Por qué las mujeres vamos juntas al baño

«De pequeña siempre decía que quería ser niño para poder mear de pie».


 

by Martine Pop


Los chicos siempre se burlan -o se sorprenden- de que vayamos juntas al baño. Miran pasmados cómo las manadas de chicas se van desplazando por el bar cual cebras en la sabana africana, buscando o volviendo del ansiado lugar seguro, íntimo… aunque también algo guarro.

Pues bien, yo estoy hoy aquí para hablaros del porqué de estos movimientos grupales y de un posible invento que puede hacerlos desaparecer para siempre.

Todas hemos pasado por la experiencia de ir a mear en un garito de mala muerte. Y no me refiero a un bar lleno de heavies barbudos que huelen mal. Cualquier bar de marcha -pijo, indie, alternativo, de pachangueo…- reúne las mismas características en lo que a baños se refiere.

Poniéndonos en el peor escenario posible, digamos que es verano. Has salido a cenar con unas amigas a una terraza, con lo cual has llevado una chaquetita porque suele refrescar. Llevas una falda larga hasta los tobillos, un bolso colgado del hombro y unas sandalias planas que dejan tus pies al descubierto.
Termináis de cenar y decidís ir a bailar a un bar cercano. Nada más pedirte la primera cerveza, tu vejiga comienza a darte señales urgentes, y preguntas a las demás si alguna quiere ir al baño contigo.
Para tu desgracia, todas han tenido más visión de futuro que tú y han ido al baño en el restaurante, así que te toca ir sola.

Una fila de 7 chicas te da la bienvenida a la puerta del baño. Menos mal que ya contabas con ello, y has decidido ir al baño 10 minutos antes de que tu vejiga explote literalmente.

Es tu turno. Veamos; vamos por pasos.

1. Entras y… ¡oh, sorpresa! El lugar donde debería haber un pomo en la puerta es ahora un hueco del tamaño de una pelota de tenis por el que te imaginas que todos los pervertidos de la ciudad pondrán sus ojos a la vez. Además, claro, la puerta no cierra. Calculas las distancias de la puerta al wc, y te das cuenta de que no existe la posibilidad de mear mientras aguantas la puerta con un pie o una mano. Así que solo te queda rezar por que nadie pretenda entrar mientras estás en esa posición tan vulnerable/fea.

2. Miras al suelo. Shit! ¡Está todo encharcado! Esto es resultado de un fenómeno muy común entre las féminas. Científicamente recibe el nombre de «chorro dislocado», y suele agravarse por circunstancias como:

– Estar meando con la vejiga al máximo de su capacidad (claro, aquello sale a presión…).
– Haber tomado unas copas de más.
– Estar haciendo sentadillas cuando eres la persona menos atlética del mundo (porque claro, no puedes aposentar las posaderas en semejante baño guarro).

Miras tus pies, dentro de esas sandalias que no van a protegerte nada ante el pantano que se extiende ante ti, y te dices a ti misma: «Bah, no te preocupes, seguramente será agua que ha salpicado del lavabo». Y te lanzas al abismo de puntillas.

3. Te remangas la falda larguííísima hasta la cintura, te pones el bolso de bandolera (si tienes la suerte de que tenga tira larga), bajas las bragas con cuidado de que no rocen el borde del wc (no hace falta que os explique cómo está, ¿verdad?), tomas la posición, y a ello. Te concentras para que el «chorro dislocado» no tome una dirección equivocada y se dirija a una de tus piernas, y terminas justo en el momento en el que tus muslos te dicen: «O empiezas a ir al gimnasio, o te olvidas de exigirnos hacer estas barbaridades».

4. No hay papel. Menos mal que eres previsora y llevas pañuelos en el bolso. Pero con una mano te estás sosteniendo la falda, y con otra las bragas para que no se manchen de pipí ajeno, así que esto también se vuelve complicado. Agarras la falda con los dientes, sacas el pañuelo, te limpias, y deshaces todos los movimientos del paso nº3.

5. No te lavas las manos porque no hay jabón ni nada para secarte. Miras en el espejo que no se te haya corrido el rimel con los esfuerzos, y para entonces ya te están aporreando la puerta para que salgas. Abres la puerta y vas al encuentro de tus amigas, intentando no pensar en tus pies mojados. «¡Mierda! ¡Me olvidé la cerveza encima del lavabo!» 😉

¿Y si una amiga hubiese ido contigo? Te habría sostenido la puerta, te habría sujetado el bolso y quizás la falda, te habría dado el pañuelo directamente y, además, probablemente te habría distraído contándote algo divertido. Y te habría recordado que te dejabas la cerveza.

Ahora viene el momento en el que os cuento que todo esto no tiene por qué repetirse nunca más. Veréis, yo cuando era pequeña siempre decía que quería ser niño para poder mear de pie. Pues bien, ya no es necesaria una operación de cambio de sexo para poder conseguirlo: ¡han inventado un artilugio!

Lo descubrí hace cosa de un mes. Se llama GoGirl, y es, básicamente, un embudo que se adapta perfectamente a tu vulva para que puedas hacer pipí a la manera masculina.

En la tienda donde lo descubrí costaba 15€, y me explicaron que iba con una bolsita para guardarlo, en caso de que no pudieras limpiarlo in situ.

No sé vosotras, pero yo estoy deseando comprármelo. Si lo usaran todas las mujeres, no habría más charcos sospechosos en el suelo, no necesitaríamos ir con amigas al baño, y sería super divertido si alguien entrara por error mientras estamos dentro y nos viera meando de pie. ¿Os imagináis la cara que pondría? 😀

 

by Olga
 

PD1. No he recibido ni un mal euro por promocionar esta marca. Es una pura y mera pasión por la idea de mear de pie.

PD2. Existen otras marcas como Ory-Fem o Duf (Colombia; desechables), pero el GoGirl me ha parecido más fácil de usar y más ecológico.

 

6 Comentarios

  1. ¡Qué buen invento! Sólo añadir una cosa, bueno dos. Primero que no comparto todos los pasos porque ni suelo llevar falda ni bolso, pero pillo el mensaje. Segundo, todo esto, en caso de que haya baño. por que si no hay ¿qué? Pues eso, que un invento estupendo para muchas situaciones. Además en mi caso que no me puedo agachar demasiado por que tengo una pierna «tonta», me resultaría muy útil. Gracias por el post. ¡Un abrazo!

  2. Me he reído mucho leyéndote 🙂
    Hace poco descubrí ese invento en una asociación de mujeres y desde entonces llevo la publicidad en el bolso, no creo que me lo compre pero me hace mucha gracia cada vez que aparece entre el paquete de klinex y el móvil ^-^

  3. Marta G.

    me ha encantado ese invento!!! 🙂 gran artículo!

  4. Me temo que si lo de mear de pie funcionara, los baños de chicos estarían limpios como una parena, y generalmente suelen estar bastante más cerdos que los de las tías. Será que la puntería es incompatible con determinado grado de alcohol en las venas jajaja

    • Mi gozo en un pozo; tienes más razón que una santa… Bueno, al menos no me mancharé los pantalones porque no tendré que bajármelos y q toquen el suelo. Ni tendré que hacer sentadillas 😀

  5. Amandamanda

    Yo creo que la pregunta aqui es: ¿porqué en muchos bares, aun a sabiendas que las mujeres vamos mas al baño y en grupos grandes, solo hay un baño para chicas y los chicos tienen meaderos de pared y un par de baños mínimo?

    soy soy especialmente rápida haciendo pis, voy, meo y marcho, pero tb me gusta acompañar a mis amigas y aprovechar el momento para hablar sin tener que gritar como una descosida.

    Queremos baños mas espaciosos para las reuniones nocturnas! jaja

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