personas gordas, discriminan a las chicas delgadas. Las chicas con cuerpos normativos también se ven asfixiadas por los cánones de belleza de nuestra sociedad. Nunca somos lo suficientemente altas, guapas y delgadas.  Al igual que no todas las gordas tenemos problemas de salud, las delgadas tampoco. Creo que hay que aplicar el sentido común y pensar que no debemos hacerle a nadie lo que no nos gusta que nos hagan a nosotrxs. Si te revienta que la gente asuma que por ser gorda eres vaga o estás enferma, no asumas tú que una chica muy delgada es anoréxica. No es justo y puedes causar mucho dolor.

Por otro lado, he venido observando que, dentro de las gordas, se está empezando a realizar una clasificación de gordas aceptables y gordas que no lo son. Gordibuena es un término que, a pesar de la loable intención que tiene detrás, deja fuera a muchas personas. He podido llegar a leer en una descripción de qué es una gordibuena cosas como que tienen una cara bonita, el guapo subido, ganas de sacarse partido, el cuerpo proporcionado y buen humor. Es como decir: lo sentimos, si no cumples estos requisitos no puedes pertenecer al Olimpo de las curvys. Eres una gorda sin más.

Imaginemos a una chica gorda, que no tiene una cara especialmente agradable o que tiene las caderas bastante más anchas de lo que marcan los cánones. O a otra chica a la que le importa un pimiento no sólo sus kilos de más, sino arreglarse o maquillarse. O a esa otra que tiene un humor de perros y le cuesta sonreír. ¿Ya no pueden resultar atractivas? El atractivo es algo que va más allá del físico, de una cara bonita o de tener buen humor. No es necesario todo esto para gustarte y gustar al resto de la gente. Haciendo este tipo de clasificaciones, los movimientos contra la gordofobia tiran piedras contra su propio tejado. Habrá chicas que no se sientan representadas por esos cánones y que puedan llegar a pensar que no pueden atraer a nadie.

Cuando echo un vistazo a algunos artículos que empiezan a proliferar en medios convencionales sobre curvys con estilo, he podido comprobar que, dentro de la gordura, casi todas ellas cumplen una serie de cánones. A saber: cuerpo estilo reloj de arena, maquillaje hasta las orejas, melenones despampanantes, labios carnosos, mirada lasciva… Seguimos así perpetuando una serie de estereotipos sobre el cuerpo de la mujer, solo que esas chicas tienen unos cuantos kilos más. Por no hablar de que la mayoría de esas chicas son occidentales, ¿dónde queda la diversidad?

Y, además, todas esas modelos de tallas grandes, aun teniendo un cuerpo relativamente fuera de lo normativo, en muchas ocasiones aparecen retocadas hasta decir basta en sus sesiones de fotos. Siempre me vienen a la cabeza dos cosas cuando veo esas fotos: una, una conversación con mi pareja sobre un anuncio de una chica con un bañador asimétrico. Yo comenté que era un bañador precioso, pero que sólo le podía quedar bien a una chica como la del cartel. Él me contestó: pero es que esa chica de ahí no es de verdad. Con lo bonito que es el cuerpo de una mujer con todas sus imperfecciones… La otra, una pintada con el símbolo de la mujer que había en la facultad en la que ponía gordas, feas y peludas.

Pues sí, no tenemos por qué ser bonitas según nos dictan que lo seamos. Vivan nuestras estrías, nuestra celulitis, los granitos de la cara, el pelo recogido en una coleta enmarañada porque no te apetecía peinarte o la cara seria a las siete de la mañana. Si formo parte de un movimiento sobre visiones positivas de nuestrxs cuerpos, no me sirve que las chicas gordas que aparecen en los medios sigan teniendo la piel y el maquillaje perfecto.

¿En qué número de la báscula comienzo a dejar de ser gordibuena para pasar a ser gorda? ¿Soy gordibuena el día que me pongo un escotazo y me maquillo pero una simple gorda cuando no me peino y voy con unas deportivas roñosas? De nuevo ponemos etiquetas y límites a la belleza; creamos nuevos prejuicios y decidimos, desde nuestra estrecha y acotada parcela de la realidad quién está buena, quién es atractiva o guapa y quién no.

Si ser gordibuena es tener que estar siempre maravillosa, perfecta y dispuesta… A mí que me esperen sentadxs.

 

8 Comentarios

  1. Yo soy hermosa! ?
    Con mis kilos y despeinada.
    Mis estrías y mi dedo chiquito del pie derecho todo torcido.
    Pero me maquillo para verme con ojos más lindos.
    Todas podemos decir y tener opinión, pero cada una sabe que, produciendonos, nos sentimos mas seguras. Primer paso: quierete. Segundo: demuestratelo.

  2. Totalmente de acuerdo. Como mujer gorda, hay un comentario que me hacen a menudo y que durante muchos años (sobre todo en la adolescencia, cómo no) me ha acomplejado: ‘qué pena…con lo guapa que eres, con unos kilos menos serías perfecta’. Digamos que, dentro de mi gordura, soy ‘lo más normativa’ que podría ser: muy alta, piernas largas (lo que ayuda estar ‘proporcionada’), caderona, pechugona y, por supuesto, con barriga, pero de cintura estrecha, cuello largo, cara fina. Suelo maquillarme y visto ‘bien’ (esto es, a nivel social, que he aprendido a disimular ‘mis defectos’, a.k.a mi barriga, con la ropa que me pongo) y cumplo con los estereotipos ‘femeninos’ hasta el punto de que muchxs se sorprenden cuando descubren que juego al rugby (de repente me miran como si acabaran de descubrir que poseo un tercer ojo en la frente y me sueltan algo similar a ‘uy, con lo femenina que pareces…’, comentario que me saca de quicio y que me daría para un artículo completo). También he perdido la cuenta de las veces que me han dicho ‘tú no estás gorda, tú estás jamona’.

    Siempre he pensado que conceptos como ‘gordibuena’ o ‘jamona’ son peligrosos para nosotras, las mujeres con cuerpos no normativos, y no entiendo cómo muchas de nosotras los promueven o defienden. En primer lugar, porque sigue siendo discriminatorio para aquellas que no cumplen con ciertos cánones y, en segundo lugar, porque aquellas que sí se ajustan a cierta normatividad estética también sufren una presión extra, porque al final siendo ‘guapa’ (sea lo que sea eso) y gorda te estás ‘echando a perder’ (ya sabéis ‘la mejor versión de ti misma y blablablabla’). Crear categorías que distinguen entre ‘lo aceptable’ y ‘lo que no lo es’ se aleja totalmente de cualquier reivindicación en pro de la inclusión, y lo único que hace es dividirnos aún más. Y no creo que ese sea el objetivo.

  3. Pues a mí me parece de lo más normal que una persona que «se saca partido» o que está dispuesta a sonreír resulte más atractiva que una que no.

  4. Laura Aguilar

    Me gustó la parte que dice que podemos pensar que si no seguimos los estereotipos como «gordibuena» no podemos atraer a nadie. Y es cierto, yo a mis 22 años tengo complejos y muchos, nunca he tenido novio y los chicos con los que he salido sin más piden sólo sexo, y vienen nuevamente mis complejos y mil dudas que no me permiten vivir plenamente mi vida sexual ni amorosa.
    En ocasiones me doy cuenta que los chicos me ven, me siguen con la mirada, me inspeccionan y alguna que otra vez me sonrien, incluso estando acompañados ( cosa que me molesta mucho) de una chica «normal» muy linda, es ahi cuando me doy cuenta que cada quien tiene sus gustos y que para algunos hombres es difícil aceptarlo por miedo al que dirán, a las burlas etc.

  5. Las gordas son,inteligentes,sensibles, buenas, malas,guapas, feas, etc,etc, pero tienen, sentimientos,inteligencia y corazón q eclipsan a los estereotipos

  6. Qué acertado tu artículo. Ahora se divulga que «mujer de verdad es la que tiene curvas». Por ejemplo yo estoy gordita pero mis caderas siguen siendo estrechas. Siempre que veo esas publicaciones me siento mal, como si las que no tenemos cuerpo de guitarra fuéramos menos mujer. Pues no. De hecho somos muchas y somos hermosas tal y como somos.

    • Me encantó tu comentario estaba justo a escribir eso mismo no tengo caderas grandes y es fatal no entrar en lo q ahora denominan curvy. Deberíamos hacer un movimiento para las q somos gordas y ya!

    • Lilith Cruentus

      Tienes tanta razón. A mí me pasaba igual con las caderas, pero hace tiempo que dejé de lado todos esos estándares y comencé a amar cada cosa de mi maravilloso cuerpo. Un abrazo.

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