Elige bien

Una conversación entre una lectora y una mujer india que nos hace reflexionar sobre nuestras libertades.



Algunos somos más románticos y vivimos soñando que algún día llegará esa persona que nos seguirá eligiendo aunque tuviese la opción de elegir entre 100. Otros son más exploradores, capaces de mantener relaciones muy esporádicas, o compartir varias horas una misma noche con diferentes “puntos”. Sin embargo hay otros que, por razones religiosas o por tradición, no tienen la oportunidad de elegir si quieren ser soñadores o exploradores.

Ni siquiera pueden elegir quien será esa persona con la que quieren compartir su vida. En algunos casos tienen suerte y con los años llegan a amarse, pero en otros la mujer pasa a ser una criada en casa del marido, donde no sólo tiene que satisfacer las necesidades de este, sino también todas las exigencias de la suegra.

India es un inmenso país democrático donde se acepta la convivencia de diferentes religiones como el islam, cristianismo, sijismo, budismo y jainismo, todas estas en minoría puesto que el hinduismo es la religión más extendida y practicada.

Gracias a la globalización se puede encontrar en las grandes ciudades familias que a pesar de ser hinduistas no siguen todas sus creencias, como es en el caso del matrimonio, por lo que los jóvenes tienen la oportunidad de elegir. Pero en los pequeños pueblos, que son muchos, las tradiciones se repiten de generación en generación.

He pasado en India un mes y medio, corto pero muy intenso, por eso esto será un relato vivo, y sobre todo la historia de una mujer con la que tuve la grandísima oportunidad de tener una conversación de confianza. Ella me acercó emocionalmente a la situación que las mujeres viven en India. Y por ella, quiero compartir este mensaje con todas las Fridas que están dispuestas a seguir leyendo.

Ella tiene 30 años, pero su rostro dice que tiene más, quizás sean los signos del sufrimiento. Con una condición física similar a cualquier otra mujer de la India, baja y delgada, tiene una talla de calzado que no supera la 37. Perteneciente a una familia de pueblo muy trabajadora. Tiene su propio negocio, te enseña a cocinar suculentos platos del Sur, centro y Norte de la India. Pero lo que esconde es porque quiere hacer este trabajo, lo utiliza como un medio para olvidar lo que para ella es la desgracia que le ha tocado vivir.

Una persona aparentemente extrovertida y feliz. Muy alegre y cariñosa, adora a los niños, tiene sobrinos rondando por su cocina. Y se conforma con ello porque sabe que nunca va a ser madre. Y también sabe que no va a sentir el cariño de un hombre.

Sus padres, como muchos en la India, intentaron arreglar su matrimonio cuando ella era joven, con sólo 18 años. Varios candidatos pasaron y todos la rechazaron. Dijeron que era baja o fea, que no trabajaba, cualquier excusa para hacer saber que no era suficiente. Y yo, que no quiero enseñar una foto de ella por privacidad, os aseguro que no era un callo.

Me describió cómo sufrió y cómo tenía que ocultarlo y ocultarse para que su familia no la viese llorar. Hoy en día es feliz dando sus clases y hablando con los extranjeros que se pasan por su cocina. Fue curioso cuando me preguntó por qué los cuatro chicos argentinos que se hospedaban en su “guest house” eran felices y reían todo el rato. ¿Qué podía responder yo?

Ella terminó la conversación dándome un consejo que quiero compartir para aquellas Fridas que sueñan con encontrar a su abuelito, esa persona con la que envejecer juntos. Bien, ella dijo que somos afortunadas de poder elegir pareja e incluso poder vivir distintas relaciones. Y por ello, debemos ser chicas listas y comprometernos con la persona que nos quiera y nos respete. A la vez me dijo que en la India, donde muchos de los matrimonios son concertados, muchas mujeres viven infelices llorando día tras día y aceptando la situación que les ha tocado vivir en el hogar de su marido.

Terminó diciéndome “acuérdate de mí cuando hagas tu elección”. Y yo estoy segura que me acordaré de ella. Y vosotras, ¿pensaréis en la situación cultural que viven otras mujeres? Y en nuestro poder de elección y el deber que tenemos de elegir bien dejando a un lado los apegos sentimentales en los que se enredan muchas parejas convirtiéndose en una relación nociva.

Llega el otoño y con ello el recogimiento, así que os dejo alguna recomendación para que os envolváis en las mantas y os acerquéis más a la situación de la mujer en India:

Fuego y Agua, de la trilogía de Deepa Metha.

– El libro Mi hermana del Alma, de Chitra Banerdee Divakarduni.

Os he adjuntado la foto de un matrimonio concertado al que también tuve la suerte de asistir junto con los maravillosos niños del orfanato Ramana’s Garden y en compañía de mis compañeros voluntarios.

Además de la vestimenta y los billetes que lleva el novio en su traje me llaman la atención las caras de los novios. ¿Qué opináis vosotras?

Mi opinión personal, mi consejo, es que tenemos que tener una relación sana con nosotras mismas para después tenerla con una pareja, enamorarse sin miedos, ser como eres, besarse bajo la lluvia e ir quemando etapas con esa persona que hace que la vida sea más fácil. Que te hace reír, que te apoya, que te dice que te estás equivocando, que te respeta y que te quiere como eres.

¡Feliz mes!

Texto y fotografía: Vanessa (26), Galicia (España)

 

Los Comentarios están cerrados.

Navegar

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies