La realidad siempre supera a la ficción

Perdida en el laberinto de tránsito entre la realidad y la imaginación.


Personal Labyrinth
Ilustración: Marta A.

Me encanta imaginar. Mis padres me enseñaron a jugar, me dejaron experimentar con el juego, me permitieron jugar con mi Cheminova hasta que casi la lié parda, pero me dejaron… qué gusto. Aún así, el colegio y el instituto me frustraron tremendamente. No os equivoquéis, me encanta estudiar. No  he dejado de leer y de estudiar desde que tengo uso de razón cualquier tema que fuera de mi interés. Y aunque, no sé si por ciertas aficiones, mi memoria no es prodigiosa, me considero una persona que piensa. Me gusta pensar, plantearme preguntas y encontrar las respuestas, tener retos intelectuales que solventar (que dicho así suena de lo más guay y sólo hablo de echarte una partida a alguna aventura gráfica rollo Sanitarium, o buscar información que te interesa y leer cómo funcionan las cosas… jijijijiji). El caso es que, imaginando ha sido como he ido construyendo mi presente, que en algún momento ha sido mi futuro. Me doy cuenta de que estoy llegando al ecuador de mi vida, que ya me siento realizada pensando en las experiencias que he vivido y estoy deseando vivir todas esas experiencias que me esperan en el devenir de mi tránsito por este mundo. Pero, ya en este momento, construyo mi futuro de una manera totalmente distinta de la forma en la que he construido mi presente. Me doy cuenta de los errores que he cometido, y el principal han sido las expectativas.

La verdad es que el cerebro humano es increíble y no deja de asombrarme. Cuando tenemos un sentimiento, cuando tenemos un anhelo, un deseo que se termina convirtiendo en un sueño o una meta, nuestra cabeza comienza a elucubrar las maneras de poder conseguir aquello que nos proponemos. El entramado empieza a funcionar. Las conexiones nerviosas se activan, se  estimulan, empiezan a generar su propia energía, a lanzar los neurotransmisores y demás química necesaria para el comienzo del pensamiento.

Y entonces te bombardean, las imágenes, los conceptos, las ideas, las palabras, los sentimientos… apabullan tu mente hasta que no puedes más, hasta que te das cuenta de que estas en el centro de tu propio laberinto, de tu propia trampa. ¿Serán los miedos? ¿Serán las frustraciones? ¿¿Será la realidad, que como siempre, supera a la ficción?? Sea como fuere, los pensamientos, las expectativas, la avaricia, las metas, los esfuerzos… todas nuestras ilusiones y nuestro anhelo por gadgets materialistas nos convierten en simios gobernables. Dejamos de lado el sentido común para lanzarnos a la vorágine del consumismo, del mercado, de la publicidad.

Es un argumento que cada día me preocupa más, por eso es recurrente en mis escritos. Pienso que aún no somos conscientes como pueblo, como sociedad global (la raza humana) de que nos están manipulando y controlando para hacer lo que quieren con nosotros. Nos ponen leyes ridículas, nos cobran por existir, vivir, comer, aprender… por el sol. Nos están tomando el pelo. Nos están programando para que deseemos el éxito, para querer ser ellos, los que están en la cumbre. Ese mísero 2% que acapara más del 60% de la riqueza mundial. Y sí, realmente creo que cualquier Frida o Kahlo que se lo proponga puede llegar a esos niveles. Claro que dependerá de la capacitación, habilidades y ganas de lamer culos, pero por poder [email protected] podemos. Ahora sí, yo te pregunto: ¿¿realmente es lo que queremos??

Por supuesto que todo el mundo debería tener acceso a una educación en condiciones, y aprender todo aquello que nos sea útil o interesante. Pero, ¿¿por qué motivo divino tooodo el mundo tiene que sacarse una carrera?? ¿Ser ingeniero, médico, abogado o psicólogo? Creo que nos hemos equivocado de cabo a rabo. Creo que estamos ninguneando profesiones fundamentales para el ser humano, para su desarrollo y su sostenibilidad. El mundo necesita fontaneros, cerrajeros, pintores y camareros igual que necesita gente competente en puestos superiores con responsabilidad (máxime si los puestos a cubrir de los que hablamos están relacionados con el gobierno, es decir, de aquellos en cuyas manos recae la responsabilidad de nuestro desarrollo como país, sea cual fuere el mismo). Necesitamos dejar de sufrir la “titulitis” y empezar a abrir los ojos. Debemos aprovechar de la mejor manera posible los recursos de los que disponemos, tanto técnicos como humanos, optimizar al máximo nuestro desarrollo para poder dejar de depender de las grandes empresas monopolizadoras que se están cargando el planeta. Una manera, por ejemplo, es contratar electricidad a pequeñas compañías.

Si siguiéramos esta sencilla premisa de sentido común, habría un montón de gente mucho más feliz de lo que es ahora (porque muchos se han visto obligados a estudiar una carrera que no les gustaba por darles el gusto a la «titulitis» de sus padres), y tendríamos gente mucho más competente que haría su trabajo con gusto. Dime, ¿cuántas personas conoces que no les gusta su trabajo? Yo conozco a un montón. Y eso que mi trabajo es de lo más vocacional… Es una pena que no nos enseñen a pensar por [email protected] [email protected] Me parece una pena que [email protected] niñ@s se sientan [email protected] precisamente porque se les obliga a estudiar cosas que les resultan totalmente aburridas. Cuando un niño es una esponja, está en el mejor de los momentos para aprender todo aquello que le pueda generar curiosidad. Es una pena que la educación esté pensada para sentarles en mesas y que repitan como loros lo que pone en un libro. [email protected] sabemos que la educación práctica es la mejor manera de retener conceptos e ideas nuevas. Sin embargo lo que prima es que sean capaces de tirarse sentados 8 horas al día calladitos. Lo mismo que en el trabajo. Mi sensación de esta educación es que están creando un montón de Ni-Nis, gente sin futuro, sin sueños, sin esperanzas. Gente absolutamente materialista a la que sólo le importe tener más que la gente de su entorno. Gente sin ganas de luchar por nada, porque no va a existir nada por lo que luchar en unos años.

Si es verdad eso del calentamiento global, de que los maremotos se van a comer las costas del mundo (que es donde vive la mayor parte de la población mundial), ¿¿qué importa nada?? Sigamos desgastando el mundo… Ese pensamiento ocupado por completo por realities en los que se da la visión de lo peorcito de cada casa, presentado y puesto con un lacito. Esa pasividad ante las situaciones que tenemos, en la que nos están recortando la dignidad… y aquí ni Dios hace nada. A mí me parece que es muy fácil coger a todas éstas personas y hacerles creer en cualquier filosofía/política o religión fundamentalista que les lleve a ser más manejados todavía más… ¿¿no os suena?? Hitler fue elegido por el pueblo alemán en unas elecciones después de comer la cabeza a todo el país asegurándoles pan en plena crisis económica. Estamos en un momento muy peligroso de la historia, porque la capacidad que tengamos de pensar, y de sobrevivir ante ésta situación de crisis definirá el futuro de las próximas generaciones. Debemos ser conscientes de que el cambio ya está aquí, se está imponiendo. Y si no nos damos prisa en ser conscientes y hacer algo, aquellos que quieran aprovecharse de esta situación podrán hacerlo y hacernos mucha mucha pupita… y a tus hijos, y a los hijos de tus hijos. No sé, pero, al final acabo como siempre: pidiéndole su fuerza a Pegaso.

Minimol

 

4 Comentarios

  1. Ángela J

    Totalmente de acuerdo. Me encanta aprender cosas nuevas y siempre he sacado buenas notas, excepto cuando inicié la ESO, todo lo que aprendí fue a memorizar como un loro. Después de un bachillerato de tres años, tres por mi indecisión porque fue una etapa de máxima presión en la que debía escoger camino, decidí no entrar en la universidad, el libro «El engaño de Ícaro» de Seth Godín me abrió los ojos (totalmente recomendable sobretodo para quienes les guste el arte y romper con la norma, por cierto). Lo que estaba claro es que no sentía nada por ninguna profesión y por tanto un título solo me supondría gastos, sí, soy una ni-ni al igual que muchos conocidos míos de mi edad, a diferencia de otros muchos cercanos que estudian una carrera por tener algo, y estoy aprendiendo, todos los días leo, juego a videojuegos y veo animes, descubro cosas nuevas con lo que más me gusta, y a pesar de la incertidumbre del que será de mí mañana tengo muy claro que no seré una esclava más, y que todo lo que aprenda del mundo será aplicable para algún proyecto. El reto es crecer como persona. Gran artículo.

  2. Me gusto mucho este articulo. Las personas no quieren hacer absolutamente nada y tienen la crisis ante sus narices. Lo triste y frustrante para mi es que yo me veo reflejada en el producto manufacturado que es nuestra sociedad. No tengo claro que es lo que me gusta, ni a que dedicarme en el futuro. Siento presiones de que elija algo pronto para no morirme de hambre y pasar trabajo. Nuestra educación no sirve, somos como unos zombis soñando con las vacaciones y los trabajadores y profesionales también. Quiero hacer cambios en mi vida. Ya los he hecho, pero cuesta mucho cuando no hay tolerancia y aceptación, y cuando los medios para lograr esos cambios no se encuentran. Vivimos con miedo a hacer algo diferente y atrevido por miedo a fallar y a sentir inseguridad ante el «peligroso» mundo creado por los humanos. En la inercia, en un placer imaginario que nos condiciona a no hacer nada, a no descubrir quienes somos realmente y atrevernos a crear y vivir con justicia y dignidad.

    • Hola María!

      Muchas gracias por tu comentario. Me encanta que me digas que tienes ganas de hacer algo distinto. No te dejes llevar por el baremo de los demás, porque no merece la pena. Esas personas no serán las que se levanten por las mañanas angustiadas o deprimidas porque el trabajo elegido no les hace feliz, serás tu. Eres la única responsable de tus decisiones, y hay que tomarlas con todas las consecuencias. Nadie ha dicho que las cosas sean fáciles, pero si que es cierto que si aprendemos a simplificar, la vida se ve de otra manera. Es muy importante que seas valiente y hagas aquello que te dicte tu corazón. Si lo haces, por supuesto meterás la pata, pero lo harás con gusto y aprenderás a levantarte y a entender que equivocarse es parte de la vida.

      Te deseo que este nuevo año que empezamos este lleno de sueños cumplidos.

      Muchos besos minimolianos.

  3. Me encanta el artículo!!! y estoy completamente de acuerdo en que estamos en un momento muy peligroso de la historia, a veces tengo la sensación de que estamos en el borde de un precipicio y que un solo paso nos va a llevar a un extremo o a otro. Y ya se sabe que los extremismos nunca fueron buenos. El artículo me ha hecho pensar en qué mundo tan complicado vivimos y en cómo lo complicamos aún más!!!

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