Woody Allen y la insatisfacción crónica

Decimos mal que un deseo ha sido satisfecho. No se satisfacen los deseos, se consigue  que tengamos el objeto, pero estos se apagan, es decir, se pierden y abandonan por la certeza adquirida de no poderlos satisfacer jamás. Giacomo LeopardiZibaldone.


Ilustración: Estrella


¿Habéis visto la película de Woody Allen Vicky  Cristina Barcelona? Independientemente de la calidad del film, tengo que decir que hay una escena que es magnífica, donde Woody Allen a través de la boca de Penélope Cruz me abrió los ojos y me descubrió la insatisfacción crónica, uno de mis mejores y más encantadores defectos.

 

 

Estando en el cine pensé: ¡Soy yo, yo tengo eso fijo! Y también pensé: ¡Que lista la Penélope, por esta escena la van a dar el Oscar fijo! (Y no es por tirarme el pisto, pero sí, se lo dieron). Total, que después de la película me dio por rallarme con el llamado síndrome del estudiante de medicina, que también podría llamarse el síndrome del estudiante de psicología. Pero [email protected] ú[email protected] prefieren etiquetar cosas sin más. Con lo poco valorada que esta la psicología en este país, si encima llamasen a un síndrome con su nombre, no habría ni una consulta en toda España. En fin, el síndrome del estudiante de medicina es que cuando estudias o aprendes algún problema de salud (físico-psíquico), sientes que tienes los síntomas que se indican; vamos, que te convences de que te está sucediendo.

Como me ocurrió a mí,  ya que en aquel momento estaba plenamente convencida de ser como la señorita Scarlett Johansson (a nivel psíquico… Obviamente) y de que padecía insatisfacción permanente o Bovarismo, que según mi colega la Wikipedia (porque yo no recuerdo haber estudiado esta cosa en la carrera) dice que es un estado producido por el contraste entre ilusiones y aspiraciones (a menudo desproporcionadas respecto a sus propias posibilidades) y la realidad, que suele frustrarlas.

La verdad es que expectativas dulces que luego han sido masacradas tengo para coleccionar; entre mis favoritas está la frase famosa que nos vendieron en la infancia-adolescencia: [email protected] haz una carrera que saldrás con trabajo y tendrás un buen sueldo.

De lo que se prometió a lo que se está viviendo, es como mostrarte el trailer de Matrix y luego llevarte a  ver solamente la segunda y la tercera parte…. Seguidas. Doble ración de desencanto.

Pero hablando de desencanto y frustración me voy a centrar más en el tema que comentaba nuestra Pe. Lo que ella critica es el hecho de estar en una situación que te gusta, en la que se esta có[email protected], pero de la que te has cansado ( no se sabe muy bien porqué) y necesitas un cambio, otra cosa que te llene. Cuando se consiga ese cambio será genial al principio, pero luego te sentirás [email protected] y volverás a querer otra cosa de nuevo. Tu realidad por muy perfecta que sea no puede ser eterna. Y aunque se sepa valorar lo que se tiene, no será suficiente.

Total, que me puse a buscar ejemplos cotidianos y descubrí los  Sí, pero… de nuestras vidas:

  •  Sí, estoy a gusto contigo, te quiero hasta el infinito y más allá PERO hay algo que no funciona.
  • Sí, he estudiado una carrera que me encanta, he aprendido mucho, PERO no me veo trabajando en ello, me siento incapaz.
  • Sí, me encanta esta ciudad, la adoro, hay miles de cosas para ver, hacer y descubrir PERO quiero vivir en otra parte.

Y un eterno y largo etcétera de casos que quizás no se declaran verbalmente, pero que se sienten dentro.

Vale, Marta, ¿y ahora qué?

En mis últimos años he buscado y buscado porque nada me producía una satisfacción total. Al principio empezó a minar mi autoestima, hasta que decidí que esta insatisfacción no tenía que suponerme un problema. Hay dos alternativas; una, que siempre se desee más y más y se caiga en un estado de negatividad, angustia, miedo y melancolía, en el cual se piensa única y exclusivamente en el camino que queda por realizar sin valorar también lo que ya se ha realizado. La otra alternativa, que es más flower power y que es la que recomiendo, consiste en ver qué hay detrás de cada insatisfacción e intentar aprender de ella para motivarte, asumir nuevos retos y empujarte a seguir creciendo. Aprender a conocerte  y aceptarte como eres a medida que haces una búsqueda personal para poder mejorar.

Yo me quedé con la segunda, así que quizá no se valorar las cosas buenas que tengo y me fijo, a veces demasiado, en las cosas negativas de la vida, pero estas ya no me asustan, ni me paralizan. Y quizá no encontraré la satisfacción absoluta, pero su búsqueda no será ni una lucha ni un deseo obsesivo; será simplemente un pensamiento.

Marta A.

4 Comentarios

  1. maria cruz garcía gonzalez

    Ya sabemos que a Woody Allen, le va bien comerse el tarro, por lo menos le ha producido beneficios a nivel creativo y económico, a otros niveles lo dudo, pero hay que darse cuenta que a la mayoría de los seres humanos ni lo uno ni lo otro, así que hacemos lo que está a nuestro alcance, que cuando ya has perdido la juventud, te quedan muchos menos lugares por explorar, el amor y el sexo se queda reducido a experiencias mucho menos emocionantes y entonces empieza lo del punto de cruz, algunas clases de teatro, pilates, para no quedarte rígida como un palo, algún viaje si la pensión nos lo permite y tal vez algún nieto que cuidar. De todos modos se aprende a vivir en ese estado de insatisfacción y te llegan a satisfacer cosas que en otra época de la vida no lo hubieras imaginado

  2. También puede ser que no nos hayan educado en el placer, es decir, nos sentimos culpables por disfrutar y esto está fomentado desde una educación judeocristiana cristiana donde el placer es pecado y esto unido a que nos educan a no disfrutar tanto de las cosas por miedo a las desilusiones. En fin, hay que aprender a disfrutar de las cosas y de los logros ; )

  3. La insatisfacción crónica es un estado muy conveniente para las ventas ¿quieres un coche nuevo? Te lo damos a plazos ¿cansada de tu figura? La reconstruimos ¿aburrida de tu vida? Tenemos otra para ti por una cómoda cuota mensual!!!
    Me cansé de actuar erráticamente y aunque tampoco he superado del todo este “síndrome” voy dando pasitos de bebé al aprender a aceptarme a mi misma, mis capacidades y mi entorno… por cierto, siempre me he sentido Cristina XD

  4. Uff, cómo me suena! A mí se me está pasando el virus, pero mi veintena ha sido muy de insatisfacción crónica 😉 Qué aburrida sería la juventud sin ella, ¿no crees?

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